¡Escrito para una madre!
Alfonso E. Castellón Ayón Cursaba sexto grado en el Pedagógico de Diriamba cuando, si mal no recuerdo, gané un premio (segundo o tercer lugar) de Composición Literaria dentro de un concurso a nivel colegial, cuyo tema era: LA MADRE.
Para ese año había comenzado a sentirme bien porque además de haber pasado el primer año interno ahora me acompañaba mi hermano Camilo, a quien arbitrariamente (pues fue siempre muy bien portado) mi querida abuela lo mandó para acompañarme.
¿Qué escribí aquella vez? (12 años de edad) La verdad no recuerdo, pero han de haber sido frases o palabras muy bonitas, como para ser merecedoras de un premio.
¿Cómo puede un hombre, un niño, un representante del sexo masculino hablar sobre el privilegio de ser madre? No sé, pero igual que la pregunta anterior, debió ser parte medular de mi composición y siempre recuerdo esta frase importante en mi escrito de aquella época de adolescente: “Madre sólo hay una y como tú ninguna” Considero que mi madre (gracias a Dios todavía en este mundo), es una mujer bellísima y joven debió haber traído por el camino de la amargura a varios enamorados. Y es que todos los hijos las vemos así, ¿cómo podría un hijo pagarle el cuido, mimo, alimentación, buenos consejos, preocupación por nuestras enfermedades infantiles, atención médica, etc. etc.?
Sencillamente no hay cantidad de dinero suficiente para valorar en metálico ese cuidado especial de atendernos desde que abrimos nuestros ojos (en mis tiempos se abrían como al día siguiente o dos días de nacido).
¿Y qué decir cuando una enfermedad nos atacaba? El desvelo para levantarse a dar la medicina, mecernos en la mecedora para calmarnos. Estas interrogantes son las más elementales dentro de las decenas o cientos de preguntas que podríamos formularnos para tratar de darle una explicación científica a ese amor especial que desarrolla la madre para su hijo. ¿Cómo le pagamos en vida lo que hicieron por nosotros?
Simplemente no hay cómo pagárselo. Pero una buena forma sería atendiéndola en su vejez, sacándola a pasear, platicando con ella, en otras palabras, tratando de devolver algo de aquella especial atención que ella nos entregó cuando no podíamos valernos por sí mismos.
No sé, ni me imagino siquiera cómo es un parto. Pero, por lo que he visto, leído y algunas veces atendido en uno de los nacimientos de mis hijos, es impresionante, más aún si es cesárea. Vengan para esos seres semidivinos, en este día que debería de repetirse 364 días más, un saludo especial de nosotros sus hijos, quienes deseamos agradarles y endulzarles su existencia desde lo más profundo de nuestro corazón.
Sé que mi madre lee mis escritos, a tal punto de que en algunas ocasiones (escritos fuertes) me ha pedido que deje de escribir, pero solamente bajo el gas para darle gusto. En nombre de mis hermanos y del mío propio te agradecemos a vos y a nuestro padre habernos proporcionado esa química especial, a través de sus genes.
Madre recibe este escrito como homenaje en tu día. Extensivo para todas las madrecitas nicaragüenses y del mundo. Esos seres maravillosos que merecen todo nuestro amor, respeto y dedicación, en el transcurso de su existencia y en particular de su edad otoñal.
acastell46@yahoo.com
Comentarios de nuestros lectores Josefina
En el mundo pasan cosas que ni nos imaginamos , como los chicos que son abandonados por sus padres , que no saben lo que es sentir el amor de una madre o de un padre , pero en general esta muy lindo lo escrito la madre dentro de todo es el ser mas importante de la vida.
D.Caracas
Señor Castellon Ayon, que escrito
mas bonito, si todas las madres fueran asi, no habria tantos niños
abusados, masacrados, maltrata-dos. Ud. tuvo mucha suerte. Que
bien que esta cambiando de rum-
bo su sendero al escribir. Gracias
|
Opinión
Miami News
¡Escrito para una madre!
Mi imagen de la felicidad
Consejo de reconciliación en el Oriental
Sábados de shoping
Nueva agenda para Aparecida
|