Agua que no has de beber, déjala de vender Envasando la vida o quizá la muerte
Oliver Gómez | gomez@elnuevodiario.com.ni
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| El litro de agua más cara del país, “Propel”, tiene un precio de 49 córdobas con 60 centavos, pero las autoridades desconocen la calidad de su contenido. |
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Segunda de III entregas
Algunas empresas la toman del grifo y la meten en bolsas o botellas, otras invierten en pozos, transforman el contenido y hasta cambian el sabor. No obstante, por mucho esfuerzo que hagan las fábricas nacionales del agua envasada, ninguna logra competir con el líquido importado, que nadie sabe su calidad y origen exacto, pero cada litro en el comercio formal llega a tener un precio de casi 50 córdobas.
El precio más alto que se registra en Nicaragua para el litro de leche, de cerveza, de gaseosa y hasta de gasolina, ahora no se compara con el precio más alto que registra un litro de agua embotellada en los más variados anaqueles del comercio formal e informal.
Nicaragua sólo envasa dos tipos de agua: tratada y purificada. Las autoridades conocen cada detalle, pero otras llegan importadas como agua mineral, de manantial, artesiana, con gas y saborizadas; sin embargo, de su contenido, “lo que sabemos es una gota de agua, lo que ignoramos es el océano”, como dijo el matemático y físico británico, Isaac Newton, hace 300 años.
Los nicaragüenses que pretendan consumir un litro de agua extranjera con sabor a limón de la marca “Propel”, tendrán que pagar 49 córdobas con 60 centavos, y llevarse dos botellas de 500 mililitros, pues no existe la presentación unitaria. Para gustos más excéntricos existe la francesa “Evian”, cuyo litro se cotiza en 35 córdobas con 85 centavos.
Ambas marcas son las más caras del país y se encuentran en el sexto anaquel de los Supermecados La Unión, donde EL NUEVO DIARIO pudo confirmar los precios. Sin embargo, nadie sabe con exactitud de dónde fue extraída esta agua, pues el país de importación no es precisamente el lugar de origen del líquido.
Eso lo saben perfectamente los mismos distribuidores que no han querido rendir los detalles técnicos de la calidad higiénico-sanitaria de esta agua, y las autoridades tampoco se han preocupado por obtenerlo, confirmarlo y emitir un registro sanitario. Lo mismo ocurre con otras dos importadas: Sabemás y Alpina.
Aunque estas botellas carecen de registro sanitario en su etiqueta y nadie contesta en el número de teléfono de referencia para los consumidores, los funcionarios del Ministerio de Fomento, Industria y Comercio (Mific), aseguran que se han ocupado de que estas marcas cumplan con las normas de etiquetado.
“¡Ni idea!”, dijo la ingeniera Noemí Solano, titular de la Dirección de Tecnología, Normalización y Metrología del Mific, cuando se le preguntó de qué pozos viene esta agua, qué calidad tiene y cuánto tiempo se mantiene el líquido en estas botellas.
“No sé, pero las hemos vigilado y hemos evaluado su contenido en algún momento”, respondió a las mismas preguntas el doctor Edgardo Pérez, titular de la Dirección de Registro y Control de Alimentos del Ministerio de Salud (Minsa).
Ellos coinciden en señalar que las aguas extranjeras representan un mayor riego para los consumidores, pues contienen más preservantes y deben mantenerse por más tiempo en la botella. Además, no se logra precisar con exactiud el momento de extracción, procesamiento, envase y comercialización, y mucho menos el viaje que experimentó dicho recipiente.
El descontrol en la calidad del líquido extranjero es generalizado, pues la etiqueta no lo muestra y las autoridades desconocen los valores máximos que tienen estas aguas en su calidad microbiológica, características físicas y organolépticas, y cantidades de residuos de plaguicidas y sustancias químicas (orgánicas e inorgánicas).
Son detalles examinados en las aguas nacionales, pero exentos para las marcas extranjeras e ilegales, en procesos que están contemplados en la Norma Técnica Obligatoria Nicaragüense de Agua Envasada (NTON 03-040-03).
En estas condiciones comercialmente disparejas deben competir los nacionales, en esfuerzos que muchas veces los llevan a “la quiebra” por consumidores que las prefieren de forma irresponsable, pues mucha agua nacional goza de certificaciones internacionales y es preferida en el extranjero por su menor precio.
A manera de ejemplo, un litro de las marcas nicaragüenses que operan de manera legal en el mercado, tiene un precio promedio que oscila entre los 9.50 y 12 córdobas en el caso del agua embotellada; y entre 4.50 y seis córdobas cuando se trata de agua embolsada.
Pero la realidad es otra en la periferia de los Mercados Oriental, “Israel Lewites”, “Iván Montenegro” y “Roberto Huembes”, donde las autoridades saben que de manera artesanal existen unas seis fábricas ilegales que embolsan agua del grifo y venden cada unidad en 25 centavos de córdoba.
Esas pequeñas empresas producen unas dos mil bolsas a diario pero también llenan botellas de otras marcas que fueron desechadas y lavadas. Todas se consumen en estos mercados y hasta gozan de organizadas cadenas de distribución.
Las más populares tienen la marca “Chupi-Chupi” y “Chiqui-Chiqui”, y de manera abusiva muestran el número de registro sanitario 10032, que pertenece al agua envasada Fresca, que también embolsa de la misma manera pero cumpliendo las normas higiénico-sanitarias y comerciales del Minsa y del Mific.
