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  CON TODO EL PODER DE LA INFORMACIONManagua, Nicaragua - Miércoles 27 de Junio de 2007 - Edición 9651
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El negocio, Mific, INAA y la Ley de Aguas

Botellones reutilizados y drenajes llenos de plástico

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Botellones reutilizados y drenajes llenos de plástico - Foto
Un empleado de la empresa Fuente Pura huele los botellones lavados antes de entrar al proceso de esterilización. Al centro, un directivo muestra los tres tanques de filtración del agua, y al final, los recipientes son revisados durante el sellado y etiquetado.

Tercera y última entrega

Lavar y reutilizar los botellones de cinco galones en el negocio del agua envasada, disminuye los costos a la mitad y aumenta en la misma proporción las ganancias de las fábricas y distribuidores, según las autoridades del Ministerio de Salud (Minsa) y del Ministerio de Fomento, Industria y Comercio (Mific). Sin embargo, nadie alza la voz por las bolsas y botellas que cada año proliferan en las calles y se duplican entre los desechos sólidos del país, obstruyendo los sistemas de drenaje.

El botellón es un recipiente que se reutiliza en la venta de un mayor volúmen y precio, según explicó Edgardo Pérez, titular de la Dirección de Registro y Control de Alimentos del Minsa, quien detalló que desde hace diez años algunas empresas se aprovechan y utilizan las botellas de otras para evitar incurrir en gastos.

“Es el mayor problema en el agua embotellada, sobre todo para el Mific, que debe vigilar el etiquetado del producto”, dijo la ingeniera Noemí Solano, titular de la Dirección de Tecnología, Normalización y Metrología del Mific.

Trafican los envases

EL NUEVO DIARIO pudo comprobar en los puntos de venta que el precio de cada botellón oscila entre los 135 y 160 córdobas, sin embargo, algunas empresas ofrecen al consumidor el transporte, como un valor agregado a este producto.

Los ejecutivos de la Compañía Cervecera de Nicaragua (CCN) aseguran que el 80 por ciento de los botellones que circulan en el mercado son propiedad de su marca Fuente Pura, y en las ventas apenas logran recuperar el 45 por ciento de los mismos.

Javier Arce Madrigal, Gerente de Comercialización de CCN, dijo que este botellón se vende entre los clientes foráneos, y cuando el agua ha sido consumida, llegan otras marcas y ofrecen su producto al mismo cliente, llevándose el envase de Fuente Pura.

Arce explicó que sus botellones tienen calados en relieve la marca Fuente Pura para evitar el tráfico de este recipiente, pero el abuso de otras marcas llega al punto de ubicar sus etiquetas sobre este calado, para ocultar la marca original.

EL NUEVO DIARIO confirmó esta denuncia y logró obtener botellones de este tipo en algunos puntos de venta, los que serán analizados en los próximos días. No obstante, ninguna de las autoridades y mucho menos los fabricantes señalaron problema alguno con los recipientes no retornables, los desechables, los que terminan en las calles o los basureros.

Las botellas y bolsas

¿Con las botellas pequeñas y las bolsas no hay problema entonces? “No, con eso no tenemos problemas. Es que eso se usa y se bota. Es decir, una vez que se compra la botellita, el litro o el galón, el consumidor puede hacer lo que quiera con esos recipientes”, dijo Arce, el Gerente de Comercialización de la Cervecería.

“Es que esos productos (botellas y bolsas) no son retornables, no son reutilizados, y por eso el único problema en este negocio son los botellones grandes”, respondió la funcionaria del Mific a la misma pregunta, y el titular del Minsa compartió opinión.

Es que nadie, ni las fábricas, ni los distribuidores, ni las autoridades se preocupan por las botellas y las bolsas una vez que son utilizadas y desechadas en este negocio, dijo Clemente Martínez, oficial de campaña de agua del Centro “Alexander Von Humboldt”.

Martínez asegura que la primera bolsa y la primera botella que fueron utilizadas en Nicaragua para envasar agua, todavía se encuentran en los basureros o en alguna calle del país, porque este negocio tiene 13 años y el tipo de plástico utilizado en este caso dura más de 100 años en degradarse.

“De todo el plástico utilizado en el país, estas botellas y bolsas son las más rebeldes a la hora de degradarse. Incluso enterradas, el proceso dura más, por eso en La Chureca abunda el plástico por donde se escarbe”, dijo Martínez.

El plástico que utiliza la industria del agua envasada está hecho de Tereftalato de Polietileno (PET), según los detalles técnicos de algunas fábricas, un material duro de degradar, pues los microorganismos no tienen mecanismos para atacar esta sustancia y el proceso es bastante lento.

