jun 27, 2007
Una modelo, modelo a seguir
Albalicia A cada cosa que hacía le ponía todo su empeño y pasión, tanto en su vida personal, estudiantil y social
En esta ocasión dedicamos nuestra sección “¡Qué chavalos!” a una gran chavala que, por cosas de la vida, ya no está entre nosotros. Sin embargo, su alegría fue tan grande que con su recuerdo seguiremos por siempre empapados de ella.
“La Albita” cumpliría 23 años este próximo 20 de julio. Era de esas personas que nos mantenía al tanto de tal o cual acontecimiento. Hermana gemela, se adjudicaba ser la mayor aunque la diferencia de tiempo haya sido mínima. Nos cuenta su “fotocopia” que Albalicia desde pequeña fue vivaracha, dinámica y bailarina.
Ella se describía a sí misma como una persona sociable, liberal y siempre dispuesta a pasarla bien con sus amigos, lo cual corroboramos hasta el cansancio en ocasiones amenas y de diversión. Su vida era el modelajeSu pasión era el mundo del modelaje. Albalicia era una chavala coqueta. Todos los días llegaba a la universidad como si fuese a un concurso de belleza: elegante, con grandes bolsos y con el pelo planchado, siempre vistiendo lo último en la moda.
Ella fue modelo de este suplemento, así como de otros. Posó para muchos lentes como modelo y edecán de eventos. Pero también se esforzó mucho para trabajar detrás de cámaras. Empezaba a cosechar los frutos de formar su propia agencia, donde se desempeñaba como Directora de Castings. Era toda una “cazamodelos”, acechando a cualquier chavala que considerara con potencial y abordándola con un típico “¿Chunchita, cómo te llamás? ¿Has trabajado alguna vez en modelaje?”
Cuidaba de todos nosotros. Cuando salíamos el grupo de amigos ella llegaba al extremo de darnos los 20 pesos del taxi aunque los tuviéramos. Según ella, “por si acaso”, o bien, poniendo en aprietos a su papá, al pedirle que fuese a dejar a cada uno de los que estuviesen en su casa haciendo algún trabajo.
Una de las facetas no tan conocidas de nuestra amiga fue su calidez humana y humildad. Era una chavala de vida cómoda, sin embargo, no era apegada a lo material y ayudaba a quien lo necesitara. Luchaba por lo que consideraba justo y siempre estaba a favor de los más débiles.
Sus carcajadas eran contagiosas. Su euforia por el triunfo del Madrid fue igual de escandalosa. Su peculiar manera de correr a través de los pasillos también llamaba la atención. Su habilidad para chatear por celular, su andar nervioso por cualquier cosa y sus dramas románticos que compartía en busca de un buen consejo y aprobación serán inolvidables.Una mujer apasionadaA cada cosa que hacía le ponía todo su empeño y pasión, tanto en su vida personal, estudiantil y social. En clases se esforzaba por salir bien, a pesar de distraerse de vez en cuando. Nunca le dio pena preguntar ni pedir ayuda a sus compañeros. Pero sobre todo, era accesible a cualquiera sin medir la ayuda que ofrecía. Estudió la primaria en el Colegio La Salle, la secundaria en el Colegio Hispano Nicaragüense, y cursaba el último año de la carrera de Comunicación Social en la Universidad Centroamericana.
Albalicia era una joven que rompía esquemas y empezaba a cumplir sus sueños. Hasta siempre, amiga.
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