El poder de la palabra De vende periódicos a exitoso empresario
Empleo casi no hay, pero
trabajo hay en p...
“Hace años, END publicó su fotografía pidiendo ayuda y ahora lo hace para mostrar su triunfo” Arnulfo Urrutia
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| Manuel Carcache, sus libros y su despacho. |
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Manuel, el menor de siete hermanos, tenía diez años cuando en una ocasión tuvo que llegar descalzo a clases, pues su madre, que lavaba y planchaba ajeno, no tuvo para comprarle zapatos. Al verlo sus compañeritos de aquella escuela de las América Uno se burlaron de él. “Es para mientras”, les explicaba Manuel, tratando de calmar las burlas. Él sólo repetía lo que su madre le había dicho: “Es para mientras, hijo”. Sin embargo, ese “para mientras” duró varios días más de lo que la madre tenía calculado, y el niño tuvo que armarse de gran paciencia, para asimilar las burlas constantes de quienes también, siendo pobres, no comprendían que había aun otros más pobres que ellos.
Varios días después, cuando su madre recogió algún dinero, Manuel pudo llegar con sus zapatos nuevos a la escuela: unas botas de hule, del mismo tipo de las que usan nuestros campesinos. Manuel nuevamente sufrió las burlas, y tuvo que explicarles que “era para mientras”. Pero andar con botas era mejor que andar descalzo; además, Manuelito descubrió que podía meterse a jugar dentro de los cauces y mojarse las botas sin que nada malo ocurriera a sus “zapatos”.
El “para mientras” de las botas de hule duró un año, pero le sirvió para aprender a ver la vida de manera positiva. Sus botas eran más resistentes que los zapatos.
Cuando se es hijo de madres solteras, descendiente de familia numerosa y se nace en barrio pobre, se madura muy temprano; no hay tiempo para jugar, ni juguetes con que hacerlo. Manuel comprendió que debía buscar algo que hacer para contribuir con la economía familiar... y se hizo voceador de periódicos. Por la mañana los vendía, por las tardes iba a la escuela y por la noche nuevamente trataba de vender los que habían quedado en la agencia.
La mayor ilusión de Manuel en esa etapa de su vida era dar su primera comunión, se la planteó a su progenitora, quien respondió que ella no podía comprarle el trajecito blanco ni la candela gigante que se estila para tales ocasiones. Su sueño, por el cual incluso vendía periódicos, se le escapaba, pero no se dio por vencido y buscó alternativas.
Conversando con la señora de la agencia de periódicos, ésta le sugirió que fuera a EL NUEVO DIARIO a pedirles que le ayudaran en su primera comunión; después de todo, él era voceador de ese periódico y la empresa le podría ayudar. Manuelito llegó al periódico, que dicho sea de paso tenía poco tiempo de haberse fundado, y expuso el deseo de dar su comunión.
Una tarde, al llegar a la escuela, nuevamente sus compañeritos lo recibieron con gran cantidad de burlas. Manuelito, un poco asustado, al comienzo no entendía bien qué sucedía, hasta que le dijeron que había aparecido en el periódico pidiendo ayuda para la primera comunión. Quien lo recibió en el periódico no entendió bien cómo era el asunto, y EL NUEVO DIARIO había publicado su fotografía todo “caretito”, con un pie de foto que más o menos decía así: “Niño pobre pide ayuda para dar su primera comunión”.
El descalzo, el de las botas de hule, era ahora el pide limosnas. No fue fácil soportar el diluvio de burlas. Lo que posiblemente nunca imaginaron Manuel Carcache ni sus inocentes compañeritos de clase, era que aquella fotografía era el preludio de un futuro con más fotografías, pero esta vez anunciando la publicación de sus libros o bien contando su exitosa historia a la página Emprendedores de ese mismo periódico, en el que un día, por un mal entendido, salió como ejemplo de nuestra niñez pobre. Triunfando sobre el vicio y la pobrezaManuel Carcache es un hombre entusiasta y emprendedor, que hace poco más de tres años decidió fundar su propia empresa. Esa primera empresa fue el motor para seguir trabajando y multiplicando su patrimonio. En la actualidad tiene cinco empresas, y él se refiere a ellas como el Grupo Empresarial Carcache. Su empresa insignia es el Centro de Estudios Tributarios, Administrativos y Empresariales (Cetae), una organización dedicada a la capacitación, asesoría contable, tributaria y jurídica.
Ubicada de la Vicky una cuadra arriba, Cetae brinda trabajo permanente a 35 personas y se ha ganado un buen lugar en el mercado nicaragüense. Pero para llegar a esta etapa de éxito ejemplar, Carcache tuvo que pasar primero varias pruebas personales. A continuación, Manuel nos relata la más peligrosa:
¿Cuál ha sido tu etapa más difícil?
Fue a los quince años, el gobierno me había dado trabajo como obrero en Enaves, una empresa textil, pero hicieron una compactación y quedé sin trabajo. Yo sentía que estaba volviendo a los mismos niveles de pobreza de cuando niño. También creo que buscaba cómo encontrarme a mí mismo; comienzo a probar el alcohol y me convierto en alcohólico. Así pasé diez años. Sin embargo, a pesar de mi situación yo sentía que no pertenecía a ese tipo de personas...
¿Era algo “para mientras”, como tus botas?
