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  CON TODO EL PODER DE LA INFORMACIONManagua, Nicaragua - Domingo 08 de Julio de 2007 - Edición 9662
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La familia Rodríguez y sus ilustres descendientes

Huella indeleble en historia de Jinotepe

Concluimos esta semana con la investigación de don Felipe Rodríguez Serrano, de la Academia de Ciencias Genealógicas de Nicaragua, sobre la historia de las familias Matus y Rodríguez de Jinotepe en la Nicaragua del siglo XXVIII

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Huella indeleble en historia de Jinotepe - Foto

Se desconoce el sitio de origen o la familia inmediata de la cual descendía el primer Rodríguez de Jinotepe, pero su nombre, Francisco Rodríguez, quedó grabado en la historia de esa ciudad cuando contrajo matrimonio con la señorita Catarina Mora, hermana del muy querido presbítero Santiago Mora.

Del matrimonio Rodríguez Mora nacieron Rafael (1802), Evarista (1807), Yanuario (1809), Irinea (1815) y Felipe (1821).

Evarista murió siendo una niña. Rafael contrajo matrimonio con la señora Juliana Sánchez (viuda de Atanasio Ruiz), pero no tuvo descendencia, mientras su hermano Yanuario se casó con Dámasa González viuda de Franco, con quien procreó dos hijos, Teodosio y la señorita Roque Rodríguez González.

De Teodosio, el investigador no da mayores datos, pero sí de Roque, quien debió, junto a su primo Miguel Rodríguez Mora, solicitar la venia obispal para contraer matrimonio, pues tenían como impedimento el tercer grado de consaguinidad por la línea colateral, ya que el joven era hijo de Miguel Rodríguez y Lorenza Mora, tíos de Roque. De esa unión aprobada por el obispo el 13 de mayo de 1882 nacieron Orlando, Amelia, Emilia y María.

Irinea no se casó y vivió muchos años al cuidado de sus sobrinos, los hijos de Felipe Rodríguez Mora, quien contrajo matrimonio con la señorita Josefa Matus Torres. De ellos nacieron Jorge Rodolfo, Yanuario, Francisca, Francisco, Eliseo y Néstor.

El primer alcalde

Felipe Rodríguez Mora fue el primer alcalde constitucional de Jinotepe durante la guerra civil de 1854, y junto a sus cuñados Matus fue víctima de la persecución de parte del presidente conservador Frutos Chamorro. Por sus ideas y convicciones liberales fue encarcelado, pero gracias a la intercesión de don José León Sandoval recuperó su libertad.

En lugar de quedarse soportando los vaivenes políticos que ponían en riesgo su vida y no permitían mejorar sus condiciones de trabajo, Rodríguez Mora se marchó a Liberia, Costa Rica, con sus hijos mayores Jorge Rodolfo y Francisco Rodríguez Matus, quienes fueron recibidos por su tío abuelo, presbítero Santiago Mora, hasta que el gobierno nicaragüense se comprometió a respetar la vida y hacienda de los liberales.

Gracias a su tesón y laboriosidad, al momento de su muerte, el 30 de julio de 1868, Felipe Rodríguez Mora dejó a sus hijos una finca de café, dos fincas en las que se cultivaba caña de azúcar con sus debidos trapiches, un potrero y bestias, entre otras cosas.

Pese a no ser muy instruido, el señor Mora Rodríguez procuró que sus hijos recibieran una esmerada educación sin que dejaran de ayudar en las labores agrícolas. Posteriormente se trasladaron a León a estudiar agrimensura, derecho y medicina.

Los hermanos Rodríguez Matus

Jorge Rodolfo estudio agrimensura en León, fue Secretario de la Corte de Justicia en esa ciudad, y vivió por muchos años en Rivas y en San Juan del Sur, donde estuvo dedicado al magisterio. También fue Comandante del puerto. Se casó con la señora Enriqueta Selva, con quien procreó sólo un hijo: Rodolfo Rodríguez Selva.

En una carta con sus memorias escrita en 1910, poco antes de morir, expresa textualmente: “Escribo estos recuerdos sin ninguna corrección y apenas para dar cuenta lo que nuestros padres dejaron, que nos criaron y educaron con el sudor de su frente honrada y sin mancilla que pudiera sonrojar a sus descendientes en cualquier circunstancia de su vida, que fueron modelos de esposos, padres amorosos con sus hijos y familia, al extremo de vivir unidos siempre dedicados al trabajo, que les bastó su trabajo para llevar su carga sin bajezas ni estafas de ningún género”.

Por su parte, Yanuario Rodríguez Matus estudio medicina y se casó con Ifigenia Lugo. De ellos nacieron Amalia, Jorge, Constantino, Mélida, Yanuario, Esther y Concepción.

Francisca Rodríguez Matus nació en 1846 y se casó en 1875 con el señor Alejandro Serrano Medrano, con quien procreó tres hijos: Pedro, que murió muy joven, Enma que se casó con Jorge Rodríguez Ortega, e Inecilia Serrano Rodríguez, quien se casó con Pedro Rodríguez Mayorga .

Francisco Rodríguez Matus se casó en julio de 1864 con Ramona Vega, sin tener descendencia, mientras su hermano Eliseo, nacido en 1841, contrajo matrimonio con Valeriana Ortega Rojas en 1871 y procreó a Dolores, Eduardo, Juan Francisco, Eliseo, Luz, Rosalina y Ernestina.

