ene 12, 2008
Cien años de feminismo
Simone de Beauvoir Simone de Beauvoir, icono feminista, comprometida en todos los combates intelectuales del siglo XX, habría cumplido cien años el pasado 9 de enero, y sigue siendo, más de dos décadas después de su muerte, un modelo de mujer liberada
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| Fotografía de Simone De Beauvoir, tomada en abril de 1986, poco antes de su muerte. AFP/END |
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París /Agencias
El nombre de Simone de Beauvoir quedó definitivamente ligado al del filósofo Jean-Paul Sartre, cuya vida y militancia compartió durante medio siglo, pero la autora de “El segundo sexo” influyó, sobre todo, en varias generaciones de mujeres, con su rechazo de las convenciones y su análisis de la condición femenina.
Nacida el 9 de enero de 1908, en París, en una familia burguesa empobrecida, Simone tomó conciencia ya en su adolescencia de la mediocridad de su medio. Alumna brillante, estudió filosofía en la Facultad de Letras de París, donde conoció a Jean-Paul Sartre y a toda una generación de intelectuales.
La relación que se estableció entre ambos entonces fue tumultuosa y salpicada de “amores contingentes” y otras relaciones, como la que Beauvoir mantuvo con el escritor norteamericano Nelson Algren, que fue sin duda la gran pasión amorosa de su vida. Pero la pareja Sartre-Beauvoir duró hasta la muerte y se convirtió en mítica.
A los 21 años de edad, Simone de Beauvoir era la más joven profesora de su época. Enseñó filosofía y, en 1943, publicó su primera novela, “La invitada”.
En política, Beauvoir siguió en gran medida a Sartre, pero el feminismo fue su causa personal y su terreno de acción.
En 1949, la publicación de “El segundo sexo”, cuyos capítulos sobre la sexualidad femenina escandalizaron, provocó una enorme polémica. Traducida a cuarenta idiomas, se vendió más de un millón de ejemplares de cada uno de los dos tomos de la obra.
Pero Beauvoir quería, ser ante todo, escritora. En 1951 obtuvo el premio Goncourt por “Los mandarines” y se convirtió en uno de los autores franceses más leídos. Sus libros autobiográficos, empezando por “Memorias de una joven formal” (1958), en el que describe los prejuicios de su familia burguesa y sus esfuerzos para escapar a ese medio, la convirtieron en una figura central de la vida intelectual francesa.
Una fama que ella puso al servicio de su militancia política y feminista.
Murió el 14 de abril de 1986. Más de veinte años después, su obra sigue teniendo vigencia y “su aura es aún más fuerte en el extranjero que en Francia, en particular en Estados Unidos”, en cuyas universidades los estudios beauvoirianos tienen un lugar importante, afirma la ex ministra francesa del Medio Ambiente Huguette Bouchardeau, que acaba de publicar una biografía de ella (“Simone de Beauvoir”, Editorial Flammarion).
Esta biografía es uno de los muchos libros editados en Francia con motivo de su centenario, entre los que figuran también “Beauvoir dans tous ses états”, de Ingrid Galster (“Beauvoir de todas sus formas”, Ed. Tallandier), “Castor de guerre”, de Danielle Sallenave (“Castor de guerra”, Ed. Gallimard), “Simone de Beauvoir, Une femme de son siècle”, de Marianne Stjepanovic-Pauly (“Simone de Beauvoir, una mujer de su siglo”, Ed. Jasmin) y “Simone de Beauvoir. Le goût d’une vie”, de Jean-Luc Moreau (“Simone de Beauvoir. El gusto de una vida”, Ed. Ecritures). Un coloquio internacionalLos cien años del natalicio de la Beauvoir se celebran en Francia con un Coloquio Internacional organizado por la psicoanalista Julia Kristeva, con el estreno de varios documentales, la edición de algunos libros sobre ella y numerosos artículos.
Kristeva dijo haber organizado el encuentro, que se prolongó durante tres días en la Universidad de París VII, porque “es siempre agradable celebrar los aniversarios de las personas que nos han ayudado a vivir”.
