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  CON TODO EL PODER DE LA INFORMACIONManagua, Nicaragua - Miércoles 26 de Septiembre de 2007 - Edición 9742
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Las instituciones públicas sólidas también atraen inversiones


Los esfuerzos que el gobierno y el Estado de Nicaragua hacen para captar inversiones no siguen una política clara ni una estrategia coherente con dicho propósito.

La captación de inversiones es un proceso complejo en el que intervienen múltiples factores como son las facilidades comerciales que el país ofrezca, su infraestructura de transporte y de comunicación. Estos aspectos determinan de alguna forma la factibilidad de un proyecto de inversión. Sin embargo, uno de los elementos más importantes para la captación de inversiones extranjeras es el riesgo-país.

El discurso político que maneja el gobierno y su forma de proceder aumentan el riesgo-país y van contra toda lógica que ayude a atraer inversiones. El populismo y las medidas restrictivas a la libertad de empresa y de expresión como la Ley Arce por ejemplo, así como la intolerancia hacia los sectores que no se pliegan a la política oficial, dificultan en gran medida la implantación de nuevas inversiones extranjeras.

El riesgo país es una variable muy importante ya que evalúa el nivel de riesgo que correría el capital al invertirlo en diferentes países. En Nicaragua el gobierno parece decidido a elevar de manera constante este riesgo. La percepción de corrupción en el país lo aumenta de manera importante, y en este sentido la situación de Nicaragua es bastante mala; sobre todo después del estallido del escándalo del proyecto Arenas Bay en Rivas.

En este escándalo quedó de manifiesto que el aparato público está en manos de unos cuantos personajes que lo usan a conveniencia propia. La actuación beligerante del sistema judicial para someter a juicio a los empresarios víctimas, así como la pronta intervención del Poder Electoral para anular el escaño del diputado Bolaños Davis, es realmente sorprendente.

La corrupción de la justicia es un elemento de trascendental importancia en la evaluación del riesgo-país de Nicaragua. El sistema judicial de nuestro país está en una situación lamentable. La manipulación política partidaria es cada vez más descarada. La judicialización del espectro político va en contra de los intereses de la nación porque le impiden tener acceso a un mayor flujo de capital extranjero que haría crecer la economía.

La justicia en Nicaragua se aplica a la medida del cliente. Si no, tratemos de entender cómo es posible que en la resolución de la Contraloría General de la República sobre el caso de los Cenis se haya escogido con pinzas a que funcionarios se les presumiría responsabilidad penal y a cuales no.

Otros casos bochornosos como el del empresario Manuel Ignacio Lacayo, que fue recluido en la Cárcel Modelo de Tipitapa por un juicio del resorte del derecho de familia son señales peligrosas hacia el extranjero y el cual algunos juristas, como el doctor Alberto Novoa, ex Procurador General de la República, lo analizaron en su momento y llegaron a la conclusión de que en Nicaragua ya estamos llegando a niveles muy peligrosos de partidarización de la justicia y judicialización de la política.

Es incomprensible cómo el aparato de justicia de la nación actúa con beligerancia remarcable en el caso del empresario arriba mencionado y a la par unos magistrados descaradamente se sacan de la manga una sentencia absolutoria para un grupo de narcotraficantes capturados en aguas nicaragüenses con más de tres toneladas de droga.

Tan incomprensible como la parsimoniosa lentitud, que hasta podría llamársele negligencia, con que la Fiscalía General de la República ha actuado en el caso que por lavado de dinero se le sigue al ex presidente Alemán en Panamá. Nicaragua es el país de los absurdos. Por un lado se manda a la cárcel a un empresario por no cumplir los caprichos de pensión de parte de su ex esposa, y por otro lado se deja libres a peces gordos del narcotráfico capturados en fragante delito, se le da país por cárcel al ex presidente más corrupto de la historia reciente del país y, para colmo, algunos altos funcionarios y magistrados orgullosamente se declaran amigos incondicionales del ex presidente Alemán, mientras que otros diputados hace algunos años ofrecieron dar hasta la vida por este señor.

La situación es grave. Todos estos despropósitos de la política oficial afectan enormemente la factibilidad de inversiones extranjeras en nuestro país porque representan un elevado riesgo para la inversión extranjera. En Nicaragua no hay previsibilidad. No se puede tener confianza en que los contratos se cumplirán ya que del sistema judicial brota la corrupción política por donde se le toque.

El mal es sistémico porque no sólo interviene el gobierno sino también los principales partidos políticos de la nación que a su tiempo se coluden con el partido oficialista para sacar ventajas a costa del desarrollo del país.

Se hace necesario un nuevo contrato social; un consenso de la sociedad en su conjunto para trabajar en función del desarrollo. Empero, para lograr este acuerdo global es necesario sustentar nuevos liderazgos más consecuentes con el interés de la nación.

No se debe permitir que los espacios se cierren. El frente de batalla más importante en estos momentos son los medios de comunicación. Ellos están llamados a jugar un papel muy importante en favor de los intereses de Nicaragua. A pesar de los embates de la política oficial no deberían ceder en sus posiciones objetivas y críticas. Si no, la situación sería, sin lugar a dudas, mucho más difícil desde todos los puntos de vista: político, económico y social.

*El autor es especialista en Economía Gubernamental y en Administración Financiera Pública y es coordinador de la Alianza Franco-Mexicana de Saltillo, Coahuila, México.




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