El menor de los hermanos Rodríguez Matus fue Néstor, que estudio derecho en León y ejerció como juez de Distrito de Managua, Matagalpa y Jinotepe. Fue Subprefecto del distrito de Jinotepe, Registrador Público y Administrador de Rentas. Como jefe político fue delegado para trazar la línea de separación entre el departamento de Carazo y Managua.

Néstor contrajo matrimonio en la ciudad de León con Máxima Mayorga, con quien procreó a Isabel, Ermida, Felipe, Elisa, Fortunata, Pedro, Angélica, Rebeca, Livia, Teresa, Ana, Néstor y Átala Rodríguez Mayorga.

Isabel fue maestra graduada muy inteligente y preparada, se casó con Claudio Acevedo, con quien tuvo dos hijos, María Luisa y Claudio Acevedo Rodríguez. Pedro fue agricultor, Administrador de Rentas, Presidente del Consejo Electoral de Carazo y Alcalde de Jinotepe como su abuelo. Tuvo cuatro hijos: Victoria Eugenia, que la procreó con Esther Medal, de quien enviudó. De su segunda unión, con Inecilia Serrano, nacieron Pedro Alejandro, María Esther y Felipe Rodríguez Serrano.

Angélica se casó con José Félix Gutiérrez y no tuvo descendencia. Rebeca contrajo nupcias con Dionisio Martínez Sanz y de esta unión nacieron Inocencio y Ángeles Martínez Rodríguez. Livia también fue maestra graduada y se casó con David Pineda, con quien procreó a Julio, José, Jaime y Gustavo Pineda Rodríguez. Teresa se casó con José Basteguieta y de su unión nacieron Roberto, Enedina, Juan y Teresita Basteguieta Rodríguez.

Ana se casó con su ex cuñado Dionisio Martínez cuando este enviudó de su hermana Rebeca, y procrearon a Tirso, Amanda, Isaías, Socorro, Florentino, Serafín y Petronila Martínez Rodríguez. De los otros hermanos no hay más información.

En el ojo de la intervención

Felipe Rodríguez Mayorga nació en 1875, estudió su secundaria en León y se graduó de bachiller en Managua. Inició sus estudios de derecho en El Salvador y los concluyó en Guatemala.

En 1901 ejerció su profesión en Managua y en 1903 fue nombrado Subsecretario de Gobernación. Al año siguiente fue nombrado Secretario Privado del presidente José Santos Zelaya. En ese mismo año fue enviado a San Francisco, California, como Cónsul General de Nicaragua, cargo que desempeño hasta 1908, cuando fue enviado a Washington como Secretario de Legación de Nicaragua.

Felipe actuó como Encargado de Negocios de Nicaragua a partir de octubre de 1909, después que el doctor Rodolfo Espinosa Ramírez dejara el cargo para unirse a su hermano Emilio en un levantamiento armado contra Zelaya.

En una extensa carta enviada por Felipe al presidente Zelaya, detalla que el gobierno de este último es mal visto por el gobierno de Estados Unidos, pues había recibido un aviso del ministro de Relaciones Exteriores de ese país en la cual “imputaba mala fe al gobierno nicaragüense”.

“Desde mi primera entrevista con el mencionado Secretario --dice Rodríguez Mayorga--, después de recibir su cable el 22, en el que me anunciaba que los emigrados nicaragüenses y hondureños, con el apoyo de El Salvador, intentaban alterar la paz de Honduras y Nicaragua, me acabé de convencer de la mala situación que vivíamos.

“El Secretario me manifestó que conceptuaba que otros países atentaran contra Nicaragua por la sencilla razón de que su gobierno (el de Zelaya) era el más fuerte de Centroamérica, por tanto nadie atentaría contra él y que era Nicaragua la que mantenía constantes amenazas y ataques, y creía que usted pretendía ser el Presidente de toda Centroamérica”, señala en la misiva.

Los temores de esta carta y las constantes misivas entre Rodríguez Mayorga exigiendo el cese de envío de tropas a Nicaragua a las autoridades norteamericanas, son un legado, pues en ella se exponen la entrega y el tesón con que el nicaragüense defendió la soberanía del país para resolver sus conflictos, los que no fueron fructíferos, pues al final José Santos Zelaya fue derrocado por las fuerzas conservadoras con el apoyo de los norteamericanos y se exilió en Estados Unidos, donde murió.

Felipe Rodríguez Mayorga se casó con Alejandra Douglas, con quien procreó a Jorge Néstor, María del Carmen, Felipe y Gerardo Rodríguez Douglas, y murió en México en 1958 a los 83 años de edad.

Barras y estrellas, o cirios de muerte

También en la carta, Felipe Rodríguez Mayorga expresa su temor por una posible intervención, pues afirma que la situación “es muy grave para toda Centroamérica y grande la responsabilidad, inmensa, si mañana se pierde la soberanía de estos países”.

“Estoy plenamente convencido de que si hay un nuevo trastorno entre nosotros, la pérdida de nuestra patria es un hecho. No cabe la menor duda que al menor movimiento de guerra desembarcarán marinos y nuestro hermoso pabellón será ignominiosamente arriado y sustituido por el de las barras y estrellas que para nosotros lucirán como cirios de muerte”, detalla Rodríguez Mayorga.


Enlaces relacionados:

Vea Academia Nicaragüense de Ciencias Genealógicas


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