76 años después del Terremoto del Martes Santo Una capital al encuentro de sus mega fallas
Edwin Sánchez | esanchez@elnuevodiario.com.ni
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| Imágenes del terremoto de 1931, reproducidas por Miguel Molina. |
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Tómelo literal: las concentraciones humanas, desde asentamientos “espontáneos” hasta urbanizaciones exclusivas, son como “huevos” habitacionales que, 76 años después del terremoto del 31 de marzo de 1931, han sido “colocados” sobre un “nido” de megafallas geológicas al sur de la capital.
A aquél se le conoció como el Terremoto del Martes Santo. Siete décadas después, los expertos están convencidos de que hay gigantescas fallas que podrían “moverse”, pero las autoridades no parecen preocupadas al respecto, porque Managua sigue sin rumbo, extendiéndose por donde le da la gana a la gente, sean ricos o pobres, poderosos o paupérrimos.
Si se trata de hacer una foto de la época, la capital apenas contaba con 40 kilómetros cuadrados y actualmente se extiende sobre 544 kilómetros cuadrados, y de ellos, 173.7 están en el área urbana, con más de un millón de habitantes, representando el 41 % de la población urbana del país, de acuerdo a datos de la Alcaldía de Managua.
El director de Geofísica de Ineter, Fabio Segura, reconoció que Managua está amenazada por enormes fallas, pero éstas se encuentran lejos del centro histórico de la capital azotada en el siglo XX por dos grandes terremotos, que incluye el de 1972.
En cambio, las fallas que han provocado los dos desastres, son pequeñas, como la del Estadio, donde antes (1931) era la Penitenciaría y las de Tiscapa y Loma de Chico Pelón. La alcaldía en su sitio oficial en la gran Red, enfatiza que Managua experimenta “un acelerado crecimiento expandiéndose a la periferia”.
Especulación de cuándo será el próximo
De la Falla del Estadio y de la frecuencia de los terremotos con que se ha especulado, Segura dijo que “hay cierta recurrencia, pero el problema que encaramos es con la información que tenemos disponible”.
“Nos gustaría tener una precisión del período de retorno de estos eventos. Aun con los datos que tenemos, de excelente calidad, de 1992 a la actualidad los períodos de retorno son bastante grandes, son por el orden de cien o un poco más de años, pero eso no tiene tanta importancia estadística, porque nuestra base de datos es apenas de diez años en ese análisis”.
Algunos han llegado a suponer un ciclo de 30 a 40 años para la generación de un terremoto.
Es muy aventurado decir eso, porque para extraer períodos de recurrencia de estos sismos importantes, deberíamos tener una gran cantidad de sismos sucedidos en el mismo sitio. Si tuviéramos unos 15 temblores ocurridos en el mismo sitio en Managua, posiblemente tendríamos una buena aproximación a un período de retorno, pero lo que tenemos son dos o tres, lo más.Con eso no se puede hacer estadísticas.
¿Managua estaría por la cantidad de fallas que atraviesan el casco urbano, expuesta a un eventual terremoto y en un tiempo corto?
En el análisis que hacemos del 92 al 2006, encontramos que el sismo más fuerte ocurrido en Managua ha sido de uno de 4.2 en Las Colinas, hace cuatro años. Es el evento más próximo y más alto que hemos tenido cerca de Managua, después del 72
Si han transcurrido más de 30 años después del terremoto del 72, quiere decir que en Managua se ha liberado poca energía. Es decir, toda la energía que se ha ido acumulando está ahí, y esto nos hace pensar que, efectivamente, hay posibilidades de un terremoto.
LAS MEGAFALLAS
¿Hay fallas que no se han movido?
La de San Judas tuvo un movimiento bastante escaso, pero sobre todo las que no se han movida son las del Este. Tenemos la falla Aeropuerto, y las del Centro y Norte, tampoco se han movido. En el Este contamos con la de Cofradía, ya más alejada, que puede generar un terremoto fuerte. ¿Son megafallas? Así es. Tenemos, además, en la Refinería, el alineamiento Nejapa-Miraflores, que tiene desplazamientos muy importante que uno los puede ver subiendo La Cuesta del Monumento de Héroes y Mártires.
Ahí caen rocas, ¿tiene que ver con esto?
Para nosotros es saludable pensar que se debe a la sacudida del tráfico, pero las fallas tienen desplazamientos lentos, que no generan sismos. En este sitio hay rupturas muy grandes que no las vemos en otras fallas de Managua. Ahí se ve que históricamente ocurrieron movimientos muy fuertes y no es nada raro que sigan habiendo desplazamientos un poco suaves y que en el futuro pueda representar un peligro potencial.
