Visión de un nicaragüense desde esa desconocida tierra hospitalaria Canadá, un país de brazos abiertos
Ricardo Hurtado
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| Éste es un evento anual en la ciudad de Toronto, es el Desfile de Santa. Participan centenares de grupos, y entre ellos asociaciones étnicas. En la gráfica, el grupo de La Herencia Filipina. Ricardo Hurtado / END |
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Colaboración
Honestamente, cuando veníamos para Canadá no me había percatado de algo que debió haber sido obvio: antes de venir no recuerdo haber conocido a ningún canadiense. Esto no es porque ellos no hayan llegado a Nicaragua, pues llegan, y en cantidades considerables en su calidad de turistas, sin embargo, yo nunca había conocido uno.
Les voy a decir las posibles cuatro cosas que yo sabía de Canadá: que es la tierra de los esquimales, que son el productor más grande del mundo de níquel, que aquí se fabrican el Blackberry y las chinelas Crocks, y que hacía mucho frío
La competencia vecina
De alguna manera, pienso que a los canadienses siempre los había percibido como los gringos de más al norte, sin embargo, ahora creo que más bien, ellos son como los mexicanos, pero hablando inglés y francés. Hay, de cierta manera, un sentido de competencia de los canadienses contra los Estados Unidos, como que se sienten tan identificados con ellos que quieren no aceptarlo, es decir, los admiran, desean ser como ellos, pero los critican todo el tiempo.
Con alguna rutina, me encuentro en los periódicos noticias de temas políticos y sociales, en donde el comentarista apunta a demostrar que en Canadá ya se hizo y funciona. Un ejemplo de esto es el discurso de Obama en El Cairo, Egipto, en junio del año pasado, en donde hizo un esfuerzo muy grande por demostrar que la situación de confrontación y de desconfianza mutua entre los EU y el Medio Oriente debe terminar, y que deben empezar a trabajar por el bien común.
El artículo de un periódico nacional de Canadá inició así: “El mensaje de Obama fue un mensaje canadiense de pluralismo, de personas de diferentes creencias religiosas y culturas encontrando vías de vivir en armonía”. Es decir, los canadienses lo dijeron primero, lo canadienses lo hicieron primero.
Es difícil definir a un canadiense por su origen, por su cultura o por su etnia. La manera como lo definió un canadiense en una conversación fue que “un canadiense es un no americano”. Lo único que puedo decir que he encontrado en común entre ambos, es que les gusta hacer asados al aire libre durante el verano, tomar cervezas y visitar parques naturales. Miles de inmigrantes permanentes al añoComo centroamericano me es difícil definir a un canadiense, pues nosotros somos sociedades homogéneas en cuanto a nuestros hábitos y costumbres, en el arte y la cultura; y en los comportamientos sociales de las familias, pero si alguien me pidiera hacerlo, mi respuesta sería más o menos ésta: es una persona de cualquier lado del mundo, de un país que recibe a 200 mil extranjeros al año de cualquier parte del mundo como inmigrantes permanentes.
Así puedo decir que la señora Fátima, de Afganistán, quien vino como refugiada luego de que los talibanes mataron a su esposo por ser el líder cristiano de la comarca, es tan canadiense como la señorita Sarah, de Irak, que igualmente vino asilada luego de pasar un tiempo en Siria, después que secuestraron a su papá, que era carpintero, para pedir un rescate, el cual nunca pudieron pagar y nunca más supieron de él.
Igual es la profesora Carol, nacida en Canadá, de padres alemanes, que migraron a este país luego de la Segunda Guerra Mundial, así como la familia Michelle. Es decir, es tan canadiense el que emigró hace 100 años como el que lo hizo hace 10.
Así, son canadienses 500 mil sirilankeses, millón y medio de hindúes y otro tanto de chinos. Agreguémosle a éstos otros 400 mil filipinos y 300 mil latinos (creo que la mayoría, pero es pura apreciación).La cadena interminable Aquí viene un inmigrante y se vienen 100 enlazados de las manos. Se viene primero una pareja, y ésta luego se trae a un par de hermanos, luego a unos primos y después vienen los amigos y sus familias; y así en un proceso que dura años y no sé si termina alguna vez.
De la población actual de Canadá, de cerca de 33 millones, más de 6 millones tienen estatus de inmigrantes, es decir, no son nacionalizados. En los pocos meses que he estado aquí he conocido canadienses de primera o segunda generación originarios de Estados Unidos, México, Nicaragua, Colombia, Venezuela, Perú, Ecuador, Haití, Cuba, Dominicana, Portugal, Italia, Alemania, Polonia, Rusia, China, Corea, Japón, Tailandia, Malasia, Egipto, Jordania, Afganistán, Pakistán, India, Bangladesh, Srilanka y Sudán.
Esta multiplicidad de nacionalidades produce escenas que no podría ver en otro lado, como la de un edificio de apartamentos donde viven familias de hindúes con las que coincidía al momento de la recogida de los buses escolares en la mañana cuando íbamos a dejar a Andrea, nuestra hija.
Nos quedábamos asombrados, como 20 minutos, viendo la fila de varios buses que recogían cantidades de chavalos que salían en hordas del edificio. Se detenía el primer bus y salían 60 chavalos del edificio a llenarlo, arrancaba y venía otro, y así sucesivamente.
