Para ser felices necesitamos creer que tenemos a la persona indicada El amor y sus complicaciones
Elegir a la persona con la que vamos a estar es la decisión que más puede afectar nuestra salud mental Dr. Javier Martínez Dearreaza
En ocasiones los pacientes acuden al psiquiatra porque se encuentran solos. A lo largo de la consulta te das cuenta que en vez de pastillas o psicoterapia la cura efectiva sería darles un compañero de vida. Pero también te encuentras muy frecuentemente que lo que se te presenta es la infelicidad humana: casi el 60% está separado, divorciado o viviendo una relación tormentosa. En la base de la infelicidad humana está el tema de las relaciones amorosas.
Elegir a la persona con la que vamos a estar es la decisión más importante que podemos tomar en la vida, pero también es la que más afecta nuestra salud mental. En una mala relación de pareja, las posibilidades de una depresión clínica no aumentan el doble ni se cuadruplican: hay que multiplicarlas por cuarenta.
Nunca en la historia de la humanidad hemos tenido tanta libertad para elegir una pareja, y nunca lo hemos hecho tan mal como ahora; hay un serio problema en los humanos actuales, es la forma como que predecimos si una relación va a durar. ¿El amor es ciego?Hace pocos días me enteré de la abrupta partida de Inés de su casa. Una jovencita de 24 años, recién graduada, con un puesto en una institución que le permitía tener una aceptable entrada de dinero.
Inés es hija de una buena amiga mía, resulta que su madre me había comentado que no le gustaba nada el joven con quien su hija estaba saliendo, según ella, no le habían participado que eran novios; noté que comenzaba a inquietarse por esta relación cuando me comentó que su hija regresaba muy tarde por las noches y que observaba que este joven le daba un trato poco respetuoso.
Poco tiempo después me volvió a comentar que se había enterado que el flamante novio tenía dos matrimonios fracasados, pero no había podido enterarse de los motivos; y que tenía producto de éstos dos niños con una de las ex esposas; también se enteró que le gustaba jugar en los casinos.
Inés vino a mi consulta obligada por su madre, quien me había pedido que hablara con su hija y tratara de hacerla entrar en razones, y que la ayudara a hacerle ver que este joven no le convenía en absoluto. Cuando comencé a hablar con Inés me di cuenta que era muy poco lo que podía hacer, para ella las afirmaciones de su madre no eran correctas, porque Antonio, así se llamaba el novio, era muy amoroso con ella, estaba pendiente de sus necesidades; nunca había tenido un novio que la comprendiera tanto, y los divorcios se habían dado porque había tenido mala suerte de encontrarse con mujeres de pésimo carácter.
Unas semanas después volví a encontrar a la madre de Inés y me comentó que estaba totalmente decepcionada, de nada había servido tanto sacrificio para educar a su hija, en el trabajo la habían acusado de sustraer un dinero, uno de los jefes había llegado hasta su casa a reclamarle 300 dólares que Inés había tomado abusivamente de una actividad que se iba a realizar en su trabajo. Ese día también me comentó que la relación con su hija estaba muy mal, y que sospechaba que el novio la hacía robar para pagar deudas de juego, que la seguía tratando muy mal, y que no la respetaba. Un buen día Inés no le participó a nadie, tomó sus cosas y se marchó de casa con su adorado novio.Otro casoEn el mes de abril asistí a una viejecita de 73 años, con un cuadro depresivo que le sobrevivió a raíz del matrimonio de su hija.
Resulta que ella había hecho muchos sacrificios, trabajando en un mercado y pidiéndole ayuda a sus otras hijas, para pagarle la universidad a su hija, la cual llegó a obtener el título de ingeniera en sistemas, pero de pronto se había enamorado de un hombre que no sabía leer ni escribir, y para colmo, no tenía un trabajo estable, ella no podía entender qué fututo podía tener su hija con una persona así, y mucho menos podía entender cómo una muchacha preparada podía estar con una persona ignorante.
Con la posibilidad en los últimos años de hacer escaneos cerebrales, se ha podido observar que cuando estamos enamorados algunas partes del cerebro se encienden, pero otras partes se apagan, en particular las que tienen que ver con la planificación y el juicio.
