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  CON TODO EL PODER DE LA INFORMACIONManagua, Nicaragua - Jueves 30 de Agosto de 2007 - Edición 9715
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Realismo político en las relaciones internacionales de Nicaragua


Las relaciones de Nicaragua, en el sistema internacional con los diferentes Estados, organizaciones internacionales, organizaciones no gubernamentales y corporaciones multinacionales, pertenecen a un campo sumamente complejo, altamente interdisciplinario y enormemente riesgoso, en donde son privilegiadas la política exterior y una diplomacia hábil, que conectan diferentes acciones con un único propósito y objetivo: el bienestar del pueblo nicaragüense, formando parte y perteneciendo a un realismo político imperante en el mundo globalizado actual, que de manera desproporcionada compartimos fuertes y débiles.

La política exterior de nuestro Estado obliga a analizar no sólo los alcances de sus objetivos propuestos, sino también los medios para alcanzarlos, y si estos medios son privilegiadamente pacíficos, su posición en el concierto internacional de las naciones será bien percibida y su política exterior respetada y ampliamente aceptada. Del lado de ese grupo debemos mantener nuestras posiciones nacionales en el concierto internacional, aclarando que esto no significa abandonar los derechos soberanos de defendernos que como una nación libre tenemos.

La política exterior como actividad muy especial y hegemónica en el poder del Estado, buscará todos los recursos a su alcance para posicionarse ventajosamente ante el mundo. Y es precisamente la forma como instrumentalizamos ese realismo político lo que lo convertirá en instrumento, y nos dará la capacidad de entender que en política internacional se libra una lucha de dominación y una resistencia por no dejarse dominar ni mucho menos manipular. Más aún cuando mucho se ha dicho que el orden internacional es el más perfecto desorden internacional, con una anarquía y luchas interminables de protagonistas de todos los orígenes y signos ideológicos, incluso los religiosos. Aunque no podemos obviar que dentro de la problemática diplomática que se suscita en las relaciones internacionales tienen un papel preponderante las de carácter político-militar, que inclinan la balanza en cualquier momento y de lo cual debemos estar conscientes y alertas. Este razonamiento es sustancialmente vital en el realismo político y en la visión que predomina en el contexto internacional actual.

Nicaragua debería privilegiar una política exterior realista y evolutiva con la comprensión de sus fortalezas y sus debilidades. Con una economía golpeada pero que tiene también sus ventajas. Somos el único país en Centroamérica que ha vivido en su historia diferentes sistemas políticos, con un bagaje moral extraordinario y de personalidad de liderazgo y dignataria muy respetada, que heredamos de una revolución que nos proyectó a niveles internacionales como jamás antes se hubiese visto en nuestra historia, que inclusive nos catapultó a sitios y posiciones muy importantes en el concierto internacional de las naciones y movimientos políticos del mundo. Con una posición geopolítica privilegiada, con la más grande plataforma territorial y de recursos naturales en Centroamérica, con un modelo de estabilidad y seguridad ciudadana única en el área y con una influencia política e intelectual para muchos excepcional. Además, aunque esto no les guste a algunos, con un presidente con mucha experiencia en la diplomacia y las relaciones internacionales. Lamentablemente por cierta inmadurez política, los gobiernos posteriores a la revolución abandonaron esas oportunidades y esas antiguas relaciones muy solidarias que en vez de restar, sumaban y fortalecían al país. Incluso con países y potencias tan reconocidos como Rusia, China, Venezuela, Libia, Cuba, etc. Por eso es que se explica por qué el actual presidente de los nicaragüenses no solamente es recibido y aceptado en el mundo entero, sino que además lo visitan de todos lados. Los mismos Estados Unidos han reconocido que el mundo no sólo son ellos, que están también necesitados de tener, encontrar y aumentar aliados.

El país debe influenciar en el exterior a todas sus contrapartes; a sus antiguos aliados y nuevos amigos, de esa urgencia y dinamismo dependerá concretizar el realismo político de la política exterior de la administración actual. Creo que por la conveniencia nacional, jamás deberíamos abandonar ninguna relación de respeto y apoyo hacia el pueblo de Nicaragua, aunque viniera de sus antiguos adversarios. El gobierno nos debe dar esa seguridad. Para dedicarnos todos a atraer la inversión económica y los respaldos políticos necesarios de todo el mundo, para alcanzar el desarrollo de nuestro bello país... Entonces es un realismo político mantener relaciones con todos los pueblos del mundo con dignidad y respeto.

*Coronel (R)
Altos estudios militares
Abogado y notario público
Especialista ambiental




Comentarios de nuestros lectores

Urias Martinez M.S. ISU USA
Este artículo no presenta ninguna claridad específica acerca de la política exterior nicaragüense. Para su conocimiento, la política exterior de un país tan pobre como Nicaragua debe ser manejada con mucho tacto y realismo. Sobre todo, cuando Nicaragua esta al borde del abismo económico. Como resultado de los grandes abusos constitucionales cometidos por el regimen Sandinista. De que sirve el pasado rico en eexperiencias políticas, si el pueblo actualmente está en peores condiciones?

Vinicio Montalvan
Me parece interesante el artículo a un inicio. Después se enreda mucho el Coronel en sus apreciaciones como por ejemplo que la política exterior es una actividad hegemónica en el poder del Estado... Y bueno después deja mucho que desear diciendo que Nicaragua tiene que realizar una política exterior realista... Los países como los nuestros no pueden aspirar a esta política exterior, somos un país pequeño, sin poder económico ni peso político, por lo que es ridículo pensar que lo podemos llevar a cabo.


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