El Nuevo Diario
Portada | Archivo | Escríbenos | Suscríbete
  CON TODO EL PODER DE LA INFORMACIONManagua, Nicaragua - Viernes 30 de Marzo de 2007 - Edición 9559
Nacionales
-
Sucesos
-
Departamentales
-
Internacionales
-
Ciencia
-
Opinión
-
Política
-
Contacto END
-
Deportes
-
Variedades
-
Informática
-
Especiales
-
Economía
Otras secciones
Cultura
Clasificados
Horóscopo
Turismo
Emprendedores
Empresas
Club de lectores
Suplementos
El alacrán
Nuestro mundo
Ellas
Misterios & Enigmas
Salud y sexualidad
Nuevo amanecer
Buena onda
El Deportivo
Otros servicios
Suscripciones
Nuestros servicios
Directorio
Noticias más leidas
Noticias por correo
RSS XML
Servicios web
Blogs

Hacia el fin del “copyright”

Joost Smiers cuestiona en un libro el actual sistema de derechos de autor


Hacia el fin del “copyright” - Foto
Joost Smiers.

Madrid /El País

La inmensa mayoría de las expresiones culturales producidas en el mundo, ya sean grabaciones musicales, películas o libros, es gestionada por un grupo cada vez más reducido de empresas multinacionales. Así lo expone Joost Smiers, profesor de Ciencias Políticas del Arte en el Grupo de Investigación y Economía de la Escuela de Arte de Utrecht, Holanda, en su libro “Un mundo sin copyright, editado en España por Gedisa a finales del año pasado.

“No es aceptable que en nuestra sociedad haya unas pocas empresas que estén controlando todo lo que podemos leer, ver y escuchar”, opina Smiers. “Si queremos asegurar la diversidad cultural, necesitamos normalizar el mercado y permitir que las pequeñas y medianas empresas también puedan ofrecer sus productos culturales”.

Para ello, Smiers defiende que “hay que eliminar el sistema de copyright”. “Éste”, prosigue el autor, “únicamente beneficia a las grandes empresas culturales y no a los artistas. Sólo un porcentaje muy reducido de los creadores obtiene una cantidad sustancial de dinero a través del copyright.

La cita con el profesor se produce a su llegada a Madrid, tras su participación como ponente en la Conferencia Internacional de Software Libre 3.0, que se celebró hace unas semanas en Badajoz. Su libro, traducido a cinco idiomas, pretende hacer un diagnóstico de la problemática situación que, a su juicio, padece la industria cultural en nuestro mundo globalizado.

Titulado originalmente Arts under pressure (Las artes bajo presión), el libro no define exactamente cómo sería “un mundo sin copyright”, como sugiere la libre traducción del título al español. “El editor pensó en este título y yo estuve en desacuerdo, pero es verdad que llama más la atención”, reconoce el autor.

Smiers cuestiona el actual modelo de copyright, en el cual los derechos de reproducción, distribución, explotación o modificación de una obra artística están reservados a sus legítimos propietarios durante muchos años. Hasta setenta después de la muerte del autor, en la legislación española.

“Respeto mucho a un artista, pero éste utiliza el trabajo de otros, se sostiene en los hombros de otros”, explica. “Así es la historia de la creatividad, pero con el copyright esta historia se detiene. No me parece bien que, sólo por hacer un añadido, alguien obtenga una propiedad exclusiva para el siguiente siglo”.

Existen distintas corrientes de pensamiento que, como Smiers, cuestionan la idoneidad de la actual forma mayoritaria de gestionar los derechos de autor. Smiers cree en una futura abolición de cualquier tipo de derecho de autor, pero una corriente más extendida aboga por un modelo alternativo que ya se utiliza: las licencias Creative Commons.

Actualmente, cualquier autor español puede acogerse a alguna de ellas, como la que permite que el material creado por un artista pueda ser distribuido, copiado y exhibido por terceros siempre que se muestre en los créditos la autoría y no se obtenga ningún beneficio comercial. Según las estadísticas generadas por el motor de búsqueda de Yahoo, más de 1.800.000 obras hechas en España tienen un derecho de autor de este tipo.


Son licencias a la carta que reservan algunos derechos al autor dependiendo de lo que éste desee. A diferencia del sistema del copyright, considerado obsoleto por sus detractores, que significa la reserva de todos los derechos. “Creo que el modelo de Creative Commons es una solución transitoria”, defiende Smiers. “Sus partidarios no se enfrentan al principal problema: la acumulación de la oferta cultural en unas pocas empresas”.

Hay pues todo un abanico de opciones alternativas al copyright, llamadas genéricamente copyleft, y que se inspiran en los modelos de creación utilizados en el software. “Deberíamos aprender de los creadores digitales”, propone Smiers. “Ellos están acostumbrados a que su obra sea utilizada y modificada una y otra vez por otros para lograr mejores resultados”.

Los defensores del copyright como única opción auguran que sin él los artistas, al ver menos protegida su propiedad intelectual, dejarían de crear. Pero Smiers no está de acuerdo: “Yo estoy seguro de que sin copyright el mercado será mucho más diverso. Es ahora cuando vivimos en una época de oscuridad, porque hay miles de artistas que hacen cosas muy interesantes pero apenas las vemos. Sin copyright vendrá una época de luz”.

Smiers opina que en un mercado normalizado muchos más artistas podrán competir y que, al no existir un oligopolio cultural, el consumidor tendrá una relación más personal con el artista. Así, pese a que pueda acceder a su trabajo gratuitamente, tenderá a pagarle porque lo verá como algo justo. “Los que ahora intercambian música ilegalmente no son ladrones”, explica, “es simplemente que no creen en el sistema”.

También se aventura a decir que el fin del copyright está cerca, y pronostica la desaparición de las grandes empresas culturales y la supervivencia de las pequeñas y medianas. Todo ello pese a que las regulaciones parecen ir en dirección contraria. “La tendencia es a extender el copyright, pero también vemos cómo la industria tiene problemas a la hora de criminalizar a su público”, dice.

“Creo que hay una alta probabilidad de que el sistema de copyright caiga por su propio peso, pero debemos ayudar transmitiendo a nuestros gobiernos el mensaje de que hay que legislar a favor de un mercado normalizado”. Pese a sus ideas, Smiers ha de vivir con la contradicción de que la edición española de su libro tiene todos los derechos reservados. “No estoy soñando”, concluye, “entiendo que en este momento el mundo es copyright, y el editor debe hacer lo que le permita proteger sus derechos”.




imprimir imprimir  email enviar
Cultural

»La negra virtud literaria de Abril rojo

»Mel Gibson y la profecía Maya

»Cartas desde Iwo Jima, de Clint Eastwood

»El portafolios negro

»Hacia el fin del “copyright”

»Abril rojo

»Literatosis, la eterna aventura

»Cómo hablar de un libro sin haberlo leído

»Jean Baudrillard, fustigador de la sociedad de consumo

»Día Mundial de la Poesía


Portada | Nacionales | Sucesos | Departamentales | Internacionales | Opinión | Política | Deportes | Variedades | Economía
El Nuevo Diario (c) 1998-2005 e-mail: info@elnuevodiario.com.ni
Guegue.Com - Desarrollo y Hospedaje Web