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  CON TODO EL PODER DE LA INFORMACIONManagua, Nicaragua - Domingo 15 de Abril de 2007 - Edición 9578
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Tirado López: Esa obsesión de Daniel, como Mao, como Stalin

Un revolucionario... sin revolución

El desapego a los dogmas fue una enseñanza que la Revolución Popular Sandinista le dejó a Víctor Tirado López, pero, ¿cuál revolución? ¿Acaso quedó algo de ella? Pregunta este ex guerrillero que combatió junto a Carlos Fonseca Amador y que al final perduró para contar la historia de cómo lograron sacar del poder a Anastasio Somoza Debayle. Tanta fue su preponderancia en aquellos años, que llegó a ser comandante de la Dirección Nacional del Frente Sandinista, uno de los nueve César que hubo en el gobierno Sandinista de los años ochenta


Un revolucionario... sin revolución - Foto
Xavier Castro / END.- Víctor Tirado, ex comandante de la Dirección Nacional del Frente Sandinista.

El “Viejo” Tirado López, como lo llamaban sus pupilos durante la lucha clandestina, recorre diez años de su vida con una parquedad increíble. Es guerrillero de oficio, pero su historia, dice, ya casi está totalmente contada. Ahora sólo devuelve unos pocos trozos de la historia de la Revolución Sandinista que dio la vuelta al mundo y que están en el viento como pelusas que perturban los ojos de unos cuantos revolucionarios.

Los sandinistas no fueron capaces de apreciar la derrota de 1990, dice Víctor Tirado López, alejado ya del partido sandinista que pronto cumplirá cien días de haber retornado al poder. Cuenta este guerrillero, porque, como ya dijo, ése es el único oficio que aprendió, que la primera gran contradicción que hubo entre los sandinistas que sobrevivieron a los resultados de las elecciones presidenciales de 1990 fue que “todo giraba en torno a Daniel (Ortega)”. “¡Esa obsesión de Daniel!”, exclama con cierta decepción.

“Se dedicó, como todos los buenos comunistas, a consolidar al partido para él, una especie de Stalin, de Mao, que está dedicado al partido para que no se le vaya una oveja, para que no haya ovejas descarriadas”.

Nada hay del sandinismo que impregnó la lucha revolucionaria. Menos moral, asegura Tirado López, mientras enarbola su bandera del “rescate al sandinismo” que ahora empuñan los que se fueron del partido de gobierno.

Los hombres que de su patria no exigen un palmo de tierra, como decía Sandino, son los ausentes en el nuevo Frente Sandinista, dice el “Viejo” Tirado López. Este gobierno, expresa, cometerá otros errores, “no como los que, inconscientemente, cometimos antes”.

Según él, los sandinistas, al dejar la “década perdida”, como muchos llaman a la década que gobernó el Frente Sandinista, iban a hacer un cambio, pero “perdimos la oportunidad”. De allí el eslogan de la campaña de 1990: “Todo será mejor”. Pero no pudo ser mejor porque la gente los traicionó. “Fue una derrota con un apoyo infernal”, dice Tirado como buscándole lo bueno a la derrota electoral. Y se acabó la era de los comandantes en Nicaragua

Nostálgico…

“A mí lo que me llama la atención y me da cierta nostalgia es que el Frente haya cambiado su concepción política y económica sin haber presentado un contenido sandinista en estas elecciones”.

Este contenido quizá se haya perdido en el tiempo, cuando una fisura desligó a los sandinistas y cada cual empezó a formar el futuro por separado, dejando sin vida a los que murieron por la Revolución.

La historia de Víctor Tirado deja una duda revuelta entre las muchas que han surgido desde que algunos sandinistas se quedaron en el partido y otros se fueron. No sólo hay un fundador del Frente Sandinista vivo. El mérito siempre se lo ha llevado Tomás Borge Martínez, pero ahora Tirado López reivindica el suyo también.

Entre las muchas cosas que la Revolución le enseñó antes y después de la derrota, los dos tiempos que los sandinistas insisten en distinguir, está el no encasillarse en ningún esquema. “Lo que uno forma está, después es otra cosa. Te saliste del Frente, te corrieron, te retiraron, te renunciaron, un Frente Sandinista así no vale la pena”. Pero siente nostalgia al ver lo que es hoy del Frente Sandinista. Nostalgia tal vez de haberlo fundado y no estar allí

Lo ideal: buscar una nueva izquierda

Uno de los signos del fracaso del gobierno que preside Daniel Ortega, apenas a cien días de haberlo asumido, dice Víctor Tirado, es la rebelión de los maestros, “allí está el 62 por ciento que no votó por Daniel” y que, sin embargo, ha obviado la gratuidad de la educación.

Lo mejor hubiese sido buscar una nueva izquierda, analiza Tirado López. “Se podía haber descubierto una nueva izquierda”, dice ahora, ya con la cabeza muy fría, observando detenidamente los errores del pasado que no les permitieron recomponer las cosas luego de aquel funesto 25 de febrero de 1990, en las elecciones más limpias de Nicaragua

Un triunfo de Ortega

“¿Qué íbamos a hacer?”, pregunta Tirado López como dando una explicación del porqué seguían unos pocos en pie de guerra, firmes en la montaña, como queriendo reeditar al “Ejército Loco” del General Augusto C. Sandino, mientras la mayoría de los nicaragüenses descansaban bajo la sombra de Somoza. “No nos íbamos a ir a nuestras casas”, continúa diciendo este combatiente que, al final, prefirió irse del partido, quizá no a su casa, pero sí a perder una lucha que no quiso combatir desde dentro.

