La muerte de José Ariel Silva: ¿Xenofobia o hecho aislado?
* La gente en Costa Rica esquiva lo que pasó el tres y cuatro de diciembre, y los testigos no quieren hablar
* José Ariel defendió su condición de nica, y antes de los sucesos, los ticos imitaban ladridos y sonidos de perros, burlándose hasta de la forma en que murió Natividad Canda
* Investigaciones señalan una participación masiva en el hecho sangriento y no sólo la acción de Juan Antonio Arguedas Calderón José Mendoza
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| Doña Fermina Urbina, la madre de José Ariel Silva Urbina. En la foto de la derecha, una cruz puesta por ella evidencia el lugar donde el nicaragüense cayó muerto. José Mendoza / end |
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CORRESPONSAL COSTA RICA
La noche del sábado 3 de diciembre de 2005, era como la de los otros fines de semana en el bar “Los Espejos”, en La Guácima, de Alajuela. Muchas personas disfrutaban y compartían luego de una semana de mucho “brete”. Entre el grupo se encontraban los hermanos nicaragüenses Francisco y Elder José Angulo García.
No lejos de ahí, otros se preparaban para ir a ese mismo lugar. José Antonio Martínez Urbina, Rito Obando y Pablo José Mendoza Urbina convencieron a otro paisano, José Ariel Silva Urbina, para que los acompañara.
La hermana, embarazada en esa época, María Auxiliadora Silva Urbina, no presintió nada en la invitación, porque José Ariel “no era de muchos tragos ni de salidas”.
Amigos y familiares coinciden en que era un muchacho que todo lo que ganaba se lo mandaba a su mamá para los gastos de su casita que estaban construyendo en Santa Lucía, Boaco.
Llegaron antes que el reloj marcara las doce de la noche y se unieron a los otros dos nicaragüenses. Comenzaron a departir tranquilamente, sin embargo, a pocos metros empezaron a oír carcajadas y chistes en contra de los nicaragüenses, en los que hacían mofa de la reciente muerte de Natividad Canda Mairena, quien casi un mes atrás (10 de diciembre) había perecido por múltiples mordeduras de dos perros rottweiler, en un taller de La Lima, Cartago.
Los minutos siguieron pasando, al igual que el gran repertorio de chistes y bromas denigrantes, xenófobas y discriminatorias que EL NUEVO DIARIO el día 17 de noviembre de 2005 publicó porque eran “el pan de cada día” a través de Internet, teléfonos celulares, medios de comunicación y distintas personas.
Burlas y provocaciones aumentaron
José Ariel no se aguantó más y le dijo al grupo de costarricenses que se calmara, pero más que tranquilizar la situación, lo que se logró fue el enojo de los ticos, y las imitaciones de ladridos y sonidos de perros se oyeron en todo el local. Esto originó discusión y los nicas prefirieron retirarse.
Rito Obando, quien recibió varias pedradas, recuerda cómo se vieron obligados a salir del local ante la confrontación de unas 15 personas, y afuera estaba otro grupo esperándolos.
“Eran como 30 personas lideradas, al parecer, por dos sujetos que antes estuvieron adentro. Mientras empezábamos a caminar nos cayó una lluvia de piedras, por lo que corrimos. Pude ver a un sujeto (según las investigaciones, Juan Antonio Arguedas Calderón), que portaba un cuchillo. José Ariel fue alcanzado primero por éste y luego Toño y Francisco. A mí sólo me golpearon varias piedras en el brazo”, indica al relatar el trágico hecho.
Agregó que contrario a lo que se dice en la investigación, ellos fueron agredidos por varios ticos y no por uno, y que incluso una vez heridos continuaron recibiendo pedradas.
“Tratamos de ayudarnos entre nosotros, pero una turba de personas nos agredía con piedras. A mi hermano --Francisco Angulo-- lo apuñalaron por salvarme”, comentó Elder José, quien resultó también apedreado y corroboró que la agresión fue generalizada, y que al menos dos sujetos se bajaron de un carro negro para agredirlos con cuchillos. Un muerto y heridos graves Al final de la persecución, José Ariel quedó herido, y a los pocos minutos murió desangrado. José Antonio recibió heridas severas al punto que una de ellas le dejó expuestos los intestinos. Mientras que Francisco Angulo García quedó con al menos cuatro perforaciones, una de ellas en un pulmón, por la que ameritó un largo tiempo para poder recuperarse.
Pablo José Mendoza Urbina valoró que su primo fue valiente y que incluso dio su vida al meter su cuerpo ante un nuevo zarpazo que le iban a propinar a Antonio Angulo.
Narró que José Ariel iba adelante de los otros dos heridos, pero que al ver a “Toño” --su compañero de cuarto-- en el suelo, se regresó para ayudarlo, y fue cuando lo apuñalaron.
A pesar que los testimonios de los sobrevivientes señalan que hubo una participación masiva en el acontecimiento sangriento, en las investigaciones del caso se plasma que sólo Juan Antonio Arguedas Calderón fue el agresor y el victimario de los nicas.Una Fiscalía complacienteSe informa que sólo Arguedas empezó a perseguirlos y fue acuchillando a uno por uno; por eso, el Ministerio Público lo acusa de homicidio simple y dos homicidios en tentativa.
