El poder de la palabra De vende periódicos a exitoso empresario
Arnulfo Urrutia
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| Manuel Carcache, sus libros y su despacho. |
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Manuel, el menor de siete hermanos, tenía diez años cuando en una ocasión tuvo que llegar descalzo a clases, pues su madre, que lavaba y planchaba ajeno, no tuvo para comprarle zapatos. Al verlo sus compañeritos de aquella escuela de las América Uno se burlaron de él. “Es para mientras”, les explicaba Manuel, tratando de calmar las burlas. Él sólo repetía lo que su madre le había dicho: “Es para mientras, hijo”. Sin embargo, ese “para mientras” duró varios días más de lo que la madre tenía calculado, y el niño tuvo que armarse de gran paciencia, para asimilar las burlas constantes de quienes también, siendo pobres, no comprendían que había aun otros más pobres que ellos.
Varios días después, cuando su madre recogió algún dinero, Manuel pudo llegar con...
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