La mayoría de las empresas que ostentan registro sanitario del Minsa, utilizan en sus procesos de tratamiento la filtración, ionización y ozonización del agua, luego de extraerla de la tubería de la Empresa Nicaragüense de Acueductos y Alcantarillados (Enacal). Lo hacen mediante pequeñas máquinas que existen en el comercio nacional y que instalan en sus fábricas, para presentar lo que se conoce como “agua tratada”.
Otras fábricas de mayor capital han invertido en este exquisito mercado luego de encontrar consumidores pasivos, entre ellas Parmalat, Embotelladora Nacional S.A. (ENSA) y Compañía Cervecera de Nicaragua (CCN).
Esta última produce dos tipos de agua usando sus propios pozos: Fuente Pura y Brisa. Es la misma agua purificada, pero envasada en botella y bolsa. Todo el proceso fue mostrado hace dos meses a los diputados de la Comisión de Infraestructura de la Asamblea Nacional, y deja imaginar lo que sucede con este negocio en Nicaragua.
Javier Arce Madrigal, Grente de Comercialización de CCN, aseguró que tienen un mercado de unos 16,200 clientes a nivel nacional, a quienes atienden mediante 30 rutas de abastecimiento.
Once rutas han sido destinadas sólo para los hogares. “El principal segmento es de casa en casa. Se deja la garrafa, y como mínimo una vez a la semana se debe reabastecer”, explicó.
Otras dos rutas atienden unos 400 clientes institucionales, 4 más abastecen a un mil 200 clientes comerciales, y 13 rutas mixtas la emplean en 4 mil 600 clientes foráneos. “Los puntos de ventas se visitan como mínimo cada tres días”, agregó Arce.
El agua Fuente Pura y Brisa se obtiene mediante un proceso productivo que incluye maquinaria de lavado, llenado y esterilización de envases, ozonificación, clorificación y triple filtración (arena, carbón y microfiltros).
Por su complejo proceso de purificación, es la única marca de agua nacional de consumo humano que ha podido lograr la certificación de la National Sanitation Foundation (NSF) y membresía de la International Bottled Water Association (IBWA).
“En calidad y sabor del agua sabemos que el nicaragüense tiene gustos y preferencias en su paladar, y nos hemos ajustado a estas necesidades cuidando siempre la calidad. Nosotros por eso recomendamos a los consumidores buscar sellos de garantía y protección”, dijo el gerente comercial de la CCN.
Existen un total de 40 empresas que operan de forma legal en Nicaragua, pero sólo esta compañía durante el año fiscal pasado dejó al país un total de 17 millones 379 mil 628 córdobas en concepto de impuestos, y este año proyecta que entregará al Estado casi 24 millones de córdobas debido al crecimiento de este negocio.
La Compañía Cervecera asegura en su informe oficial que de las ganancias brutas del agua envasada, destina el 20.9 por ciento para el pago de impuestos, 31.2 por ciento corresponde a costos variables y de producción, 26.1 por ciento son costos adminsitrativos y de comercialización.
La depreciación y amortiguamiento acumula el 9.2 por ciento mientras los descuentos consumen el 4.1 por ciento. “Nuestra utilidad neta es de 8.4 por ciento”, indicó Arce.
Para comparar estas cifras con las pequeñas fábricas artesanales que embolsan el agua, EL NUEVO DIARIO intentó conocer la versión de tres propietarios de diferentes marcas, pero ninguno quiso dar declaraciones y mucho menos abrir sus plantas para conocer el proceso de tratamiento y envase. Etiquetado del agua ((NTON-03-021-99)Según la Norma de Etiquetado de Alimentos Preenvasados para Consumo Humano (NTON-03-021-99), que utiliza el Mific para evaluar la industria del agua envasada, todas las botellas y bolsas deben tener una etiqueta donde se lea en español el nombre específico del tipo de agua que se comercializa.
“Aparecerán las palabras o frases adicionales necesarias para evitar que se induzca a error o engaño al consumidor, con respecto a la naturaleza y condición física auténticas del alimento”, reza la norma.
Se debe dejar claro a qué tipo de tratamiento fue sometida esta agua, además de la lista de ingredientes que contiene, enumerados en orden decreciente conforme al peso inicial de cada sustancia. Además, se debe imprimir de forma indeleble el nombre de la fábrica y el número de lote de fabricación.
De igual manera, debe estar impreso el número de registro sanitario del Minsa y las instrucciones para la conservación del recipiente. La fecha de vencimiento debe aparecer después de la frase: “Consumir preferentemente antes del…”, y este número calendario, “el día, mes y año deberán declararse en orden numérico no codificado”.
Pruebas exigidas
al envasar agua (NTON 03-040-03)
Según los detalles plasmados en la Norma Técnica de Agua Envasada, las pruebas de coliformes fecales deben realizarse semanalmente, y para la pseudomona, limpiadores, sustancias químicas y de sabor, el asunto es más riguroso, se deben hacer al encender la máquina cada día y hasta dos veces por turnos de operación de la misma.
Todo el peligro para el consumo humano que se pueda adquirir mediante las bolsas, botellas y tapas, se debe evaluar en una prueba cada cuatro meses, y otro exahustivo examen debe aplicarse cada seis meses para revisar la presencia máxima de sustancias microbiológicas, orgánicas e inórgánicas.
Los parámetros de las sustancias químicas y los residuos de plaguicidas se deben evaluar anualmente.Mañana:* El tráfico de los recipientes retornables en el mercado del agua envasada y la irresponsabilidad social empresarial y hasta ambiental; en el uso y abuso del plástico que aumenta entre los desechos sólidos del país
* Alcaldía de Managua, Centro Humboldt y otros organismos aseguran que cada invierno se duplica la cantidad de bolsas y botellas entre las toneladas de basura
* ¿Cómo incidirá la nueva Ley General de Aguas en este negocio?
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