Reescribir la historia siendo pragmático
José Floripe Fajardo Desde el inicio de las narraciones escritas sobre la historia del mundo, a excepción de algunas crónicas ocultas, todo lo que se ha dicho sobre los aconteceres que nos preceden está narrado a favor de intereses particulares o de Estados. En América, los imperios no sólo han saqueado las riquezas materiales, sino que han exprimido los espíritus continentales de todos sus valores ancestrales y a través de difusión comprada, los han llenado de oscurantismo y mentiras de toda índole, para evitar rebeldías y levantamientos contra sus oprobios establecidos. La historia de América está en millares de volúmenes donde han archivado toda clase de falsedades. Lo que los ciudadanos americanos aprenden a través de lecturas en revistas, libros, periódicos o estudios formales en escuelas, institutos y universidades, son teorías acomodadas adrede en pro de los intereses de los poderosos del pasado y del momento.
En la actualidad están apareciendo escritos que expresan rechazos a las mal llamadas independencias de nuestros pueblos autóctonos; también se está conociendo como oprobio el tan celebrado Día de la Raza, al que le han venido denominando con otros adjetivos, pero siempre tratando de no herir la susceptibilidad de quienes se han beneficiado con esas aberraciones. La lista de los supuestos próceres, héroes, libertadores y patriotas que nos han hecho honrar y venerar, presentándolos como gigantes luchadores a favor de los intereses de los pueblos desposeídos, no son más que hombres líderes de su clase, utilizados para encabezar luchas a favor de los poderosos en turno. Los intereses del pueblo marginado nunca han estado en la mente de estos ínclitos señores. La población desposeída, la mano de obra de estas tierras, la verdadera fuerza de trabajo, los auténticos productores de riquezas, sólo han sido tomados en cuenta como carne de cañón, como material humano desechable, útil sólo para formar los ejércitos que utilizan en contiendas que les proporcionan victorias y les otorgan el poder para seguir ensanchado sus arcas, irónicamente, a base de la expoliación sobre aquellos que con sus sacrificios les brindaron esa potestad.
José de San Martín, Sucre, Bolívar, Hidalgo, Santander, O Higgins, del Valle, Larreynaga, Gaínza y toda esa pléyade de grandes Padres de las Patrias americanas, súper hombres forjadores de naciones, no son más que constructores de las fatídicas Patrias de Criollos, donde el nativo y el mestizo han sido menos que parias. Repúblicas de criollos que sólo han servido para despedazar la Patria Grande Latinoamericana, haciendo de ella un tablero donde a cada gamonal le ha tocado su cuadrito de territorio y de pueblo para ser explotado a su antojo. Rodríguez de Francia, Benito Juárez, Tomás Ruiz, José Martí, Augusto C. Sandino, Ernesto Guevara y unos pocos más, son otros hombres que sí lucharon por los verdaderos desposeídos de América Latina, soñaron con nuestra Patria Grande y empeñaron sus vidas por las causas del verdadero pueblo americano. Ellos sí son nuestros héroes, a ellos debemos recordar y emular. La historia de estos hombres también ha sido distorsionada para ocultar su verdadero patriotismo, su heroicidad sin límites, su humildad, su entrega a la lucha real en beneficio de los abandonados de la tierra.
Nuestra historia debe re-escribirse pragmáticamente, comenzando por rendirle honores a hechos y hombres que en realidad lo merezcan. En América Latina, en este momento, se tiene en el poder a dirigentes populares de gran valía: Fidel, Evo, Correa, Torrijos, Chávez y Daniel, líderes que llegaron al poder usando en sus campañas consignas de gran contenido social: “obreros al poder; terminemos con el analfabetismo; acabemos con la pobreza; acabemos con la explotación del pueblo” y otros muchos similares. Ellos están haciendo ingentes esfuerzos por llevar a la realidad todas esas promesas populares, hacer desaparecer las Patrias de los Criollos y hacer surgir de una vez para siempre la Patria de Nativos y Mestizos, pero el capitalismo salvaje está moviendo todas sus poderosas fichas para que estos gobiernos populares fracasen, están invirtiendo millones de dólares en campañas sucias, pagan medios de comunicación y parte del gremio periodístico para que con campañas disfrazadas de denuncias patrióticas, mantener al pueblo mal informado, y utilizar su poca preparación para confundirlo.
Los planteamientos de los guías populares no tiene nada que ver con los sistemas de los gobiernos capitalistas, entonces, para los todopoderosos señores que han gobernado por siempre a favor de sus intereses muy particulares, esto se les vuelve altamente peligroso y dan lo que tienen con tal de que se pueda realizar el milagro que haga fracasar las metas humanistas de las verdadera democracia. Se gastan enormes capitales para desacreditar a como se pueda ese amenazante plan de formar un nuevo Estado Libre.
Éste es el proyecto del Gran Capital, ellos sienten que se les está yendo de la mano el dominio con que han hecho sus grandes negocios a base de sojuzgar y tener en la miseria a la mayoría de la población latinoamericana. El colmo de la desinformación y de la mala voluntad del capitalismo, es que a través de los medios de información, en estos días han estado casi diciendo que el desastroso huracán “Félix” y la temporada de fuertes lluvias, que han atacado sin piedad al territorio nicaragüense es irresponsabilidad del gobierno de Ortega Saavedra y exigen que la recuperación de las zonas terriblemente afectadas sea inmediata, que los operativos de salvamento, ayuda y reconstrucción sean como con varas mágica, y no ven, ni que les pongan poderosos telescopios, los grandes esfuerzos que se están llevando a cabo con el fin de socorrer con rápida y verdadera asistencia a las poblaciones destrozadas.
Es hora de que los pueblos se organicen, que hagan surgir fuertes de ideas en acción de los comités de defensa populares en todos los rincones de nuestras patrias, y debidamente conformados, con verdadera disciplina y sed de triunfo, se lancen a la lucha en pro de los gobiernos que los representan. El pueblo debe saber defender al gobierno que se afana en proteger su patrimonio, debe reconocer quién lucha por ellos y quién quiere engañarlos para continuar viviendo del flagelo de la expoliación.
Aquí en Nicaragua, si nos organizamos en los Comité de Protección Ciudadana, y lo hacemos a nivel nacional y hasta en la comunidad más distante, el Gran Capital no podrá con sus montañas de dólares realizar un proyecto que haga desaparecer el gobierno popular y democrático de Daniel Ortega y pronto nuestro país será, después de Cuba, la segunda república con un Pueblo Presidente. Ése es el pánico que los capitalistas sienten por los CPC. Hay que estar claro que debemos apoyar este gobierno, si fuera necesario hasta con nuestra propia vida. Si el nicaragüense puede, a través de esfuerzos, por ingentes que sean, mantener la estabilidad del poder ciudadano, pronto será república ejemplo de democracia y soberanía en el ámbito de América Latina. Preparémonos: Hasta las últimas consecuencias.
*Esteliano
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