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  CON TODO EL PODER DE LA INFORMACIONManagua, Nicaragua - Domingo 22 de Julio de 2007 - Edición 9676
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Bayardo Altamirano y su encuentro con El Che

Contradicciones sobre conducción de lucha sandinista

* Legendario, con una imagen sacralizada, el doctor Ernesto Guevara, en el poder, no le sonrió para nada al puñado de nicaragüenses que soñaban con meterse a las montañas para botar a la dictadura somocista. Habían perdido un valioso lote de armas, y el Guerrillero Heroico los regañó sin que nadie le pudiera decir nada: “¡Ustedes, los nicas, son unos desorganizados!”

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Contradicciones sobre conducción de lucha sandinista - Foto
Miguel Molina / END.- Bayardo Altamirano cuenta cuando el Che se puso molesto por la pérdida de unas armas en Honduras.

PARTE II
El Che Guevara, desde La Habana, giró las órdenes en 1960 para que un ex alto oficial de la Guardia Nacional dirigiera la lucha guerrillera, en vez de cualquiera de los coroneles y generales que combatieron al lado de Sandino, reveló el ingeniero Bayardo Altamirano. Ésta fue la primera vez que el líder revolucionario entró en choque con los patriotas nicaragüenses, algunos de los cuales, integrados en el Frente Revolucionario Sandino, rechazaron la idea, y confirmaron mejor la dirección con los viejos sobrevivientes de la lucha guerrillera del general Augusto C. Sandino.

Después, reprendió a los muchachos que empezaban a “gatear” en la “subversión” contra el régimen de los Somoza. La razón: la pérdida de un lote de armas enviadas por el propio Guevara a los futuros guerrilleros.

Éramos muy inexpertos, dice a manera de justificación el ingeniero Bayardo Altamirano. En sus memorias, la imagen que surge del Che no es esa que usted ya se imagina, con su boina y el cabello agitado por el viento. No, el Che que se le aparece a él es la de un hombre alterado, echándole en cara que no pudieron hacer las cosas bien.

Corría el año 60. Guevara, al parecer, estaba encargado de apoyar los movimientos revolucionarios latinoamericanos, y, por ende, los bisoños guerrilleros nicaragüenses ya habían conseguido un buen aporte en armas, facilitados por el argentino.

El gran “error”

El lote debió entrar por canales no autorizados a Honduras. “Ahora ya se puede decir esto”, dice Altamirano. Pero fue detectado por el régimen e incautadas todas las armas por el Ejército de Honduras.

Todavía no se había fundado el FSLN y se mantienen diversos grupos. Manuel Díaz y Sotelo, un periodista muy destacado tenía el suyo. “Fuimos y hablamos con Manuel y tratamos de convencerlo, pero estaba muy acelerado, queríamos preparar todas las condiciones para una insurgencia masiva. Él dijo: Si ustedes actúan de inmediato, vamos, si no, me voy. Al Che lo vieron en una casa donde atendía, casualmente, en un lugar conocido como Managua, de La Habana hacia el norte. Ahí trabajaba hasta la madrugada.

El grupo que llegamos, nos habían capturado en Honduras y luego venimos a Cuba, recuerda Altamirano. “El Patojo Cáceres, guatemalteco, era muy amigo del Che. Estaba con nosotros. Dirigía los círculos de estudio político y fuimos con él a ver al Che”.

Ahí, sin más explicaciones, les dijo: “Es que estos nicaragüenses son muy desorganizados, ya me pasó esto: que perdieron las armas”.

¿Nadie fue capaz de contestarle al Che?

No, la figura de él era como la de un padre. Nadie se atrevía a contradecirle, ni mucho menos a ponerse a pelear con él.

¿Estaba con las botas sobre la mesa?

Casi todos los líderes cubanos eran un poco informales en ese sentido. Estaban uniformados, barbudos, venían de la campaña de la Sierra Maestra. Yo lo vi con una autoridad tremenda, al haber vencido a Batista en una lucha como esa.

En el mundo se tiene del Che una imagen sacralizada, pero usted que lo conoció de carne y hueso, ¿cómo lo vio?
Como un hombre normal, con una pasión revolucionaria, fuertísima, intensa, siempre pensó, y después lo dijo, en hacer varios Viet Nam. En esa época decía que si habían triunfado en Cuba, Nicaragua sería el siguiente, porque ofrecía las condiciones de dictadura sangrienta, y de un pueblo ansioso de luchar por su libertad. Éramos como representantes de ese pueblo.

El día que lo vio por primera vez, ¿qué pasó?
Nos regañó. Fue la primera visión personal, sí… Pero siempre lo he querido, admirado mucho. Mantengo su imagen. Podía equivocarse, pero lo hacía buscando lo mejor para el movimiento.

Viendo los ojos del Che, aun cuando no estaba su poster ni la gran propaganda tal como lo retrataría años más tarde ¿qué miró, a un líder nato? ¿Expresaba su mirada sus ideales, su honestidad?
Sí, totalmente. Era un hombre sencillo, pero con una fuerza moral que uno la percibía, como cuando uno está ante una de esas personalidades: uno siente que está ante un hombre de una categoría extraordinaria.

¿Les dijo que era posible la lucha en Nicaragua?

Él dijo que la lucha tiene que continuar, después de la pérdida del lote de armas. “Vamos, dijo él, a seguir ayudando en la medida que podamos, pero ustedes tienen que mejorar y superar todas esas deficiencias, hacerse más profesionales de la revolución, con mayor eficiencia”. Seguimos preparándonos, y nos regresamos a organizar el movimiento.