Reunió en él a escritores como Geneviève Brisac, Claude Lanzamnn, Philippe Sollers, feministas, estudiantes o políticos como Aurélie Filipetti, para explorar la herencia dejada por la compañera de Jean-Paul Sartre, a la que algunos especialistas atribuyen un reguero filosófico mucho más influyente que el dejado por el propio filósofo.
En una conversación por Internet con los lectores del diario “Liberation”, la psicoanalista resaltó el hecho de que Simone de Beauvoir “no era una persona cualquiera”, sino alguien que en un mundo amenazado y cada vez en busca de mayor seguridad “escribió que el fin supremo que el hombre debe perseguir es la libertad”, algo que nunca le será dado, que “tendrá siempre que conquistar”.
De su herencia, Kristeva destacó ante todo los avances que supuso su obra para la liberación de la mujer, ya que demostró que era “capaz” de mantener la igualdad con el hombre, en todos los niveles de la vida, del pensamiento, la política o la vida social y el placer.
Esto supuso una “verdadera revolución antropológica” más que política y, según Kristeva, gracias a ella la maternidad pasó a ser “una elección posible” abordable “con mayor lucidez y creatividad”.
Radical, la psicoanalista mantiene que sin “Le Deuxième sexe” “no habría ni aborto ni paridad, ni mujeres ministras y presidentas” y recuerda que la escritora “no era una feminista como las otras”, pues daba mucha importancia a las relaciones con el otro sexo.
A modo de prueba citó su relación con el filósofo Jean-Paul Sartre y su apasionado amor estadounidense, Nelson Algren.
De Beauvoir, agregó, no quiso ser “un modelo”, pero “enseñó a pensar libremente”, lo que puede suponer “pensar con ella, pero también eventualmente contra ella”.Desnuda en los 50´sEl semanario “Le Nouvel Observateur” se entregó plenamente a ello en su último número, cuya portada muestra de espaldas, desnuda, a Simone de Beauvoir, en una foto tomada en la década de los años 50.
El semanario ilustra la frialdad de la que podía hacer gala la “grand sartresa”, como le llaman aún algunos de sus detractores, con la opinión de la abogada, feminista y política de origen tunecino Gisèle Halimi, quien expone algunos ejemplos que demuestran la sequedad y falta de ternura de Simone de Beauvoir.
Sin embargo, el tratamiento informativo y las ácidas páginas que este semanario dedica a Simone de Beauvoir, tan admirada y denostada décadas después de su desaparición, en 1986, ha sido criticado por los intelectuales y por la misma Halimi, que entre otras actividades fundó con ella el movimiento feminista Choisir (Elegir), y que participó en un debate en la emisora “France-Info”.
Mayormente en su honor, se emitieron esta semana los documentales “Simone de Beauvoir ou le Paradoxe du Deuxième Sexe”, de Virginie Linhart, en France 5; y “Simone de Beauvoir, une femme actuelle”, de Dominique Gros, en Arte, canal que también ha programó el filme “Les Amants du Flore”, de Ilian Duran Cohen.
También para la ocasión, Arte Video ha lanzado tres filmes en su colección Monografías, “Pourquoi je suis féministe”, de Dominique Gros; una entrevista de Jean-Jacques Servan-Schreiber hecha en 1975; y un inédito “Premier Plan” realizado en 1969 por Radio Canadá.
Como ya se dijo, la novelista Danièle Sallenave escribió un retrato intimista particularmente crítico con algunas posiciones de su protagonista, con Stalin y Mao, por ejemplo, en “Castor de guerre”, en Gallimard.
Editorial muy activa en este centenario, pues publicó, igualmente, “Simone de Beauvoir, écrire pour témoigner”, de Jacques Deguy y Silvie Le Bon de Beauvoir; y reeditó “L’Existentialisme et la sagesse des nations”, un ensayo suyo de 1948, agotado desde hace tres décadas.
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