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  CON TODO EL PODER DE LA INFORMACIONManagua, Nicaragua - Sábado 12 de Enero de 2008
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Nuevo Amanecer
ene 12, 2008

Parque Central


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I
De los crímenes reportados, el más lindo fue el de la Pastorcita Aldana, aunque no tuvo nada de perfecto, más bien fue torpe, su asesino desplegó una gracia singular, no se preocupó por ocultar pistas, las dejó en el camino como reguero de granos para alimento de palomas: una pintura de labios, su último recibo de luz, paquete con dos kotex, pasaporte renovado, se veían alineados por la caída del bolso medio cerrado, los objetos condujeron a la banca donde Ronnie contaba y ordenaba billetes nuevos. En la estación gélida los patos nadan con las plumas tiesas, y las tortugas se amontonan sobre las piedras de las fuentes, procurando algo de sol. Ella salía a trotar por las mañanas, cruzaba la avenida a la hora poco traficada, luciendo una lycra rosa bien ajustada y el pelo amarrado en una colita corta, nunca le dio miedo Nueva York, se instaló en la ciudad como Pedro por su casa, y nadie la confundiría con una juerana de Ohio. La tarde anterior a su postrer estertor envió el cheque con la remesa del mes destinado a la boluda de su madre, todavía maciza, entera pero mal acostumbrada a vivir de gorra gracias a su hija cumiche. El trabajo en “Berdorf Goodman” la satisfacía, era eficiente vendedora, atenta, servicial, sonriente como un ángel a la entrada del paraíso del sueño americano para turistas platudos. De la sección de zapatos pasó a la de lencería y ropa interior, era agradable mostrar fustanes, calzones y porta bustos de seda y encajes que hacían las delicias del tacto más áspero, los maniquíes se disponían como descuidados entre los exhibidores encantando con sus culitos parados, narices respingadas y manos afiladas señalando nada, mostrando las marcas de ropa más finas del mundo que ceñían sus carnes de plástico o poroplast. No le entusiasmaba el prometido ascenso al Departamento de Contabilidad donde debía instalarse frente a la computadora toda la jornada y distraerse de vez en cuando recibiendo cadenas estúpidas con Cristos recién bañados, emitiendo resplandores por la piel; es claro que su fuerte eran las relaciones públicas. ¿Y el asesino?, muy bien, gracias, acababa de pasar exámenes de grado en la Universidad de Columbia y se disponía a iniciar prácticas de Antropología Cultural Científica en la Isla de Papúa, ni looser, ni fracasado o algo por el estilo; atlético, guapo, hijo de papá, con buen desempeño heterosexual y una novia linda estudiante de actuación. ¿Y por qué la mató?, vaya pregunta, qué tontería esa de buscarle causa a cada efecto, por puro gusto, por placer, porque el imán de la mañana activado por la tierna luz temprana la puso a ella y solo a ella en su campo magnético; ¿acaso el móvil no fue el robo?, peor presunción, si alguien ve un bolso lo abre y si tiene billetes los cuenta, pero no es usual trotar con bolso, éste era de colgar en el hombro, y cuando una mujer anda con la regla acostumbra cargar apósitos. Él salía de una fiesta de fin de curso, amanecieron en el apartamento del profesor Peter tomando vinos del Chianti cosecha del sesenta y seis, la noche entera sonó música de Oceanía percutida en ritmos cortos con instrumentos de frutos secos rellenos de semillas que aceleraban el pulso. Salió del elevador cromado, le dio los buenos días al portero, cruzó la avenida. En el parque trotaba una muchacha bonita de tipo latino, se fue acercando, las piernas duras se le movían airosas, la colita del cabello agitada oscilaba, el entorno con senderos arborizados se fue esfumando, un inmenso telón blanco de niebla helada se interpuso entre ellos, sus manos extendidas, agigantadas se lanzaron a su cuello, y no tuvo más que seguirlas jaladas por la garganta cálida, ansiosa por sentir las tenazas de unos dedos gruesos que la estrujaran. Así pasó, el papá de Ronnie pagó una buena fianza, mandó el cadáver de la joven embalado en caja de pino y plomo a su país tercer mundista, y el abogado inteligente argumentó que las partes del cuerpo expuestas en una mañana de frío y niebla independientes de la conciencia a veces hacen su voluntad.


