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  CON TODO EL PODER DE LA INFORMACIONManagua, Nicaragua - Martes 05 de Junio de 2007 - Edición 9628
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Las batallas en el desierto


Las batallas en el desierto - Foto
El escritor mexicano José Emilio Pacheco (derecha) durante la inauguración, en el Distrito Federal, de la Casa de la Palabra, que lleva su nombre.

Cada cual tiene la ciudad que se merece, dicen por ahí. También se pregona: la ciudad es la extensión del hogar y cada quien la construye a su manera. Pero vaya usted a saber si las ciudades ahora cumplen con esa máxima popular, tantas destrucciones y reconstrucciones hemos visto, tanta volubilidad en el seno de las sociedades habitantes que no nos queda otra: aceptar la incertidumbre como premisa de una concepción de la polis.

Sin embargo, la memoria de su existencia revela los sustratos de su inigualable barullo humano, más si la dichosa ciudad es aquella perdida costumbre de las relaciones entre individuos, aquella desaparecida praxis del entrecruzamiento entre las amistades, entre los vecinos, entre las pasiones de sus desconocidos (o conocidos, también).

Dentro de esa memoria que funciona a modo de fehaciente recordatorio aparece el texto literario que la hace vivir de nuevo, y recupera para quien así lo desee el prurito de la nostalgia. De nueva cuenta el andar por ahí mismo, recorriéndola ahora sosegadamente, ahora con la ira por no haberla disfrutado en su plenitud, ahora con las ganas tremendas de asirla para siempre, de tenerla en el corazón.

Las historias de lo que pasa en las ciudades son en cierta forma la ciudad, es el decir reconcentrado, la futura vereda por donde sus habitantes reconstruirán los pasos perdidos, aquí en la literatura estará el cómo, el por qué de la conducta citadina.

José Emilio Pacheco, nuestro siempre bien querido José Emilio, lo sabe, por ello insiste con su desmesura literaria contar el cotidiano existir de unos personajes inmersos no sólo en el cemento y las paredes de los edificios, sino también remetidos en el cerco de sus pasiones, de sus amores y de sus dolencias espirituales, José Emilio nos lleva, quizá con ternura, a la apreciación de un protagonista citadino en su novela “Las batallas en el desierto”, tengo que decirlo, yo regreso a esta novela cada vez que puedo, y siempre encuentro la sorpresa en el rescate que hace de estas historias individuales, me detengo en la recreación aparentemente sencilla de su estructura y la disfruto.

José Emilio es el intermediario perfecto para entrelazar mi deseo por conocer la ciudad que él desea describir y mi sentir nostálgico de un determinado tiempo --que aunque queramos detenerlo, ya se ha ido. Rescato pues la visión del Distrito Federal ya desaparecido y la mantengo como símbolo de lo recuperable gracias al milagro de la palabra, de la palabra de José Emilio.

“Las batallas en el desierto” cual título más alegórico, por aquello de querer representar lo inútil y estéril de una guerra y mucho más en el territorio de la caliente arena, cuenta la historia de un amor utópico: un niño se enamora perdidamente de la mamá de su mejor amigo, la idealiza y se reduce a sí mismo en el esperpento que los padres se afanan en crear --que no criar--, y este infante-púber nunca minimiza su esperanza por lograr el amorío, a pesar del consistente y descalificador bloqueo de padres, familiares, sacerdotes, maestros y toda la tribu alrededor.

Carlos, el niño; Mariana, el objeto del enamoramiento, sufren ambos por cosas distintas, pero en ellos se vuelca la descripción somera de los defectos de la sociedad que los acoge, José Emilio Pacheco realiza una sencilla y compleja trama de acontecimientos para conducirnos como espectadores por la ciudad, por las conductas de sus habitantes, si eso fuera poco, también se encuentra en el relato una crítica demoledora sobre la corrupción social y política existente, sin ni siquiera nombrarla, todo lo hace a través de las acciones de los protagonistas y de los personajes, tanto secundarios como periféricos, de tal suerte que la lectura seduce en todos sus ámbitos: prosa amena y sencilla, estructura bosquejada de la narración que nos lleva por muchas traducciones del entorno y, por supuesto, del contenido.

José Emilio tiene la genialidad de entregarnos su incomparable ternura y uno no puede quedarse ni frío ni estático, porque conmueve, la narración de José Emilio Pacheco nos altera, eso, téngalo por seguro, tiene que ver con que sabe contar de su ciudad, sabe decirnos de sus personajes, tiene pues la capacidad de impactarnos.

Si tienen la oportunidad de leer “Las batallas en el desierto”, háganlo, busquen a José Emilio, es de los escritores mexicanos que ofrece el sentimiento profundo de nuestro ser, sin darle la vuelta a lo importante, ni evitar el testimonio de la relación entre el hombre y la ciudad, siempre consistente con su querencia de imbricar la pasión individual con el ser colectivo.


Género: Novela.

Título: Las batallas en el desierto.

Autor: José Emilio Pacheco. Editorial: ERA.

(1a. edición: 1981; 1a. reimpresión: 2000).

Colección: Biblioteca Era.

Tiraje: 20 mil ejemplares.


COREA TORRES.

PUEBLA, MÉXICO.

19 ENERO, 2007.

coreatorres@yahoo.com




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