Finca Los Centeno
A tan sólo 40 kilómetros de la ciudad de Ocotal, por carretera adoquinada con dirección a Jalapa, se encuentra este bosque de pinos ideal para el campismo y la investigación científica de las especies que habitan en las frondosas copas Leoncio Vanegas | lvanegas@elnuevodiario.com.ni
SAN FERNANDO, NUEVA SEGOVIA
El viajero que transita por la carretera Ocotal-Jalapa se embelesa ante la belleza natural de un bosque de frondosos y erguidos pinos sobre la amplia estepa engramada. Se trata de pinos de la familia Pinus oocarpa, ejemplares clásicos que han llegado a medio siglo de vida.
El paraje es parte de una finca de 266 manzanas, 100 por ciento forestal, conocida como Los Centeno --por el apellido de la familia propietaria--, la cual está ubicada en la jurisdicción de San Fernando, donde comienza a desplegarse el fértil valle de Jalapa, atravesado hasta Teotecacinte por una excelente carretera adoquinada que se extiende desde Ocotal. Pura naturalezaSi bien no será sino hasta octubre próximo que abrirá sus puertas al turismo, según Alcides Centeno, miembro de la familia propietaria, será un sitio idóneo para realizar capacitaciones, encuentros amistosos, celebración de cumpleaños o recepciones nupciales.
Alcides manifestó que bajo el espeso follaje de 20 hectáreas de pinos jóvenes (13 años) se instalarán juegos ecológicos para que los padres de familia puedan departir un día de campo con sus hijos.
Los visitantes podrán traer sus alimentos y bebidas, incluso cocinar en el lugar, dijo Alcides, y admirar junto a los suyos la naturaleza, la fauna silvestre, como el avistamiento de aves que tienen a los pinares como su hábitat favorito, entre las que se cuentan pájaros carpinteros, codornices, canarios, gavilanes, etc., pues aquí está prohibida la caza de cualquier animal silvestre.
También se pueden observar curiosidades de la naturaleza como las llamadas torres de arena, de entre cinco y doce metros de altura, cinceladas por la erosión con figuras góticas o fantasmales dignas de contemplación. Las caminatas pueden ser un aliciente para la salud, pues además del abundante oxígeno que absorben los pulmones, se gana con el ejercicio físico.
Los senderos ya están establecidos naturalmente para pasear por distintos puntos del área selvática, y puede apreciarse el sonoro discurrir del río La Horca, que conserva su caudal cristalino en invierno y verano.Modelo de investigaciónLa finca Los Centeno es considerada por profesionales del sector forestal como modelo para la investigación genética de las especies botánicas y como sistema productivo integral, ya que la familia tiene su propio aserradero con tecnología de alta eficiencia.
Además de comercializar la madera aserrada, fabrican muebles y hasta ofrecen madera rolliza para artesones o cualquier construcción, una novedad como valor agregado.
Dentro del sistema productivo tienen una pequeña área agrícola donde los Centeno producen granos básicos para su autoconsumo, también cuentan con ganado y con una pequeña granja avícola para huevos y carne.
Esta finca ya es un atractivo turístico porque siempre está visitada principalmente por profesionales del sector forestal y estudiantes de la Agronomía de universidades regionales y nacionales; su fama ya trascendió las fronteras y han estado allí estudiantes de la Universidad de Nuevo México, de los Estados Unidos.
Alcides se abraza a un gran pino, y dice que de madera puede producirle unos 8 mil córdobas, concepto de rentabilidad económica que ha convertido la finca en una empresa con 30 empleos permanentes, mientras el bosque sigue intacto, ofreciendo, además, un paisaje invitador.Inédita reforestación de Pinus caribaeaEn 1994, cuando los Centeno iniciaron la reforestación con 20 hectáreas de Pinus caribaea, la gente que pasaba por la carretera pensaba que esta familia estaba loca sembrando pinos, ya que en esa zona se reproducen por sí solos, sin imaginar que años después el pequeño bosque serviría para experimentación genética con resultados tan positivos que duplicaron el área de reforestación.
“Comencé con una idea no muy clara, sabía que el bosque era una riqueza material y económica, que produciendo podíamos tener más que cualquier otra cosa. Y así fue que me convencí y lo hice con los demás”, recuerda Alcides, quien afirma que el área de estudio genético que tienen del pino es única en el país.
Además, explica que los resultados han determinado que una plantación establecida de mil 500 plantas por hectárea tiene una edad específica para el raleo y pretenden reducir el bosque a 150 ó 200 matas por hectárea, “que sea un bosque que les permita desarrollarse a plenitud. En todo este proceso y etapas de manejo hay un excelente aprovechamiento del recurso”, indicó.
Por su parte, Vado Orozco, delegado municipal del Instituto Nacional Forestal (Inafor), asegura que las gimnospermas (plantas que tienen las semillas al descubierto) se regeneran solas y en abundancia, tanto que las 6 mil 500 hectáreas devastadas por el gorgojo descortezador (dendroctonus frontalis zimmerman) entre 2000-2002, sólo en este municipio, nuevamente se han cubierto de pinos de aguja y ahora se requiere de un masivo raleo, porque cada hectárea se ha poblado hasta con más de 5 mil plantas.
“Es aquí donde los Centeno han aportado valiosa información sobre el manejo de los pinares. El majestuoso pinar plantado está en la capacidad de revelar cálculos para decir cómo y cuánto se desarrolla en el tiempo, hasta qué edad se toleran en hacinamiento y en qué momento demandan un raleo para crecer plenamente como un bosque sustentable”, concluyó Vado.
|
Turismo
Finca Los Centeno
Ciudad recolonizada por la inversión y el turismo
|