II
Se levantó temprano para capear largas filas, frente a la Iglesia estaba el Kiosco y al lado la Empresa de Remesas; el joven de la ventanilla solícito y perfumado la atendió rápido, son cuatrocientos descontando el porcentaje de comisión, muchas gracias. La niña ya tiene un año de haberse ido y le va muy bien, con su inglés perfecto se desempeña de maravilla; aquí la pobre no estaba haciendo nada, ¿pero usted no ha buscado algún trabajo?, viera que ya me aburrí de no encontrar, he metido mi currículo en muchas partes con buenas cartas de recomendación.

El camión llegó a “La Guardia” y bajaron el cajón “Special Delivery”, una furgoneta lo llevó directo a la cola del avión, los estibadores lo acomodaron junto a unos bultos de medicinas, dentro de cinco horas estará en las bodegas de la Aduana Augusto C. Sandino. Los periódicos reportaron la noticia como hecho singular, no es común un crimen en “Central Park” a pleno día, ante la clara luz invernal del amanecer. La expresión de la joven muy tranquila, para nada reflejaba horror vivido, sólo huellas amoratadas rodeándole el cuello revelaban la acción mortal.

¿Hijo qué te pasó? ¿Por qué lo hiciste? No lo sé, salí algo mareado de la fiesta pero no embriagado, caminé al parque para despejarme, de repente todo se esfuminó tornándose confuso, después no recuerdo más. No te preocupés, el abogado es hábil para llevar casos raros, me lo presentó como su primo un rabino de Broocklyn, seguro que tu asunto le va a interesar, es experto en devolver la inocencia de las cosas, de los sucesos insólitos con apariencia terrible, porque tiene olfato fino y le ayuda la pinta de poeta que le viene de su relación con “La Tora”.

“Padre, ¿por qué me has abandonado”?, “Lama, ¿sabac tari?”, ni traducida al castellano la última frase aramea que pronunció Cristo tenía que ver con el cadáver de la Pastorcita esperando llenaran los trámites para desaduanarlo y emprender viaje a Chinandega. Su madre recibió llamada de la Embajada, de la EmbUSA, dándole el pésame y pidiendo retirarlo a la mayor brevedad. ¿Y ahora quién nos va a mantener?
Hay que convencer al juez, no es asunto de dinero, de comprar la justicia con la vulgar divisa, aquí hay poesía pura, Eros y Tánatos reunidos por casual encuentro en el escenario más bello de esta ciudad deslumbrante, ¿acaso no es un privilegio morir entre las manos de un joven exitoso cuando la luz inicial de la mañana alborota el canto de los pájaros, se filtra en el follaje dorado a punto de caer y esparce en los átomos de niebla iridiscencias radiantes?
El carro fúnebre cruzó barrios llenos de casas de ripios, cartones, latas, carreteras profusas de hoyos que niños y adultos tapaban con tierra para pedir centavos; en León una prostituta adolescente se levantaba debajo de un furgón, en Posoltega la brecha de El Casitas mostraba todavía la tierra pelada años después del deslave; por fin surgió la Iglesia de Santa Ana rodeada de taxis y caponeras. ¿Y ahora quién nos va a mantener?
El Producto Interno Bruto, PIB, se sostiene a punta de remesas, hay déficit comercial por baja producción y altos costos operativos, los índices inflacionarios incrementan dígitos debido al precio del petróleo y a los desastres naturales.

La atracción fatal fue la causa real, el deseo exaltado por la hora y la luz en los cuerpos lozanos agarró fuego como los matorrales de California, el placer se rozó con la muerte y sucumbió, la muchacha frágil tenía que ser la víctima, el graduado nutrido con multivitaminas y Korn Flakes de Kellogs, el victimario, pero ambos términos son fútiles y horrorosa la palabra culpa. ¿Y quién nos va a mantener?, la madre compungida dejó su cantinela al ver que la Lupita pronto sería producto de exportación.



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