Esta lucha, sin duda, la ganó Daniel Ortega, quien logró bajar el porcentaje necesario para ganar las elecciones presidenciales, un fruto del satanizado pacto, “un pacto inmoral”, dice Tirado.

“Bajémoslo al 25% entonces y ganamos nosotros”. ¿Nosotros quiénes? Le pregunto, pues insiste en distinguirse del Movimiento Renovador Sandinista (MRS), partido que “sólo les dio la casilla”, pues él es del Rescate al Sandinismo, la llama que de verdad enciende al MRS, como pretenden hacer creer quienes lo integran.

Del MRS sólo tienen las siglas y la casilla donde la gente votó, los del Movimiento al Rescate del Sandinismo pretenden “restituir la moral del sandinismo, de los héroes y de los mártires”.

Tirado López está ya con varios kilómetros a distancia de su antiguo compañero, aquel que se adhirió a su tendencia, la que al final se impuso. Me refiero a la tendencia tercerista que lideraban los hermanos Ortega Saavedra. “No”, corrige de inmediato: “Él era de mi tendencia, no yo de la suya”.

Los terceristas, Humberto Ortega, Daniel Ortega y Tirado López, cada uno ahora por rumbos distintos y con ideas políticas adversas, eran de la idea que los guerrilleros bajaran de la montaña a la ciudad. Así bajaron y lo demás ya es historia contada: una a una las ciudades de Nicaragua fueron liberadas de los somocistas. Las tendencias nunca se borraron, dice. Nadie se metía en el espacio de acción del otro, cada comandante hacía su trabajo y punto. He ahí uno de los errores que, luego de muchos años, el guerrillero logra ver.

Los sandinistas empezaron a escribir diez años de la historia de Nicaragua, aunque ahora no hay un consolidado de ésta porque cada cual cuenta sólo su parte.

Parece difícil preguntar qué hay hoy del sandinismo que impregnó a aquellos jóvenes que entraron a Managua empuñando sus armas a alguien que salió o que “fue sacado” del partido que gobierna, pero insistentemente pregunto. “No hay similitud alguna”, contesta, seguro, Tirado López, y es obvio que muy poca ha de haber porque el contexto de hoy es opuesto al de antes.

¿Y acaso el mismo Presidente de la República no es parte de ese sandinismo? “Daniel rompe con el sandinismo para ganar las elecciones, cambia todo, porque ya nada de lo que es sandinismo le sirve”. Daniel Ortega quiere ser presidente y eso es su norte, dice Tirado López.

Desde entonces la brújula de Daniel indica otros caminos por donde enrrumbarse. Atrás quedó la Teología de la Liberación de Leonardo Boff, para dar paso a un catolicismo ferviente, ávido de incidir en el Estado.




Comentarios de nuestros lectores

juan matagalpa
Que Dios le oíga a a este señor Mexicano Tirado López y le ilumine la mente de Daniel Ortega para que nunca regrese al sandinismo que nos destruyo en los 80's. Si por no pensar en esa época hace a Daniel un hombre no sandinista, ojala que así sea, para no así retroceder 100 años con esa mentalidad obtusa y absurda del comunismo falso que hoy vive Fidel Castro y sus compinches que gozan de todos los placeres del capitalismo cuando sus pobre conciudadanos se mueren de hambre y miseria.

ivonne
El moclín corrupto de Ortega se lo cogio todo para él y a los otros los dejó sin nada.

Tomas Agusto
Entonces Comandante Victor Tirado López que esperamos para vajar de las montanas nuevamente? Hay 62% de Nicaragüenses esperando el momento y el llamado de los verdaderos Sandinistas. La mayoría de los Nicaraguenses estamos encontra de cualquier dictadura y por ende dispuestos a dar nuestras vidas por la patria. Estamos viviendo nuevamente bajo una tirania igual o peor que la de los Somozas, hay todos los sintomas de la dictadura Somozista: tenemos una Asamblea Nacional, Corte Suprema, Fiscalia, Controladuria, Consejo Supremo Electoral extremadamente CORRUPTOS. Tenemos la REPRECION, y tenemos el EXPLOTACION o Enrriquesimiento Ilicito de la clase opresora. Entonces usted manda.

Pedro Arauz
Le están dando mucha carreta... Danielín no es más que un enfermo emocional con nada de la autoestima necesaria para llevar una vida normal. En lenguaje normal se le dice acomplejado o sea que siempre se sentira menos que otros ( al igual que Arnoldo...) Todo lo que esta haciendo al concentrar toda la farza a su alrededor es facilitar que logre desaparecer cuando palme o lo palmen. En el plano intelectual es Daniel sumamente limitado y no tiene otra producción más que la misma babosada de lo que representa con Chávez, Fidel y ahora el Iraní. En muy poco tiempo todo esto ni siquiera recuerdos serán...
Paciencia.


onofre gutierrez
La teología de laliberacionjso lo tiene un padre es el padre Gustavo Gutiérrez, nacido en Perú. Lo que debemos recordar los nicaragüenses, como una corrección no miía sino del padre Prudencio Sánchez, ahora residente en puerto rico después de pasar 10ños en alexandria, que "toda teología es loberadora" osea que elpadre Gutiérrez más bien al juntar los principios ateos del marxismo con la suavidad y dulzura de Jesús tuvo que ser reprendido por Juan Pablo II.

Manuel F. Vilches
Tirado habla de ética y de sus recuerdos, pero no habla de las masas populares y, menos aún, de los trabajadores.
Manuel F. Vilches, Barcelona



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