La revolución imaginaria
Guillermo Cortés Domínguez He escuchado con asombro y perplejidad asegurar sin ningún parpadeo ni rubor que Nicaragua se encuentra en la segunda fase o en una segunda etapa de la revolución sandinista. Algo importante me habré perdido de esta historia, por cuanto creía que esta revolución que inició el 19 de julio de 1979 y que nos ilusionó y comprometió a la mayoría de los nicaragüenses, había sido desmontada, lo cual, por cierto, fue afirmado en reiteradas ocasiones en años anteriores por varios dirigentes del FSLN, incluyendo al secretario general de ese partido que ahora la proclama a los cuatro vientos como si en efecto no hubiera pasado nada en los últimos veinte años.
No tiene ninguna rigurosidad histórica, científica ni de ningún tipo la afirmación de que Nicaragua vive una revolución porque no existen evidencias de ello, más que en la imaginación desmesurada de quienes pretenden vivir en un pasado que ya se fue y que no volverá, o, peor aún, que conscientes de esta falsedad la sostienen ante el público, su público militante y simpatizante, como parte de una retórica que consideran conveniente para sus propósitos, sin importar que no sea cierto.
La revolución sandinista no sólo fue desmantelada, sino que los propios dirigentes del FSLN participaron en ello, porque las leyes de desnacionalización y de privatización fueron promulgadas por ellos o apoyadas con sus votos en la Asamblea Nacional. No vimos durante los gobiernos de Violeta Chamorro, Arnoldo Alemán y Enrique Bolaños a un Frente Sandinista resueltamente opuesto a tales medidas, sino más bien sacando provecho de las demandas del neoliberalismo, con un hasta entonces desconocido pragmatismo que mandó al diablo los principios revolucionarios que decía sostener.
Además, el propio FSLN inició la demolición de la revolución sandinista a partir de la aplicación de los Acuerdos de Esquipulas en agosto de 1987, que en los años subsiguientes lo llevaron a adoptar medidas económicas de corte fondo monetarista (como lo consigna José Luis Medal en uno de sus libros), comenzó a eliminar los subsidios a los más pobres e impulsó las terribles “compactaciones” en el Estado que dejaron en el desempleo a decenas de miles de trabajadores a fin de lograr un mejoramiento de la economía, cuando ya asomaba su colapso debido sobre todo a la onerosa e insoportable carga de la guerra.
De acuerdo con el Diccionario Larousse Ilustrado, Edición Centenario 2005, Revolución es un “Cambio brusco y violento en la estructura social o política de un estado, generalmente de origen popular”. También la define como “Cambio total y radical, transformación completa”. Con la destrucción de la Guardia Nacional, la confiscación del inmenso patrimonio de la dictatorial familia Somoza, las nacionalizaciones de la banca, el comercio exterior, las minas, etcétera, y la Reforma Agraria y la Campaña Nacional de Alfabetización, por ejemplo, se produjo ese tipo de cambio drástico con un contenido popular, hubo una revolución. Luego vino su desmantelamiento y la vuelta a una economía capitalista sesgada hacia los más ricos, sólo que sin dictadura y con libertades democráticas desconocidas durante el somocismo, que hemos estado aprendiendo a ejercitar y la clase política a administrar.
Otras definiciones plantean que se produce una revolución cuando una clase social más progresista que otra toma el poder desplazando a aquélla, como ocurrió con la revolución francesa de 1789, en que la burguesía destronó a la monarquía absoluta; o en la revolución rusa, donde obreros y soldados depusieron al régimen autocrático zarista. En Cuba y Nicaragua, 1961 y 1979, amplios sectores populares siguieron a vanguardias político-militares como el Movimiento 26 de Julio y el FSLN para sustituir a las dictaduras de Batista y de Somoza, iniciando cambios profundos en la propiedad, llegando los isleños al socialismo, mientras el Frente ofrecía economía mixta.
