El Nuevo Diario
Portada | Archivo | Escríbenos | Suscríbete
  CON TODO EL PODER DE LA INFORMACIONManagua, Nicaragua - Viernes 07 de Diciembre de 2007 - Edición 9813
Nacionales
-
Sucesos
-
Departamentales
-
Internacionales
-
Ciencia
-
Opinión
-
Política
-
Contacto END
-
Deportes
-
Variedades
-
Informática
-
Especiales
-
Economía
Otras secciones
Cultura
Clasificados
Horóscopo
Turismo
Emprendedores
Empresas
Club de lectores
Suplementos
El alacrán
Nuestro mundo
Ellas
Misterios & Enigmas
Salud y sexualidad
Nuevo amanecer
Buena onda
El Deportivo
Otros servicios
Suscripciones
Nuestros servicios
Directorio
Noticias más leidas
Noticias por correo
RSS XML
Servicios web
Blogs

La pólvora deja quemados, ¡y también sordos!


Ya estamos en las fiestas de fin de año, comenzando con la celebración de La Purísima, por lo menos diez días de ruido para empezar. Luego vienen la Navidad y el Año Nuevo con toda su alegría, sinónimo de explosivos y ruido. Más si las celebraciones son como en Monseñor Lezcano: durante la madrugada, con tambores, parlantes y pólvora. Y por las calles. A la fuerza tenemos que escuchar los rezos, auque estemos en el último rincón de la casa. Además, no podemos hacer nada, pues el “ruido religioso” es aprobado por los legisladores y permitido y hasta promovido por las autoridades, a pesar que el Estado de Nicaragua “no tiene religión oficial”, según artículo 14 de la Constitución.

Y la Iglesia Católica dice que hay que orar en silencio. Los sacerdotes se enojan con el menor ruido en una misa. Y tienen razón. Pero en el caso de los rezos a La Purísima Concepción de María, es a gritos. ¿Será que ya la tenemos sorda? Aun así, dicen los especialistas que a los discapacitados de la audición no hay que gritarles, sino hablarles de frente y despacio, para que vean los movimientos de los labios, porque ellos “oyen con los ojos”. La Virgen nos escucha y nos ve, no es preciso gritarle.

La Policía y el Ministerio de Salud comienzan a alertar para evitar quemados por la manipulación de la pólvora, y a controlar su venta. ¡Y hasta indican cómo manipularla! Los bomberos y algunas organizaciones están listos para socorrer. La preocupación se centra en los incendios y en las personas quemadas, entre los cuales están principalmente los niños y quienes manipulan los explosivos.

Sin embargo, pasan inadvertidos los daños al sistema auditivo, y ya no digamos los efectos que causa el ruido en diferentes funciones del organismo. Además de que, incluso, se puede hasta llegar a la pérdida total de la audición con el ruido de impulso de los explosivos, dependiendo de la intensidad del impacto, la cercanía y el tiempo de exposición. “El daño es inevitable cuando se está muy cerca, si no se pierde la audición inmediatamente, probablemente afectará a corto plazo, pues la onda expansiva producida por el ruido discontinuo intenso es transmitida a través del aire, generando una fuerza capaz de destruir estructuras como el tímpano o la cadena de huesecillos del oído interno”

(Dr. H. Rendiles, Efectos del ruido industrial).

Otras secuelas que dejan los explosivos son: acúfenos o zumbidos, falta de equilibrio, fatiga, estrés, etc. Según la Guía de la Organización Mundial de la Salud (1999), el ruido no sólo provoca molestias y pérdida de la audición, también tiene efectos sobre otras funciones fisiológicas, como la digestión, la circulación, causa dolor de cabeza, náuseas. Y con la exposición prolongada al ruido, los individuos susceptibles pueden desarrollar efectos permanentes, como hipertensión y problemas cardiacos, etc.

Entonces, si es imposible prescindir de la emoción del estruendo, o si usted es obligado a ello, retírese un poco y tápese los oídos. Proteja a los niños no sólo de las posibles quemaduras. Acuérdese de las personas mayores, especialmente si están mal de salud: el estrés, el susto, pueden empeorarlas.

Y como hemos dicho, no es que se pretenda ir en contra de la cultura, que además tiene mucho sabor agradable; pero sí habría que recortar los elementos dañinos de la cultura del ruido. Qué bonito sería salir a las calles y poder disfrutar de los cánticos a La Purísima sin estruendos ni sobresaltos. Algún día será. Auque ya no los escuche porque esté sorda o protegida bajo tierra. Pero albergo la esperanza de que los legisladores y las autoridades serán más responsables, o que la población los hará más responsables. Para ello hay que participar, hablar, luchar cada día. Y también, ojalá que la Iglesia se dé cuenta de que tenemos derecho a la tranquilidad, a la salud, a un ambiente saludable, que son violentados en esas madrugadas ruidosas. Así como la Constitución nos da el derecho a la libertad de culto, también lo restringe, pues “Los derechos de cada persona están limitados por los derechos de los demás, por la seguridad de todos y por las justas exigencias del bien común”

Art. 24.

Y por último, en un país con tanta gente que necesita comer, ¿cómo es posible que estemos quemando el dinero? Mientras un niño tiende la mano o una niña se prostituye por un bocado de comida, derrochamos lo poco que tenemos, para luego, como país, tender la mano hacia fuera... Que “María de Nicaragua” salve a la “Nicaragua de María” para que disfrutemos sin perjudicar a los demás. Y pensando en los que no tienen. Que la alegría se expanda a todos y todas.




imprimir imprimir  email enviar
Opinión

»CPC versus democracia y bienestar

»La pólvora deja quemados, ¡y también sordos!

»Violencia y Derechos Humanos de las mujeres

»El proyecto revolucionario en marcha

»La primacía de Roma; las tres llaves de San Pedro

»Diciembre: el mes de educación popular


Portada | Nacionales | Sucesos | Departamentales | Internacionales | Opinión | Política | Deportes | Variedades | Economía
El Nuevo Diario (c) 1998-2005 e-mail: info@elnuevodiario.com.ni
Guegue.Com - Desarrollo y Hospedaje Web