Al principio de las relaciones, en particular, es cuando uno deja de pensar con claridad. De ello debería deducirse que si uno tiene que tomar decisiones para el futuro, lo mejor es esperar a que este primer enamoramiento haya pasado un poco. Sin embargo, hay estudios que muestran que mucho después de que el primer golpe de amor apasionado se ha diluido, una visión distorsionada e irreal del compañero o de la compañera es un ingrediente fundamental para un matrimonio exitoso.
Muchos estudios han demostrado que los matrimonios que parecen más felices con la vida en pareja son aquellos que tienen una visión idealizada de sus matrimonios. Los que ven la relación con su pareja de una manera más realista tienden a tener una satisfacción matrimonial más baja.
Una de las posibles explicaciones que podemos dar al respecto es que para ser felices necesitamos creer que estamos en la relación correcta y con la persona indicada, con alguien que va a estar allí pase lo que pase. Pero para mantener esta creencia ante una realidad de compañeros que a veces es muy decepcionante, se necesita un escudo protector que se arma con la percepción de virtudes especiales en la pareja.
Este escudo protector permite alejar las dudas o reservas aun antes de que se materialicen. Hay que estar muy atentos cuando se toma una decisión sentimental, pocas decisiones tienen un costo tan alto como el de atarnos a un compañero sentimental, pues fusionamos la satisfacción de nuestros objetivos y esperanzas a los de otra persona. Si uno va a ser una persona realista, entonces el matrimonio posiblemente no es para uno.¿Existe el amor a primera vista? Sin duda te has dado cuenta que un motorista va por la calle y de pronto voltea a ver a una joven que va caminando por la acera, algunos son prudentes y la acción llega hasta ahí, otros menos prudentes e impulsivos siguen conduciendo, pero voltean la cara y le van diciendo piropos a la joven, y a veces se van alejando y le van gritando los piropos, sólo Dios sabe cómo hacen para mantener el equilibrio y la dirección de su moto y no estrellarse contra la acera u otro vehículo.
También has notado cómo los taxistas, al igual o peor que los motorizados, cuando ven a una muchacha y le comienzan a decir cosas, a veces hasta detienen el vehículo y van al paso de la joven diciéndole cositas. Algunas de esas cosas en ocasiones no resultan tan agradables a la persona que lo escucha. Y qué no decir de las experiencias personales, al llegar a una reunión que nos han invitado y de pronto miras a alguien y te llama la atención, y comienza el proceso de acercamiento, o cuando vas por la calle miras a alguien y te llama la atención.
Te has preguntado alguna vez ¿por qué sucede esto? Quizás, pero generalmente no nos hacemos estas preguntas, pensamos que las cosas suceden porque sí.
Tenemos una resistencia natural a la ciencia del amor, y no nos gusta ver que obedece a ciertas reglas determinadas por el cerebro, como nos dice la neurociencia. Preferimos verlo como algo misterioso, poético y espontáneo, sobre lo cual no podemos tener ningún control.
Nos gusta sentirlo como un ejercicio de elección personal, aunque haya evidencia científica que hoy demuestra lo contrario, porque parecería que nacemos con una especie de instinto de belleza.
Pero qué es lo que pasa, ¿por qué ese clic por una cara? ¿Cómo podemos juzgar si una cara es bonita tan rápidamente? Hay estudios de la década de los 90 que demuestran que aun los bebés prefieren una cara de adulto atractiva a una fea, y que los adultos deciden si la cara que están mirando es atractiva en aproximadamente un décima de segundo.
Es más, estudios recientes muestran que podemos juzgar cuán atractiva es una cara tan rápido que no podemos siquiera tomar conciencia de su existencia, esto se da en aproximadamente 12 milésimas de segundos. Esta velocidad sorprendente muestra que la atracción puede tener mucho menos que ver con la elección, y el gusto individual que con una programación biológica o cerebral inconsciente. Así nos ha diseñado la evolución.
Los trastornos de la mente causan muchas dificultades en el ámbito familiar, social y laboral, estos trastornos no se deben a debilidad o incapacidad de las personas, lo que sucede es que el cerebro es un órgano de nuestro cuerpo y puede enfermarse en cualquier momento. Si usted, un miembro de su familia o un amigo llegasen a tener un problema mental, lo más aconsejable es visitar al especialista.
Dr. Javier Martínez Dearreaza
Neurólogo-Psiquiatra
Universitá degli Studi di Pavia-Italia
Clínica San Francisco
De camas Luna Montoya, 90 varas arriba
Contiguo a Lolo Morales
Telf.: 2222494. Celular: 8771894.
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