El Despertar
El despertar cada día con el dolor frente a ti, verle la cara y sonreír, saludar a la angustia y de paso darle unas palmaditas a la pobreza entre y murmullos y sollozos, casi de manera secreta anunciarle: pronto, pronto te aliviare.
Seguir de frente, quitar la máscara que entorpece tu rostro, respirar profundo, muy profundo, y exhalar todas las impurezas que desgarra tu alma tosca y maltratada, pero fuerte, beber a cantaros cantos de pájaros alegres, libres y llenos de ensueños y naturaleza, masticar una y otra vez el rocío de la mañana y al atardecer vestirte con miles de luciérnagas que iluminarán tu camino sobre esa densa oscuridad que desconoces y que erradicas a tu paso en el andar de la vida.
Cada día, cada día y cada día que quieras vivir enfrentando la incertidumbre de la vida, acompañada de dolor, angustias y de la pobreza de pensamiento, alma y espíritu… busca un lugar en ti donde puedas darle el valor que merecen esas pequeñas cosas con que esta hecha la vida, cosas que necesitas para sobrevivir y no te das cuenta, en cambio valoras deberes que no son obligaciones para vivir la vida que te envuelve y entonces despiertas cada día con el dolor frente a ti, para verle a la cara y sonreír… Maldita rutina.
Francisco González Cruz
07 de Mayo de 2007
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