Sí, definitivamente. Creo que lo hacía por la situación de mi hogar, imaginate que hasta 1985 tuvimos energía eléctrica propia, hasta el año 1989 hubo televisor... ver a mis hermanas con su “panza”, lo cual es muy típico en todo hogar pobre, mi madre luchando y mis otros hermanos también cayendo en el alcoholismo... Pero contradictoriamente, esas circunstancias me motivaban a pensar que yo debía hacer algo para sacar a mi familia de esa situación. Gracias a Dios, en 1996 entré a un grupo de psicoterapia que me ayudó mucho y dejé de tomar.¿Dónde y a qué edad te bachilleraste?Eso fue en lo que le llamaban Preparatoria de la UNAN, allí había desmovilizados, brigadistas y guerrilleros. Se sacaba un bachillerato acelerado y logré terminar a los 21 años. Pero además yo tenía el problema de ser muy indisciplinado, muy inquieto, y de mi grupo fui el último en salir del bachillerato, parece que me costaba adaptarme al sistema de educación convencional.
¿Cómo te vinculas al mundo de la contabilidad y los impuestos?
Al volver de la montaña en 1984 tomo un curso de contabilidad, el cual termino en 1986, y durante un año en el Ministerio del Trabajo. Pero no me gustaba estar encerrado en una oficina y tener jefes, razón por la cual busqué otras maneras de ganarme la vida. Sin embargo, por consejos de un amigo, seguí estudiando la contabilidad hasta que me gradué de técnico contable y me hice contador de una cantina llamada El Zepolazo, ¿le suena ese nombre? Me sentía “galanazo” siendo el contador de El Zepolazo.Ser pobre o rico es sólo una ideaManuel se retira del Zepolazo y comienza a trabajar como gestor fiscal, lo cual lo atrae mucho desde el primer momento. Posteriormente se gradúa como contador público y realiza estudios especializados en Derecho Empresarial y Tributario. En enero de 2004, alquila una casa en Rubenia y nace Cetae como entidad jurídica. Mientras conversamos, Manuel recuerda: “La renta era de doscientos dólares, lo que me parecía un montón de plata”. Hoy el Cetae tiene un nuevo local, y el próximo año, según sus cálculos, tendrá su edificio propio.
Los tiempos de dificultades económicas quedaron atrás. Manuel recuerda como un hito importante de su vida sus 14 años, cuando voluntariamente se movilizó dos años en un batallón militar para ir la guerra; “lo hice porque mis amigos lo hicieron. Era la moda”, afirma hoy muy satisfecho de haber regresado vivo y de haberse forjado un carácter de lucha y triunfo.
Manuel ha escrito tres obras educativas; trabaja con varios de sus hermanos, y uno de ellos es su brazo derecho. También a Cetae se van integrando los sobrinos, según van preparándose, y considera que gracias a Dios y al esfuerzo de su madre, hoy su familia es feliz.
¿Cuáles son los factores de tu éxito empresarial?
Lo primero es soñar y no permitir que nadie te arrebate el sueño. Por muchas burlas que recibas, no dejar tus sueños. Segundo, disciplinarse en el trabajo y entrarle con pasión.
¿Alguien se burló de tus sueños al inicio?
Sí, mi propia familia, me decían: “Vos sos loco, viví tu realidad”. Yo les decía: “Ésta es mi realidad y me van a ver más adelante.
¿Principales lecciones aprendidas a tus 38 años?
Vine al mundo sin nada, lo que tengo es demasiado, por eso corro riesgos sin temor. Si se quiere seguir jugando en el mundo empresarial, hay que arriesgarse. Yo pienso que la abundancia no es tener, sino sentir que yo tengo. Cuando salí de mis 10 años de alcoholismo, yo me veía con mi maletín, mi saco y mi corbata. Yo soy un convencido de que la palabra tiene poder, me decía en voz alta que yo era rico, que era un triunfador. Fue así que tomé valor y me fui a comprar un saco, una camisa, zapatos y una corbata a las pacas de ropa usada. Así reinicié mi vida, jamás me sentí desgraciado. Creo que ser pobre es simplemente una idea, igual que ser rico también lo es.
Comentarios de nuestros lectores Mario Portillo
Ser pobre no es simplemente una idea como dice Manuel. Ser pobre es carecer de una vivienda digna, sufrir desnutricion por falta de alimentación, carecer de educación y salud. La historia de Manuel es el mismo cuento que los apologistas del capitalismo han venido vendiéndonos desde hace ya mucho tiempo. De 100 personas pobres una logra "el éxito", es decir, llega a tener dinero.
arch
Felicidades Manuel, por tu tenacidad en tu vida, y gracias a Dios y a tí mismo lograstes tus triunfos...una vez más felicidades...a tí y familia, la batalla contra la pobreza, no tiene límites...
Julio Garay
Mi pregunta a garcaje si de la venta de EL NUEVO DIARIO sacó los millones ?
JARQUIN
ESTA HISTORIA ASI COMO MUCHAS HISTORIAS DE EXITO DE PERSONAS SON SINCERAMENTE UNA INSPIRACION PARA MILES DE PERSONAS ALREDOR DEL MUNDO Q CUANDO SE TIENE UNA META SE PUEDE REALIZAR CON LA AYUDA D E DIOS,ADELANTE MANUEL ERES UN CAMPEON TE FELICITAMOS Q CUANDO LOS SUENOS SON GRANDES LOS FACTORES NO IMPORTAN DE DONDE VENGAMOS Y QUIENES SEAMOS TU HISTORIA NOS HA INSPIRADO EL DIA DE HOY Y SE LA DAREMOS A CONOCER A MAS PERSONAS Y "NOS DEJES Q NADIE TE ROBE TUS SUENOS"EXITOS Y NOS VEREMOS EN LA CUMBRE.DJ
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