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  CON TODO EL PODER DE LA INFORMACIONManagua, Nicaragua - Miércoles 25 de Abril de 2007 - Edición 9588
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Filosofía, moral, cívica y nuestra juventud


Lejos de las opiniones que reflejan poca fe en nuestra juventud en general, el suscrito es totalmente optimista con respecto a la juventud estudiosa y responsable, misma que no es una excepción sino una realidad dentro de la universalidad y diversidad juvenil. En tal sentido, y como un paréntesis previo al tema que deseo abordar, quiero contarles o recordarles una encuesta que efectuó, en su momento, la reportera de un canal televisivo nacional, limitada a una pregunta muy general: ¿Qué opina usted de nuestra juventud? Interrogante que fue contestada por la mayoría de los encuestados de forma general, favorable en algunos casos y desfavorable en otros. Hasta que la encuestadora entrevistó a una extranjera de origen español se delimitó dicha encuesta: “¿A qué juventud se refiere usted?, ¿a la integrante de las pandillas o a la que está en las aulas de estudios?, ¿a la de las barriadas pobres o a la de los residenciales?”, preguntó la encuestada. Moraleja: no debemos echar en un mismo saco a toda nuestra juventud.

Además, nuestra juventud no sólo representa un divino tesoro endógeno (para sí), sino también un tesoro exógeno (para la nación), por ello debe ser política de Estado la debida conducción educativa: preescolar, primaria, secundaria, tecnológica y universitaria, concatenadas unas a las otras en permanente interacción, por tal razón y con estas perspectivas deben incorporarse nuevamente a los planes de estudio secundarios las siguientes materias sustantivas: moral y cívica, economía y filosofía. La primera, para rescatar y fortalecer valores de convivencia pacífica, como son el respeto mutuo, el agradecimiento, la honestidad y honradez, el respeto al derecho y a la propiedad privada, la transparencia en la gestión pública, etc.; la segunda tiene que ver con el amor patrio, con nuestra historia, con nuestros héroes y símbolos, con nuestro sentimiento de nación y de integración centroamericana y latinoamericana; la tercera se refiere al estudio básico de nuestra economía: ¿qué producimos? ¿Cómo producimos? ¿Para qué producimos? ¿Qué es la macroeconomía y/o microeconomía?
La tercera, la filosofía, tiene que ver con el desarrollo del pensamiento: el presocrático y el clásico para ser estudiado y analizado en el tercer año o año básico; la escolástica y el periodo de transición del feudalismo al capitalismo en cuarto año; y las revoluciones capitalistas y la filosofía clásica alemana en quinto año. De ser así, tendremos bachilleres listos para ingresar debidamente a la educación superior con capacidad dialéctica de preguntarse: ¿quiénes son? ¿Qué los motiva en la vida? ¿Cuáles son sus fortalezas? ¿Cuáles son sus oportunidades? ¿Cuáles son sus debilidades? ¿Cuáles son las amenazas que enfrentan o que tendrán que enfrentar? ¿Qué áreas tienen que desarrollar para poder lograr sus objetivos en la vida? ¿Cuáles son sus metas? ¿Cuáles son sus valores? ¿Cuáles son sus hábitos? ¿Qué tal son sus relaciones interpersonales? ¿Si son capaces de vencer los obstáculos y seguir hacia delante pase lo que pase?
Las respuestas a estas interrogantes serán una oportunidad o un medio para que nuestra juventud se reencuentre consigo misma en concatenación con el entorno socioeconómico, político y cultural que la rodea; ya que es un hecho que la actitud, el carácter, la personalidad, los valores, los hábitos que desarrollen o practiquen en sus vidas y la forma en que piensen determinarán sus éxitos o fracasos, tanto como estudiantes o como profesionales.

Para terminar, les recuerdo a los pesimistas que no tienen fe en nuestra juventud, que la Nicaragua de hoy y del futuro necesita de estudiantes, técnicos y profesionales activos, participativos, humanistas y críticos en permanente aprendizaje que pongan en alto el nombre y prestigio de nuestra patria como fuente de patriotismo, de valores éticos, morales y humanísticos. Por lo tanto, se le debe criticar de manera constructiva y no destructiva.

* Sociólogo y docente universitario.




Comentarios de nuestros lectores

Guillermo Chavez
Estimados comentaristas, no perdamos la fe en Nicaragua. Cien dólares para un maestro, es ofensa al intelecto. - No justifico las acciones de algunos maestros, pero el hambre, muchas veces, justifica las acciones.

Francisco E Marin
Humanamente hablando, en el campo de la sociologia estudian la conducta humana (cuerpo carnal), pero lo principal en el hombre no es su cuerpo fiisico, sino su espiritu, la verdadera identidad, la creacion divina, no su furmacion física (barro).

JUANITA
Es verdad todo lo que usted comenta, pero qué ejemplo se les está transmitiendo a nuestros hijos, cuando ven a unos maestros gritando, vociferando y negándose a darles clases, cuando se ven a jóvenes encapuchados golpeando a maestros, cuando se veían a universitarios con morteros en las calles de nuestra ciudad, es un trabajo arduo, borrar todos estos malos ejemplos, porque en lo único que se están profesionalizándose es en: Huelgista de tiempo completo.

Alfonso Hernández /Massachussets
Produce una asfixiante tristeza, el ver que la dimensión moral no esta contemplada en cada una de las acciones legales en Nicaragua. La calamidad ética en que se encuentran las instituciones y funcionarios del estado, es tan exagerada que ya ha permeado los dominios de la sociedad nicaragüense. Para desinfectarla, necesitamos hacer una verdadera revolución, con soldados armados de rifles y pistolas que disparen responsabilidad ciudadana; moral de la más vigorosa, ética pura, que mate para siempre la indecencia. Colocar la bandera de triunfo en esta nueva guerra, ciertamente nos llevará tiempo, pero no es para amedrentarse, ya nosotros estamos acostumbrados a andar guerreando desde antaño.




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