Terrible accidente en ilegal pesca con explosivos
* Joven campesino perdió una mano y un ojo, y casi le amputan un pie, al tratar de capturar más presas marinas con una bomba
Róger Olivas | rolivas@elnuevodiario.com.ni
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| El pescador Pablo Ramón Espinoza Rivera, de 32 años, se recupera en el Hospital España, de Chinandega, tras perder la mano derecha y el ojo derecho, producto de la explosión de una bomba artesanal. ROGER OLIVAS / END |
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CHINANDEGA
Una tragedia aguardaba al campesino Pablo Ramón Espinoza Rivera, de 32 años, quien salió, como de costumbre, la tarde del domingo último de su humilde vivienda y se dirigió hacia la playa conocida como “Come Cuento”, situada entre las localidades costeras de Aposentillo y Aserradores, jurisdicción del municipio de El Viejo, donde pescaba para llevar el sustento a su familia.
Su mamá, Carmen Rivera Ulloa, originaria de San Juan del Sur, Rivas, con varios años de residir cerca de las costas de El Viejo, relató a EL NUEVO DIARIO que cuando su vástago navegaba se le enredaron las redes, por lo que optó por regresar a su vivienda. Salvadoreños le dieron la bombaSegún doña Carmen, en el trayecto, Pablo Ramón se encontró con varios pescadores salvadoreños los que en un aparente gesto de amistad le facilitaron una bomba artesanal para atrapar más presas, cabe señalar que pescar con estos artefactos es prohibido por la ley en Nicaragua, porque provoca mortandad de todas las especies marítimas y depreda irremediablemente el ambiente.
En cuestión de segundos vino lo terrible. La progenitora relató que a su hijo le explotó el artefacto en el cuerpo, cuando intentó lanzarla al mar. “Pablo Ramón se dedica a la pesca desde que tenía 12 años, y fue una desgracia ese accidente, ocurrido a las cuatro de la mañana del lunes. Me di cuenta cuando varios niños me avisaron”, lamentó la campesina.
El pescador fue trasladado de emergencia al Hospital España, de Chinandega, donde a las siete de la mañana del mismo día fue intervenido quirúrgicamente durante seis horas, por un oftalmólogo, un odontólogo, un cirujano máxilo facial y un ortopedista. Lamentablemente le amputaron su mano derecha, perdió el ojo derecho y casi pierde el izquierdo.
Espinoza Rivera se recupera en la sala de cirugía del centro asistencial, bajo el cuido de su madre, quien entre sollozos recordó que el domingo por la tarde, que había un velorio cerca de su casa, y le recomendó al joven que no fuera a pescar, pero éste le dijo que regresaría temprano el lunes, con suficiente pescado, y asistirían al sepelio del vecino.
“Pero tristemente ocurrió este accidente que dejó inutilizado a mi hijo”, dijo la angustiada madre, quien requiere de la mano amiga para comprar medicinas y que éste se restablezca.
Comentarios de nuestros lectores roberto
Lo cómico es que nadie es culpable del daño al medio Ambiente, nadie persigue al donador de bombas, nunca pasa nada, por que la desgracia la sufrió un pobre hombre, debemos usar el ejemplo del daño sufrido por él como ejemplo de lo que no hay que hacer contra la naturaleza, recordemos que no tiene repuesto, ni la podemos reponer.
La Procuraduría Ambiental debe abrir de oficio este caso y perseguir al culpable.
Mario S.
Que pesar lo que le sucedio a este joven cuando buscaba el pan nuestro de cada dia. Pero yo me pregunto, y Daniel Ortega con la Chamuca Sobaco peludo paseando en el extranjero, de compras, en lujosos hoteles, y este pobre ahora casi invalido sin ojos, brazo, pie, etc. No es que ya no iban a suceder estas cosas con el gobierno del pirata Daniel? Porque ahora el personalmente y su familia no asisten economicamente a este pobre ciudadano? Esas son las diferencias sociales de nuestro sufrido país.
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