La dirigencia del partido FSLN, principalmente por medio de su caudillo y actual presidente de la República, Daniel Ortega Saavedra, negoció con los tres gobiernos anteriores significativas cuotas de poder a cambio de consentir y avalar el desmontaje de la revolución, consiguiendo con ello no sólo sobrevivir como organización política a los embates de la extrema derecha que quiso aprovechar su derrota electoral para eliminarlo del panorama, sino también enquistarse en las estructuras institucionales, apoderarse de ellas y convertirse en una fuerza que a discreción usa y abusa de las instituciones del Estado en detrimento de la seguridad y de los derechos ciudadanos. Los líderes del clandestino Frente Sandinista, los míticos guerrilleros, los héroes visibles del maravilloso triunfo político-militar del pueblo sobre la dictadura somocista, quedaron atrás para siempre, igual que la revolución, truncada sobre todo por nuestros propios errores, sin eximir de su cuota de culpa al gobierno estadounidense.
Después del heroísmo, sobrevino el desafío del ejercicio del poder y de sus mieles tentadoras, de las contradicciones internas y externas, de la guerra, de la flagrante y cobarde intromisión de los Estados Unidos, de la supresión de las libertades públicas individuales y colectivas, del colapso económico, de la derrota electoral y de la inmoral apropiación ilícita de cuantiosos bienes estatales, cuyo altísimo costo engrosó la gigantesca deuda pública que injustamente estamos pagando los nicaragüenses en beneficio de los vivianes y traidores a la causa popular que se beneficiaron con ella. Y luego, desde “la oposición”, se impuso la búsqueda desesperada y a cualquier costo de cuotas de poder, pero ya no desde la perspectiva de los pobres, sino desde truculentos intereses personales y de egoístas y mezquinos grupos ambiciosos sin escrúpulos.
¿De cuál revolución nos hablan entonces algunos dirigentes del FSLN? ¿Si estamos en la segunda fase de la revolución sandinista, significa entonces que ésta sobrevivió a los tres gobiernos anteriores? ¿Doña Violeta Chamorro, Arnoldo Alemán y Enrique Bolaños fueron eficientes administradores de la revolución y lograron preservarla hasta el día en que el Frente Sandinista en unas circunstancias particulares retomó el Poder Ejecutivo? ¿Si la revolución popular sandinista nunca dejó de existir, adónde están las evidencias de su existencia? ¿Acaso en el capital financiero que engruesa geométricamente sus bolsillos mientras los pobres son más pobres? ¿Fue modificado dramáticamente el régimen de propiedad en beneficio de los más pobres?
El discurso oficial sobre una segunda fase de la revolución pareciera sólo un recurso retórico, demagógico y populista, para alimentar mentirosa y fantasiosamente los deseos y ansias justas, sobre todo de esos militantes y simpatizantes más empobrecidos que todavía conserva el FSLN. Es un recurso artificioso, como eso de que la gente manda y por eso sería cierta la falacia nazi fascista de “Pueblo-Presidente” y de los Consejos de Participación Ciudadana dizque para que se ejecute la voluntad popular, cuando Margine Gutiérrez y Oscar René Vargas, por ejemplo, son testigos irrefutables de que no se puede decir ni una frase siquiera, si no es acorde con el pensamiento de la familia gobernante. Revolución es lo que se necesita al interior del partido FSLN.
(gocd56@hotmail.com)
Comentarios de nuestros lectores Silvio Artola`
A ver lorita, como te quedo el ojo. Seguro ese 38 % termino de leer el articulo con un solo ojo y viendo bien borroso.
Jorge
Es dificil admitirlo, pero sin las medidas tomadas antes de entregar el poder en el '90 el FSLN seria hoy historia. La necesidad economica y la vision de futuro
se impusieron. En cuanto a la falta de beligerancia en las luchas populares, hay que dolorosamente admitir que muchas cosas se hicieron para evitar mas derramamiento de sangre y sufrimiento.
alex jose mendoza
es una gran lastima como tambien muchas personas valiosas que ofrendaron la misma vida para que existiera un verdadero cambio y nada,tantas cosas malas nos ha ocurrido a los nicas desde los ochenta hasta la fecha y no escarmentamos solo vivimos el presente y nos olvidamos de la historia pásada de quienes son y quienes fueron,solo basta decir quienes estan promoviendo carcel en la asamblea a quienes encuentren pegados de la linea energetica(F.S.L.N)y eso que somos gobierno los pobres que tal
Efraim Payán Leiva
Espero que estos comentarios no atenten contra la integridad de Guillermo Cortés Domínguez . Pero, claro, un despertador de conciencias se expone a eso y asume su papel ante la historia. Suerte.
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