Esta viene del Norte de Chiltepe y va al Sur al Valle de Ticomo.¿Hay cinco megafallas en Managua? Por lo menos tres muy grandes: la de Mateare, Nejapa-Miraflores, que pasa por la Refinería, y Cofradía, que pasa por Tipitapa. La del Aeropuerto es bastante grande. Luego, en el resto, en el centro de Managua, por fortuna son cortas. Eso significa que la energía o el terremoto que pueden liberar es bastante bajo, mientras las otras mencionadas son potencialmente fuertes para eventos grandes.¿La de Mateare entra en Managua? Atraviesa Ciudad Sandino y no entra a al casco urbano de la capital, pero pasa por una buena masa poblacional. Cuando uno va por la Carretera Nueva a León, un poco más allá de las plantas del INE, se ven asociadas a los grandes cauces que hay.LOS HUEVOS MAL PUESTOSSe ha visto en Managua su crecimiento urbanístico, ¿esto contribuirá a empeorar las cosas?
La esperanza que tenemos es que estas construcciones nuevas se hicieron después del terremoto del 72; esperamos que sean construcciones suficientemente fuertes para que soporten un terremoto como el del 72.
Managua se ha ido desplazando hacia afuera, y las fallas menores están adentro. La población como que va al encuentro de las megafallas.
Efectivamente, vemos que Managua ha crecido hacia el Sur, y es ahí donde convergen las fallas. Estos núcleos poblacionales están creciendo en un nido de fallas. Cuando nos vamos sobre la carretera a Masaya, por Esquipulas, Ticuantepe, tenemos fallamientos importantes asociados al vulcanismo.
Para que tengan idea los lectores, las fallas activadas en los dos terremotos son cortas, Estadio y Tiscapa, pero si éstas lograron causar tantos destrozos, ¿qué pasará?
Una fortuna para nosotros los managuas es que el alto fracturamiento que existe impide que haya muy altos valores de energía almacenados que dan origen a los terremotos. Creemos que los terremotos de Managua tienen un límite superior del orden de los 6 grados, pero un terremoto de esa escala, y somero, siempre causará grandes destrozos en un área focalizada
¿Lo ideal sería que los asentamientos humanos, sean de clase media o alta, y los tugurios no fueran puestos como huevos, sobre un nido de fallas?
Así es, lo deseable es tener construcciones lo más alejadas de la falla, porque a la par del terremoto, también son muy dañinos los desplazamientos que pueden haber en el suelo por estar muy próximo a la falla.
“Principales problemáticas” según sitio oficial Alcaldía
END buscó la reacción de la Dirección de Planificación Urbana de la Alcaldía de Managua, sobre el crecimiento habitacional desordenado, pero sus autoridades no estaban disponibles.
En todo caso, la comuna admite sin sonrojarse --en su sitio oficial en Internet-- “Debilidad en el control urbano por la falta de aplicación y cumplimiento de las Leyes y Reglamentos Urbanísticos, así como la no actualización de las mismas que propician el crecimiento anárquico de la ciudad”.
Otra “problemática” es su ubicación geográfica “que la hace más vulnerable frente a los desastres naturales, al estar localizada a orillas del Lago de Managua, atravesada por fallas geológicas activas, una vasta red de cauces y una inclinación bastante acentuada de sur a norte, hacia la costa”.
El máster en sismología, Fabio Segura, dice que para 1931 no había el instrumental de hoy, y no se conoce la intensidad en la escala Richter, pero la de Mercali pudo marcar entre 8 y 9 por sus efectos destructivos en la ciudad.
Los informes de la época indicaron la muerte de 2,000 personas. El doctor en Geología William Martínez instó a no construir sobre las fallas, y precisamente un ejemplo de ello es el propio Estadio Nacional, construido sobre el accidente geológico. Su vida útil fue, en realidad, de 1948 a 1972, aunque temerariamente se ha continuado usando. Su remodelamiento y mantenimiento resultan más caros que construir uno nuevo, porque la falla fatiga las estructuras, como el acero y el cemento.
Si Managua continúa su anárquico crecimiento, esto se reflejará en el país. La capital, dice, es su espina dorsal. El terremoto del 31 dejó expuestos problemas muy serios. El presidente José María Moncada, señala Martínez, no quiso el traslado de la capital, porque “tenía una importante infraestructura”.
No obstante, el experto cuestiona la apreciación del entonces mandatario liberal. Lo único “importante” era el sistema de red de aguas negras, que para la fecha iba a desembocar al Xolotlán, heredando a las generaciones siguientes el alto grado de contaminación del lago.
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