Hacia la unidad democrática
Alfonso E. Castellón Ayón Según hablamos algunos forjadores de opinión, las fuerzas democráticas están conformadas por liberales, conservadores, social cristianos y renovadores sandinistas. Al menos así lo considera este colaborador de la página de Opinión de EL NUEVO DIARIO (END).
Escribía alguien recientemente que “Urge avanzar rápido” y en su artículo, la agarró en contra del antisandinismo, vale decir las fuerzas mencionadas al comienzo de este artículo, afirmando que nos oponemos “a todo lo que haga, lo que no haga, y lo que diga y no diga el Gobierno”. Evidentemente, este señor o es funcionario del Gobierno, o bien un defensor de oficio del mismo. Cualquiera de estas posiciones hacen comprensible su aseveración.
Tal como he dicho en otros artículos, mientras el gobierno actual maneje las cosas de acuerdo a la Constitución y nuestras leyes, no solamente gozará del beneficio de la duda, sino también de nuestro respaldo.
No es cierto que apoyemos a Trivelli, al menos quienes creemos en la autodeterminación de los pueblos, ni tampoco atacamos al Cardenal, ni atacamos a ningún Consejo del Poder Ciudadano, ni creo en la insensata afirmación de que carecemos de razón y sentimientos por estar llenos de rencor. Esto suena a una falsa apreciación.
Si así fuera, no hubiéramos convivido casi diecisiete años en verdadera paz política y permítaseme recordar al autor del artículo de la referencia que los únicos que protestaron para todo y por todo fueron los “frentistas”. Quienes además quemaron la Alcaldía (1991); protagonizaron la famosa huelga del transporte 1993 y las huelgas subsiguientes de cada año de los estudiantes, cuyo líder fue premiado con una diputación. Si vamos a quemar carbón, hagámoslo parejo sin acomodos antojadizos.
Todos los nicaragüenses, sin distingos de colores políticos, queremos paz, trabajo y cero hambre. Pero no como una falacia más del populismo político de líderes trasnochados o quijotes sudamericanos.
Lo que más deseamos es estar ocupados trabajando. El trabajador no tiene tiempo para andar politiqueando. Los que realizan esos menesteres son precisamente aquellos a quienes este servidor les llama “succionadores del erario”.
Por supuesto que queremos superar el déficit energético, pero no induciendo al pueblo para tener que soportar una dependencia peligrosa del petróleo. ¿Acaso el Presidente de Brasil no fue clarísimo y brillante en su exposición al referirse a la conveniencia de ser productores de energía hidroeléctrica?
De eso es que nos preocupamos los nicaragüenses que amamos nuestro país, que dejamos los confites en el infierno para venir a nuestra patria a dar lo mejor de nosotros. Por supuesto que urge que avancemos. Que haya un programa masivo de construcción de viviendas populares y tantas cosas más que necesitamos.
Y como bien dice el señor Luis Enrique Figueroa, autor del artículo mencionado:
“Los triunfos se alcanzan cuando nos atrevemos a avanzar sin renunciar a los sueños…”.
En esta misma medida las fuerzas democráticas debemos unificarnos, ya que las próximas elecciones municipales se acercan. El 62% de las fuerzas no sandinistas-frentistas en las últimas elecciones y actualmente el 64%, de acuerdo con Borge & Asociados en reciente encuesta, representamos la verdadera oposición. Recuperar las alcaldías perdidas en 2004 es vital. Nadie ignora que la postración económica que vive Nicaragua data desde 1974, y que llevamos 33 años sin poder despegar hacia el desarrollo.
Por todo lo anterior hago un llamado a los liberales, conservadores, social cristianos, renovadores sandinistas y demás fuerzas democráticas para que unidos podamos llegar a una verdadera reconciliación, a una “mayor apertura, sin exclusiones, con la participación de todos los dirigentes políticos”. Como nos ilustra el señor Figueroa, solamente sirviendo a Nicaragua con firme propósito y grande amor, podremos fortalecer nuestro incipiente y tan costoso Estado de Derecho.
No es la derecha mejor que la izquierda ni viceversa. Pero sí debemos aceptar la crítica constructiva como factor preponderante en la consecución de nuestros objetivos. Si el Gobierno se molesta con la crítica, debe saber también que los gobernados nos molestamos por el secretismo y las actitudes políticas raras.
Por supuesto que deseamos lo mejor para Nicaragua. De lo contrario nos habríamos quedado en América del Norte, Costa Rica o cualquier otro país, en donde todavía echan raíces tantos paisanos que por mil razones se les hace difícil su retorno al terruño. Urge la unidad, para poder avanzar rápido.
acastell46@yahoo.com
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