Otra es que cuando venimos, el clima aún estaba frío y todo el mundo andaba completamente protegido, y, por supuesto, como correspondía en la época, pero cuando empezó a subir la temperatura empezaron a aparecer los semidesnudos en las calles, los varones timbones algunos, y atléticos los otros, corriendo de shorts y sin camisas; las mujeres, con ropas talladas, haciendo ejercicio, caminando, corriendo, en patines o en bicicleta, y las musulmanas cubiertas desde la frente hasta los tobillos. Al principio me dio risa, pero, al final, me he venido acostumbrando a ello. Con brazos abiertosCanadá es un país inmenso. Sueña con conseguir inmigrantes de los que ellos llaman “de calidad”, es decir profesionales, de preferencia en áreas técnicas y con familias que tengan hijos pequeños. Cada una de las provincias (Ontario, Quebec, Columbia Británica, etc.) tiene su propio plan de atracción de inmigrantes y hacen ferias en diferentes países para atraerlos.
La Ley de Inmigración de Canadá es muy amplia, así que les vienen de todos, de los que pidieron y de los que no, pero que satisfacen otras necesidades de Canadá y que vienen con hijos pequeños, que son educados en el sistema de Educación Pública de Canadá, que es de los mejores del mundo.
Canadá tiene una cantidad de facilidades, que no logro entender por qué no hay mas gente intentando llegar a este país. Cuando la gente se mueve de sus países, la mayoría lo hace buscando oportunidades de trabajo, salud y educación, y Canadá ofrece los tres.
El proceso de inmigración comienza por la puerta de enfrente, no por la de atrás como sucede con los gringos. La gente hace el trámite directamente en una embajada del Canadá, y se le van haciendo una serie de evaluaciones con las que le van otorgando puntos, tales como estudios, estado civil, hijos, manejo de la lengua (inglés o francés), y debe mostrar que es capaz de sostenerse económicamente durante 4 meses, es decir, el que viene, debe tener ahorros que va a venir a quemar aquí mientras anda en la búsqueda de trabajo.Las garantías estatalesPara la búsqueda de trabajo, el Estado dispone de una serie de oficinas que imparten clases de inglés, cursos de equiparación de tus áreas de estudio o de trabajo, de manera que el emigrante adecue su título a los grados locales, adicional a cursos de computación y a otros de educación continua en su área de experiencia. Una vez que valoran que ya está preparado para conseguir un trabajo, le empiezan a ofrecer en el mercado y le consiguen entrevistas, y si alguien se interesa en sus servicios, el Estado asume un porcentaje de su salario durante un par de meses, hasta que la compañía confirme en el puesto al inmigrante, si decidió quedarse con uno.
Aquí es donde comienza lo más interesante. Si durante esos primeros cuatro meses el inmigrante no logra conseguir trabajo, puede solicitar un subsidio al Estado, que es otorgado, según me han dicho, por tiempo indefinido. El estipendio se otorga mensualmente y está destinado a permitir a los individuos alimento, transporte y vestimenta; y todo termina cuando se consigue trabajo.
El proceso de visa de inmigrante puede tomar meses, y en algunos casos hasta más de un año, y en ese ínterin el recién llegado debe procurarse sus pasajes y su estadía, y debe de tener la suerte de no enfermarse, pues no tienen seguro médico.... por tres meses.
A partir del tercer mes, el Estado le brinda Seguro Social a todo el mundo, y su cobertura es de 100 % en medicamentos, y según manejo, no hay límites en el tipo de intervención médica que el usuario puede acceder.Hacer al inmigrante productivoLa actitud de los canadienses hacia los emigrantes es completamente diferente a la de los gringos promedio. Canadá se enorgullece de ser un país receptor de inmigrantes, y de tanto ánimo que le dan al extranjero, hoy se definen como un país multicultural y pluri-religioso. Acá hay una estructura completa montada por el Estado para dirigir al inmigrante a ser un activo productivo para el país, mientras los gringos tienen varios miles de guardias nacionales junto con unos miles de civiles que resguardan sus fronteras para evitarlos.
En cuanto al estudio, aun cuando Canadá reconoce tener un gobierno laico, el sistema de educación tiene un buró de escuelas públicas laicas y un buró de escuelas públicas católicas, ambos con su propia red de escuelas, y ambos mantenidos con los impuestos de todos los contribuyentes.
El gobierno maneja un único programa de educación para todo Canadá, y tienen un centro de distribución de textos escolares que se llama Canadian School Book Exchange, el cual vende los libros escolares que el sistema de educación exige, y a la vez intercambia los libros usados el año anterior. El sistema tiene dos años para negociarlos hasta en un 50 por ciento más barato que el nuevo, y entregar el dinero de lo vendido.
Si hay algo en que los canadienses son todavía más diferentes a los gringos, es su manera radical de regular sus actividades. Si querés ir a pescar, debés tener tu licencia del Estado, y sólo podés pescar en lugares autorizados, e igual sucede si querés ir a cazar. Violar esta norma equivale a multas de hasta $ 6,000 por haber cazado patos fuera de temporada.
En cuanto a los límites de velocidad en las calles, si vas por encima del límite 20 kph la multa es de $175, si son 30 kph son $192.50 y en algunos lugares, si vas 50 kph por encima del límite son $10,000, además, que te suspenden la licencia por 6 meses y te retienen el carro. A una persona que produzca un accidente por ir a exceso de velocidad y produzca muertes, le suspenden la licencia de por vida.
La distribución del alcohol es manejada por la provincia. En el caso de Ontario, es manejada por el LCBO (Liquour Control Board of Ontario). El único que tiene licencia es uno que ha sido distribuidor de cervezas desde inicios de los años 20, y que, además, es regulado por el LCBO. El LCBO tiene sus propias tiendas, centros de almacenamiento y sistemas de distribución.
En cuanto al tabaco, ¿ustedes han visto los anuncios de las cajetillas de cigarrillos que tienen un mensaje que dice “Fumar Es Dañino Para La Salud”? Aquí las tabacaleras están obligadas a mostrarlo con fotografías que son impresas en las cajetillas de cigarrillos, que muestran los daños que hace el cigarro al corazón y al pulmón.
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