Evalúan calidad

Dijo que también están evaluando la calidad del agua envasada mediante un laboratorio propio que ahora se está terminando de instalar con este fin, y aseguró que se pretende presentar una enorme lista de marcas ilegales que se han encontrado por todo el país.

“Casi todo el que se dedica a vender bolsa plástica busca envasar agua. Aquí todo el mundo quiere vender agua y parece que es un negocio bien lucrativo, sobre todo por la falta de vigilancia de las autoridades y los consumidores irresponsables que ni siquiera revisan la etiqueta”, señaló.

Se quejó de la falta de información que proveen las autoridades, tanto del Minsa como del Mific, y subrayó la despreocupación total de parte de las autoridades del ente regulador del agua potable, el Instituto Nicaragüense de Acueductos y Alcantarillados (INAA).

“El colmo es que la gente de INAA dice que no tiene nada que ver con este asunto. No saben nada de los pozos de estas fábricas, y mucho menos de la calidad del agua. La regulación de este negocio es un desastre total”, estimó Martínez.

No hay reciclaje

A criterio de este funcionario, en el caso de la bolsa y la botella de-sechada, lo ideal es darle un manejo adecuado y promover el reuso, “porque ambientalmente sale más caro quemarlas o desecharlas. Yo creo que se debe cobrar un incentivo a las empresas y fábricas, para promover la recolección y reuso”, precisó.

Aclaró que en nuestro país ninguna empresa u organismo le da un manejo ambiental a este plástico y mucho menos que haya reciclaje, “por eso aquí nos aproximamos a un desastre inminente”.

La Dirección de Medio Ambiente de la Alcaldía de Managua ahora prepara una propuesta para cobrarle un impuesto a todas las empresas de agua envasada y otras bebidas que utilizan la botella y la bolsa para vender sus productos, y este dinero será destinado a las labores de recolección y manejo del plástico.

Al menos eso reveló el arquitecto Jorge Berríos, Director de Obras y Servicios Municipales de la comuna capitalina, quien asegura que la Micropresa Los Gauchos-Tiscapa, “es un vivo ejemplo que colecta la realidad de los desechos de este negocio”.

Según Berríos, después de cada lluvia fuerte la comuna saca unas tres toneladas de desechos sólidos de esta micropresa, y perfectamente se pueden llenar dos camiones con todas las botellas y bolsas que retiene este sistema.

El problema principal e inmediato, sin embargo, es otro. Berríos asegura que este plástico es el causante número uno de las obstrucciones en el drenaje pluvial. “La gente no tiene conciencia. Se beben el agua y tiran la bolsa o la botella a la calle. Después la lluvia la arrastra mediante las corrientes y obstruye el drenaje en las calles, cauces y manjoles”, manifestó.

Recordó que en las esquinas de las calles, las alcantarillas se tragan todo este plástico aunque no haya lluvia, “y después viene la queja de la misma gente que no se da cuenta que ocasiona los derrames”.

A manera de ejemplo, dijo que la inundación que tuvo lugar en el Hospital “Roberto Calderón” el pasado 15 de junio, fue causada especialmente por bolsas y botellas de agua envasada que se consumió en este centro, la que obstruyó el sistema de drenaje.

Ley de Aguas y la industria del envasado

La Ley General de Aguas, aprobada el 15 de mayo pasado y que entrará en vigencia a fines de 2007, obligará a los propietarios de fábricas envasadoras de agua a inscribirse en el Registro Público Nacional de Derechos de Agua, y solicitar un Título de Concesión de parte de la Autoridad Nacional del Agua (ANA).

Pagarán un canon tomando en cuenta la disponibilidad relativa del agua en la localidad o región donde están asentadas las fábricas, la productividad y el beneficio económico que obtienen, los volúmenes utilizados, la contribución en impuestos y la generación de empleos y exportaciones realizadas.

De no registrarse serán multados, y quienes cumplan este requisito y realicen prácticas monopólicas y de especulación, también recibirán infracciones, igual que quienes estén aprovechando los recursos por encima de los niveles informados.

Las multas pecuniarias oscilarán en un rando 500 hasta un millón de córdobas, y se contemplan también clausura temporal o definitiva.

Las empresas que tengan pozos deberán incribir los mismos para legalizar su situación y ajustarse a las condiciones y términos establecidos, y quedarán sujetos a todo lo establecido en la Ley, de manera particular con lo relacionado al registro, cánones y demás pagos que se establezcan.




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