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  CON TODO EL PODER DE LA INFORMACIONManagua, Nicaragua - Sábado 29 de Septiembre de 2007 - Edición 9792
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El pretexto de Guillermo


El pretexto de Guillermo - Foto
XAVIER CASTRO /END.- Guillermo Rothschuh Villanueva, autor del libro “Prohibido para conversos”.

Justo para conmemorar sus treinta años como escritor, Guillermo Rothschuh Villanueva se aparece con un nuevo libro y de título sugestivo: “Prohibido para conversos”, que de inmediato es una invitación a hacernos un autoexamen para saber en qué acera estamos colocados, en cuanto a creencias y convicciones se refiere.

Pero el título de la obra también nos lleva por otros derroteros y se inserta en los terrenos movedizos de la tolerancia e intolerancia. Las partes constituyentes de “Prohibido para conversos”: “El oficiante y su literatura”, “Tríptico para videntes” y “Pretextos mediáticos” evidencian el camino por donde ha transitado Guillermo, y muestran a carta cabal su vocación docente y la promoción de postulados que han estado presentes en su accionar desde la academia, en los pasillos universitarios y más allá de ellos; asimismo, tienen que ver con el aliento para la discusión, problematizar la realidad, incentivar la búsqueda de la verdad, evitar el conformismo, en suma, asumir un sentido crítico de las cosas y darle cabida al buen pensar.

Un día se apareció con aires de autosuficiencia a impartir una clase de Introducción a la Comunicación en la otrora Escuela de Periodismo. El modo de conducción de la búsqueda del conocimiento haciendo alarde de fechas, citas y autores, delataba a alguien que se preparaba concienzudamente y que estaba imbuido de la esencia de lo que enseñaba.

La pedagogía rothschuhsiana, para llamarla de alguna manera, privilegiaba el concepto de captar sentidos, de activar procesos y del uso de la contextualización como un recurso imprescindible para profundizar en las temáticas que se abordaban, además de estimular al estudiante a participar activamente; todo esto tenía un sustento principal: la lectura constante de textos y el desciframiento de las claves principales de éstos, en una colaboración mutua alumno-profesor.

Infundía temeridad, pero al mismo tiempo te retaba a autocuestionarte, descubrir tu nivel de competencia y en última instancia superar tus deficiencias y estar a la altura en el siguiente encuentro. El maestro Rothschuh Villanueva no perdonaba y era alérgico a la mediocridad. Indudablemente, toda una generación de estudiantes de periodismo fuimos marcados por esa forma de enseñar de Guillermo que escapaba a los linderos de la academia y se expandía por el terreno vivificante del diálogo permanente.

Alfonso Malespín, en su estupendo prólogo a “Prohibido para conversos”, apunta que “como buen enciclopedista, Guillermo no se ocupa por saberlo todo cuanto sea posible o de compartirlo con sus discípulos o reflexionar sobre lo que sabe.

Es también provocador… sería capaz de exponerse hasta las llamas de la Inquisición por proclamar que el conocimiento hay que conservarlo, crearlo, re-crearlo y difundirlo, no importa si la herejía resulta ser una posibilidad ineludible”.

La primera parte del libro está compuesta de cuatro textos: “Se fue una grande”, donde rinde un homenaje merecido a una de las periodistas que puso su sello particular en esta azarosa profesión e hizo del género entrevista la posibilidad de diseccionar a los personajes mostrándolos en cuerpo y alma. Incisiva y audaz, Oriana Fallaci se quedó con nosotros para siempre en “Entrevista con la historia”.

En el segundo texto, “Las travesuras de un magistral novelista”, más que una reseña de la última creación de Vargas Llosa “Travesuras de una niña mala”, Guillermo nos muestra sus dotes de escritor.

A través de una prosa fluida y avasallante identificamos al comunicólogo prendido intensamente del quehacer literario; definitivamente ese matrimonio es indisoluble y él lo ha reconocido en múltiples ocasiones. Leamos esto:
“Los amores extraviados crecen como ríos desbordados. Ricardo no tiene en mente a otra mujer que no sea Madame Arnoux. Pero él no cuenta para nada en la visión de ella. Es un simple accidente. Una estrella fugaz”.

Después acomete la tarea de ponernos al tanto de la novela de Carlos Fuentes “Todas las familias felices”, donde se destaca que “es un magistral retrato de la manera en que transcurre la vida de las familias mexicanas. Se trata de una fotografía dura, lejos de exaltar a las personas que habitan su México lindo y querido, lo hace con acritud”. Es poner en relieve los claroscuros y una gama de situaciones hogareñas donde no deja de estar presente la tragedia.

“Carretera Norte” es la nostalgia a flor de piel, es la visión del cronista describiendo en forma detallada una parte de la vieja Managua y que el terremoto y la modernidad nos han querido arrebatar de la memoria.

Quiero destacar de la segunda parte de “Prohibido para conversos”, esa iniciativa de Guillermo que fue la Cátedra Abierta, un foro donde los estudiantes tenían la oportunidad de entrar en contacto con el amplio espectro político, económico y cultural de la sociedad nicaragüense a través de destacados panelistas que nos ponían al corriente de la realidad inmediata, desafortunadamente con la desaparición de la Facultad de Ciencias de la Comunicación, ha sufrido un reacomodamiento que disminuye su papel formativo.

La última parte del libro, titulada “Pretextos mediáticos”, es un análisis de las diferentes problemáticas que atraviesa el ejercicio periodístico, los desafíos éticos, las coberturas signadas por el tinte oficial o la cada vez más decisiva intromisión del mercado en la configuración de la agenda diaria.

Celebramos los treinta años de ejercicio escritural de Guillermo, sus reflexiones sobre el devenir comunicacional y sus incursiones en el campo literario nos demuestran que la palabra está de plácemes. Y desde ya esperamos una nueva publicación que seguramente está incubando.

* Docente de Universidad de Ciencias Comerciales, Universidad Martín Lutero y Universidad del Valle.




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