Sólidos heridos
El jueves 4 de octubre en el Teatro Nacional Rubén Darío se inaugurará una retrospectiva de la obra pictórica de Ilse Ortiz de Manzanares. El secretario de la Academia Nicaragüense de la Lengua comenta aquí la compilación impresa de su obra, prologada por Sergio Ramírez Mercado y acompañada de un estudio crítico de Julio Valle-Castillo y una antología de opiniones Francisco Arellano Oviedo* El oficio de sobrescribir --como poner un texto sobre un arco de guirnaldas o de una cruz, que no necesitan de nuevos signos para comunicar su alegría o dolor, o decir con muchas palabras lo que una de éstas expresa, como “dar vueltas al corazón”, en vez de “re-cor-dar”-- es una tarea ardua que expone a quien la realiza a devenir estéril o cansón; por esto, con la preocupación de quien escribe breve, pero sin la ironía del epigrama, anoto:
Los “Sólidos heridos” es como un poema que ha sustituido las palabras, la música, la estrofa por tonos de colores y luces que destellan por la oposición o secuencia entre unos colores y otros. Al menos así --sobre el quehacer cromático, constante y creativo de Ilse Ortiz de Manzanares-- Julio Valle-Castillo sistematiza, contextualiza, valora, dispone y selecciona los motivos de esta artista, auténtica señora de la paleta y los siete colores del arco iris.
Bien habría merecido, los “Sólidos heridos”, un texto de Azarías H. Pallais, poeta que pudo ser pintor, si este andariego de ojos bien abiertos y atentos hubiese cabalgado sobre la segunda mitad del siglo XX y si este libro no llevara, a manera de prólogo, “Reposo interrumpido”, de Sergio Ramírez Mercado, maestro de la lengua española en el arte de describir y contar.
¡Bienvenida esta obra, los “Sólidos heridos”, que conjunta talentos de Valle-Castillo, Ramírez Mercado y otros --que por razones de espacio omito-- con sentimientos y la disciplina creativa de Ilse Ortiz de Manzanares! ¡Felicitaciones a la autora de estas pinturas que acrecientan y llenan de orgullo la plástica nicaragüense!
* Secretario de la Academia Nicaragüense de la Lengua
Soneto
A Ilse Ortiz de Manzanares
Los Sólidos heridos por el fragor del día
salieron de sus manos que mezcla los colores,
el tono de la vida, la angustia, los dolores
con el sabor del pan y gris melancolía. Mirad las caprichosas formas, pliegues, textura…,que dóciles se amoldan a la certera guía;
así también se adecua la artista sin porfía
cuando Dios imprime en ella, dorada su pintura.
Por eso Ilse Ortiz de Manzanares esconde
a su mano pintora lo que la otra responde
a pobres que justicia demandan de Osiris.
Sea su ingenio la luz en los cuadros de pintores,
sea su humanismo tema en el arte de escritores
y corone sus sienes, con brillo, el arco iris.
Francisco Arellano Oviedo
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