Edwin Sánchez
PARTE II
El Che Guevara, desde La Habana, giró las órdenes en 1960 para que un ex alto oficial de la Guardia Nacional dirigiera la lucha guerrillera, en vez de cualquiera de los coroneles y generales que combatieron al lado de Sandino, reveló el ingeniero Bayardo Altamirano. Ésta fue la primera vez que el líder revolucionario entró en choque con los patriotas nicaragüenses, algunos de los cuales, integrados en el Frente Revolucionario Sandino, rechazaron la idea, y confirmaron mejor la dirección con los viejos sobrevivientes de la lucha guerrillera del general Augusto C. Sandino.

Después, reprendió a los muchachos que empezaban a “gatear” en la “subversión” contra el régimen de los Somoza. La razón: la pérdida de un lote de armas enviadas por el propio Guevara a los futuros guerrilleros.

Éramos muy inexpertos, dice a manera de justificación el ingeniero Bayardo Altamirano. En sus memorias, la imagen que surge del Che no es esa que usted ya se imagina, con su boina y el cabello agitado por el viento. No, el Che que se le aparece a él es la de un hombre alterado, echándole en cara que no pudieron hacer las cosas bien.

Corría el año 60. Guevara, al parecer, estaba encargado de apoyar los movimientos revolucionarios latinoamericanos, y, por ende, los bisoños guerrilleros nicaragüenses ya habían conseguido un buen aporte en armas, facilitados por el argentino.

El gran “error”

El lote debió entrar por canales no autorizados a Honduras. “Ahora ya se puede decir esto”, dice Altamirano. Pero fue detectado por el régimen e incautadas todas las armas por el Ejército de Honduras.

Todavía no se había fundado el FSLN y se mantienen diversos grupos. Manuel Díaz y Sotelo, un periodista muy destacado tenía el suyo. “Fuimos y hablamos con Manuel y tratamos de convencerlo, pero estaba muy acelerado, queríamos preparar todas las condiciones para una insurgencia masiva. Él dijo: Si ustedes actúan de inmediato, vamos, si no, me voy. Al Che lo vieron en una casa donde atendía, casualmente, en un lugar conocido como Managua, de La Habana hacia el norte. Ahí trabajaba hasta la madrugada.

El grupo que llegamos, nos habían capturado en Honduras y luego venimos a Cuba, recuerda Altamirano. “El Patojo Cáceres, guatemalteco, era muy amigo del Che. Estaba con nosotros. Dirigía los círculos de estudio político y fuimos con él a ver al Che”.

Ahí, sin más explicaciones, les dijo: “Es que estos nicaragüenses son muy desorganizados, ya me pasó esto: que perdieron las armas”.

¿Nadie fue capaz de contestarle al Che?

No, la figura de él era como la de un padre. Nadie se atrevía a contradecirle, ni mucho menos a ponerse a pelear con él.

¿Estaba con las botas sobre la mesa?

Casi todos los líderes cubanos eran un poco informales en ese sentido. Estaban uniformados, barbudos, venían de la campaña de la Sierra Maestra. Yo lo vi con una autoridad tremenda, al haber vencido a Batista en una lucha como esa.

En el mundo se tiene del Che una imagen sacralizada, pero usted que lo conoció de carne y hueso, ¿cómo lo vio?
Como un hombre normal, con una pasión revolucionaria, fuertísima, intensa, siempre pensó, y después lo dijo, en hacer varios Viet Nam. En esa época decía que si habían triunfado en Cuba, Nicaragua sería el siguiente, porque ofrecía las condiciones de dictadura sangrienta, y de un pueblo ansioso de luchar por su libertad. Éramos como representantes de ese pueblo.

El día que lo vio por primera vez, ¿qué pasó?
Nos regañó. Fue la primera visión personal, sí… Pero siempre lo he querido, admirado mucho. Mantengo su imagen. Podía equivocarse, pero lo hacía buscando lo mejor para el movimiento.

Viendo los ojos del Che, aun cuando no estaba su poster ni la gran propaganda tal como lo retrataría años más tarde ¿qué miró, a un líder nato? ¿Expresaba su mirada sus ideales, su honestidad?
Sí, totalmente. Era un hombre sencillo, pero con una fuerza moral que uno la percibía, como cuando uno está ante una de esas personalidades: uno siente que está ante un hombre de una categoría extraordinaria.

¿Les dijo que era posible la lucha en Nicaragua?

Él dijo que la lucha tiene que continuar, después de la pérdida del lote de armas. “Vamos, dijo él, a seguir ayudando en la medida que podamos, pero ustedes tienen que mejorar y superar todas esas deficiencias, hacerse más profesionales de la revolución, con mayor eficiencia”. Seguimos preparándonos, y nos regresamos a organizar el movimiento.




Comentarios de nuestros lectores

mike perez
Talvez tengan razón que el che fue un asesino, talvez los nicas fueron regañados por fidel y el che y ahora son regañados. pero no hay duda de que los nicas de esos tiempos hicieron algo por el pais. no como ahora que le roba el gordo aleman y deja en el proceso al pais mas pobre y se dejan enganar por el loco ortega que odia alos gringos.

cesar
El che lo que era un verdadero asesino cobarde.lo dicen los mismos que lucharon con el en africa y el congo,y si quieres mas informacion entra ;
www.secretosdecuba.com.
son declaraciones de los mismo que estubieron con y personas que lograron salir vivos de bolivia.


Carlos Ortega S
Antes los regañaba el Che y Fidel y ahora los regaña Chávez. Por eso nunca han logrado nada esta bola de sometidos y arrastrados sandinistas!!!


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