Los desafíos de la educación
Claudia García Rocha * La ausencia de un proyecto educativo nacional con planes cuya vigencia trascienda los periodos de gobierno y que contenga políticas educativas con consenso nacional, ha sido uno los frenos que impide que el sector educativo mejore y se fortalezca.
Para enfrentar desafíos tales como el desarrollo institucional y técnico del Mined, el aumento de la retención y la reducción de la deserción escolar, la profesionalización docente y la mejora de las condiciones laborales y salariales de los maestros, se requieren esfuerzos sostenidos y articulados en los que se haga uso de las mejores experiencias educativas ensayadas tanto en el país como a nivel internacional.
Cortar de tajo con los esfuerzos educacionales pasados no ha sido ni es la mejor práctica para enfrentar los tremendos desafíos de la educación en Nicaragua. Anular los aciertos de experiencias educativas pasadas ha sido un error cometido por varias administraciones en Nicaragua.
Por ejemplo, el régimen de autonomía escolar, concebido en 1993 para mejorar el financiamiento a las escuelas públicas, y orientado a la ampliación de la oferta escolar y el mejoramiento de la calidad educativa, fue revocado a principios de año por el Ministerio de Educación, se alegó que este sistema fomentó una cultura de dinero y de lucro corrupto en los centros escolares; la proliferación de actividades para recaudar fondos, desvirtuando el rol de directores y docentes; y la contratación de docentes empíricos en detrimento de la calidad de la educación. Sin embargo, éstos fueron vicios en los que incurrieron ciertos centros educativos, no todos.
Un estudio por publicar del Instituto de Estudios Estratégicos y Políticas Públicas demuestra que si bien es cierto, el modelo presentó inconsistencias, fundamentalmente en lo referido a los mecanismos de control y rendición de cuentas, tanto del dinero que recaudaban de manera autonómica los centros escolares como de los fondos que el Ministerio les transfería mensualmente, no se puede ser categórico en generalizar que la gestión en las escuelas autónomas fue corrupta y que la comunidad educativa no obtuvo beneficio alguno.
Mediante entrevistas a profesores, directores y una encuesta a alumnos en cinco centros educativos representativos de Managua, se pudo constatar que las condiciones de muchos centros escolares mejoraron de manera visible. Se logró mejorar las condiciones de estudio para el alumnado y las laborales para los docentes. Este último sector tuvo importantes beneficios, principalmente salariales. En algunos centros el incentivo docente superó los mil córdobas. Además de otros beneficios como textos de consulta para sus materias, salones para maestros y comedores. También se agilizaron trámites que antes estaban centralizados y se favoreció la eficiencia del sistema. Inclusive la opinión estudiantil acerca del programa de autonomía y sus beneficios es favorable.
Hoy nuevamente empezamos de cero. La mejor opción talvez hubiese sido una transición gradual de un modelo a otro y que se perfeccionaran los mecanismos de control desde las delegaciones departamentales del Ministerio. Ésta no fue la opción y desde algunos meses las nuevas autoridades del Ministerio de Educación están a la cabeza de la transformación del sistema, que han llamado revolución educativa participativa para revertir el estado de la educación, con políticas educativas que muestran accesibilidad, calidad, equidad, pertinencia y eficiencia. Mientras tanto, los maestros, aun con el ajuste salarial de 308 córdobas, todavía no logran cubrir el costo total de la canasta básica y las escuelas siguen en condiciones deplorables, hoy más que antes.
En realidad no hay modelo exitoso por sí sólo, sino que va atado a principios de participación en su diseño y transparencia en la gestión. Además de mecanismos efectivos de control y seguimiento que garanticen una eficiente rendición de cuentas. Por muy consultado y consensuado que sea un modelo, si al implementarse no cuenta con los mecanismos y la capacidad técnica y financiera para garantizar control y transparencia, seguramente se repetirán los errores pasados.
(*) Oficial de Proyecto, Instituto de Estudios Estratégicos y Políticas Públicas, IEEPP.
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