De igual forma la Fiscalía presumió que los hechos son producto de una riña donde estuvo presente el alcohol, y que no observa elementos xenófobos.
A María Auxiliadora, hermana de José Ariel, le avisaron a eso de las tres de la madrugada, y no dio crédito a lo que le decían: “A tu hermano lo apuñalaron”, el resto de lo que recuerda es desesperación e impotencia, pues los cruzrojitas no pudieron hacer nada para salvar la vida de su hermano.
A raíz de las investigaciones, y gracias al Organismo de Investigación Judicial (OIJ) y testimonios de varias personas, el 6 de diciembre de 2005 fue capturado Arguedas Calderón, pero al día siguiente el Juzgado Penal de Alajuela lo liberó dictando sólo medidas cautelares, como presentarse a firmar cada mes en la Fiscalía, mantener un domicilio fijo y no tener contacto con testigos y ofendidos.
Sin embargo, pocos días después doña Fermina Urbina, madre de José Ariel y José Ángel Martínez, hermano de José Antonio, interpuso una denuncia por supuestas amenazas de muerte. Ellos dijeron el 15 de diciembre (2005) que a un amigo de la familia le había puesto una pistola en la cabeza un hombre encapuchado, luego que saliera de visitar su casa.
Expresaron que, por lo que dijo el desconocido, supusieron que se trataba del victimario. “Sólo mencionó que andaba buscado a mi hermano herido y a Rito Obando, uno de los principales testigos de lo que ocurrió esa noche. Dijo que los buscaba para matarlos, porque podían declarar en su contra”, sostuvo en la denuncia José Ángel, mientras temía por su vida y la de familiares.Reaparece encapuchadoDoña Fermina Urbina regresó a Costa Rica en abril pasado y aunque “no le es agradable” estar en ese país, asegura que lo hace por necesidad. La encontramos en una casa que alquila su hija María Auxiliadora, cuidando a una hermosa bebé que su hija trajo al mundo once días después de la muerte de su hermano.
“Es un dolor que nunca se cura. Que le maten a un hijo es doloroso. Sólo pido justicia, porque ese sujeto no debería estar libre. Desde que fue capturado, ahí lo hubieran dejado. Por mí que se pudra en la cárcel”, comentó consternada.
Una cruz solitaria
Desde la trágica fecha en que le dieron la noticia, recuerda que no da fe a lo que le decían y que por su mente aún queda la interrogante de por qué le mataron a su hijo si era trabajador, sin vicios y no se me tenía con nadie.
Durante un recorrido por la zona donde ocurrió el hecho sangriento, sólo una cruz donde fue encontrado muerto José Ariel Silva da fe de esa madrugada, mientras que el bar “Los Espejos”, donde comenzó el zafarrancho, fue cerrado al poco tiempo y ahora es una “Soda y Pollo Doña Cata”.
Al preguntar a los vecinos del lugar por el otro nicaragüense, José Antonio Martínez, las respuestas fueron esquivas y hasta nos dijeron que a “lo mejor tenían temor” porque habían recibido amenazas de muerte. Al final encontramos los cuartos donde alquila, pero estaba trabajando.
El brindar comentarios sobre lo ocurrido ese tres y cuatro de diciembre esquiva a la gente, incluso en el expediente se mencionan a muchos testigos, que después se han retirado o ya no quieren declarar por temor.
Para la defensa y el Ministerio Público esto no parece ser un obstáculo, porque aseguran que presentarán a ocho testigos y las pruebas necesarias para que el caso sea elevado a juicio y se condene al agresor.
Jorge Braulio, abogado en Derecho Penal, es quien acompañará la acusación de la Fiscalía, y señaló que los dos heridos que lograron sobrevivir por la ayuda de los médicos, aún presentan secuelas sicológicas.
El también querellante confirmó que tanto la madre como las otras víctimas sienten persecución, acoso real o psicológico.
Sostuvo que los temores por sus vidas se presentan porque el victimario se encuentra libre, pues las autoridades judiciales le otorgaron esa facultad hasta que se resuelva el caso, sin embargo, confía que esta situación cambiará después de la audiencia preliminar.La xenofobia¿Muchos sectores ticos y nicas catalogan este hecho con ribetes xenófobos, dicen que éste fue su origen?
“Eso es correcto… y pareciera ser que sí hay versiones de que en la discusión inicial hubo manifestaciones, o empezó con bromas en ese sentido; pudiera tildarse de xenófobo, pero se está investigando. Hasta el momento no he encontrado ese tipo de participación de parte del Estado costarricense, pero a nivel popular, en las calles sí se encontraba en aquella época ese tipo de señales (chistes y mofa contra los nicaragüenses por la muerte de Canda).
