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  CON TODO EL PODER DE LA INFORMACIONManagua, Nicaragua - Sábado 29 de Diciembre de 2007 - Edición 9834
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Una investigación muy conveniente

EU y Musharraf tras la pista de Al Qaeda

* Grupo de Osama bin Laden había intentado en anteriores ocasiones eliminar a la ex primera ministra
* Benazir culpó a Al Qaeda, a los talibanes y a otros grupos islámicos radicales por ataque de octubre pasado a su caravana, donde hubo 140 muertos


EU y Musharraf tras la pista de Al Qaeda   - Foto
Simpatizantes del Partido Popular de Pakistán, mientras protestan por el asesinato de la presidenta del partido y ex primera ministra, Benazir Bhutto, en Rawalpindi, Pakistán.

Washington / EL PAÍS

Los servicios de seguridad de Estados Unidos están colaborando con Pakistán en la investigación para encontrar a los responsables del asesinato de la ex primera ministra Benazir Bhutto, particularmente en lo que se refiere al seguimiento de los indicios que conducen a Al Qaeda, que parece ser hasta ahora la principal sospechosa del crimen.

Fuentes del Pentágono citadas por la cadena CNN aseguraron ayer viernes que la Administración de George Bush no escatimaría medios para esclarecer lo sucedido y que estaba siguiendo “con especial interés” la pista de Al Qaeda. No sería ésta la primera vez, según destacaban expertos norteamericanos en la lucha contra Al Qaeda, que el grupo fundamentalista islámico hubiera intentado atentar contra la ex primera ministra de Pakistán, aunque anteriormente sin suerte.

En octubre pasado, cuando Bhutto retornó del exilio, un coche bomba activado al paso de su caravana dejaba un saldo de más de 140 muertos. Ella resultó ilesa, pero culpó del intento a varios grupos, incluido Al Qaeda y los talibanes. La red terrorista de Osama bin Laden había dictado una condena a muerte contra la mujer que consideraba un instrumento de la política de Estados Unidos en Pakistán.

“Dentro de Pakistán hay grupos extremistas que podrían haber llevado a cabo el ataque, y Al Qaeda está primero en la lista”, repitieron a la agencia Reuters fuentes oficiales norteamericanas que no quisieron identificarse. Esas mismas fuentes no querían excluir, sin embargo, a elementos vinculados y controlados por los talibanes de Afganistán, aliados de Al Qaeda, y quienes en más de una ocasión habían amenazado públicamente a Bhutto.

Pasarán días, semanas o tal vez meses antes de que se pueda poner nombre al culpable, pero lo que no deja lugar a dudas, como recogían ayer los grandes medios de información de EU, es que Al Qaeda y sus aliados islámicos extremistas son quienes más ganan con su desaparición de la escena política de Pakistán.

Amenaza de caos mayor

Bhutto abogaba por una democracia secular en su país y tuvo el coraje de enfrentarse tanto a los militantes islámicos como al gobierno autocrático del presidente Pervez Musharraf. Su trágica muerte ya ha conducido a la violencia en el convulso Pakistán, y la amenaza de la suspensión de las próximas elecciones puede conducir a un caos político que en última instancia será explotado por Al Qaeda y sus terroristas aliados.

Como exponía ayer un editorial del diario The Wall Street Journal, “con los yihadistas perdiendo terreno en Irak y resultándoles cada vez más difícil atacar Occidente, su estrategia parece haberse centrado en hacer del vulnerable Pakistán su principal objetivo y de su arsenal nuclear su principal recompensa”. Para ello, “asesinar a Bhutto era un paso esencial y la mayor cabellera cobrada por los yihadistas desde el asesinato del egipcio Anwar Sadat en 1981”, indica el diario.

Ahora se hace más notoria que nunca la declaración del número dos de Al Qaeda, Ayman Al Zawahri, cuando este mismo mes denunciaba el retorno de Bhutto como una maniobra orquestada por Estados Unidos. “Todo lo que está ocurriendo en Pakistán, desde el acuerdo para el regreso de Benazir a la declaración del estado de excepción y las medidas de represión, es un intento estadounidense desesperado para remediar la deteriorada situación en Afganistán y Pakistán”, declaró Zawahri en una entrevista dada a conocer por la red de Osama bin Laden.




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