Cabe entonces pensar que por primera vez en un tribunal podría desarrollarse un caso que es producto de la xenofobia
“Podría ser en el caso concreto de que haya habido manifestaciones de particulares. Eso podría demostrarse, y está por verse qué sucede en el debate, pero en la audiencia privada de este 16 no vamos a discutir eso, lo haríamos si se eleva a juicio. Es ahí donde podrías encontrar que a través de la prueba testimonial se llegue a ese punto, y estaríamos viendo cuál será la actitud de los operadores en derecho”.
¿De elevarse sería la primera vez?
“En caso que suceda, sería la primera vez, al menos que yo registre, pues no tengo conocimiento. Sin embargo, estoy casi seguro que incluso en los tribunales, que manejan los casos de forma diferente a lo popular, no se permitiría este tipo de comportamiento y se repudiaría; lo cual no significa que en las calles no encontremos escenas de ese tipo, que nunca serían avaladas ni por el sistema, ni por los operadores del derecho”.
A su criterio, ¿cómo considera el hecho? ¿Hubo efervescencia contra los nicaragüenses? ¿Lo que desencadenó el incidente fue ese “antinica” que hay en algunos sectores ticos?
“Sinceramente, a esta altura del proceso y con el conocimiento que he tenido de él, no descarto que haya habido este tipo de elemento instigador el día los hechos.
Pareciera que sí existió en ese sentido, pero estoy más convencido de que fue una acción de la delincuencia común que un acto meramente que responda a una actividad xenófoba.
En lo personal pudo haber escenas, como lo atestiguan personas con las que se conversó. Aparte de lo reciente del caso Canda, parece que sí hubo chiste, mofa, ese tipo de comportamiento entre las personas que estaban ahí.
Expuso que en las investigaciones se ha establecido que sólo hubo una persona responsable de esos hechos y que el otro individuo que se menciona que acompañaba al tico Juan Antonio Arguedas Calderón en el camino resultó ser unos de los principales testigos de la Fiscalía.Homicidio en riña¿Pero varios testigos y los mismos afectados dicen que fueron agredidos a pedradas por una turba?
En efecto, es un tema digno de ser dilucidado a la hora de establecer la responsabilidad penal (si se da el juicio), porque cuando hay un tumulto donde no se sabe quién es el que realiza la acción, aquí se llama homicidio en riña, y en éste es mucho más difícil determinar las responsabilidades.
Se pueden dar penas menores o bien quedar absueltas las personas eventualmente responsables al no encontrar, durante la investigación y el debate, la responsabilidad. Como usted lo indica, en principio pudo haber, en la discusión, muchas personas --como parece que fue en esa madrugada en la que ocurrieron los hechos--, lo cierto es que las acciones exclusivamente realizadas sobre la integridad física o sobre la humanidad de las personas ofendidas las realiza sólo una persona.
De tal suerte que aquí no estamos en presencia de un homicidio en riña, sino de un homicidio y dos homicidios en grado de tentativas.
Más bien las personas que estuvieron presentes son las que van a estar como testigos presenciales de los hechos.
¿Testigos?
Entre el Misterio Público y la parte querellante vamos a estar ofreciendo unas siete u ocho personas. En cuanto a la defensa, no sé cuántos presentará.¿Peritaje económico?Estamos en un procedimiento para obtener el informe pericial. Ya está nombrado el perito y se está tramitando vía embajada que se paguen los honorarios. Es difícil que la familia obtenga una respuesta resarcitoria (que compense el daño), puesto que el demandado civil es de escasos recursos.
leonelmen@gmail.com
Comentarios de nuestros lectores Azul Blanco
No se nota diferencia entre la justicia nicaraguense con la de los ticos, nosotros que tenemos una democracia cruda, la justicia esta a la par de la mas mal conocida democracia de la Suiza Centroamericana. Podriamos decir que nosotros vamos abanzando a pasos agigantados.
flor de pino
Que tristeza da leer este tipo de articulo, sin embargo es lo que debemos asumir los nicaragüenses de ir a lamerles el .... a esos ticos,,, sin embargo esos hijos de .... no saben que si no fueran por los nosotros los nicas su economia estuviera peor que la nuestra,,,,ojala algún dia se haga justicia por todo esto asi mismo que nuestro gobierno a traves de sus delegados haga algo nuestros hermanos.
Maria
Bendito Dios que a mi no me gusta Costa Rica ni regalado, he estado alli unas 10 veces pero solo de pasada ellos solo comen hojas porque asi son de pobres y se creen los muy bufalos, y si son malos y pandilleros pero como se creen tanto tratan de tapar todo lo malo que tienen, nosotros los Nica seremos todo lo malo que ellos creen que somos pero sabemos dar hospedaje al que lo necesita y le damos bienvenida al que quiera estar con nosotros.
Eduardo Sabchez
Por supesto que si, que es cierto; que todo esto es producto de la xenofobia. De el odio al Nica, a quien consideran el "inavasor" de sus dominos.
Estan en lo cierto; en cuanto a que Nuestros Hermanos son invasores de "su dominio". Yo, por supuesto, NUNCA estare de acuerdo en que alguien se declare "ser humano" y cometa estos asesinatos atroces; aunque, de verdad, nuestros hermanos Nicaraguenses hayan saturado a Costa Rica de inmigrantes.
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