ene 12, 2008
Shade: 2 libros + 2 polos = Clicheless
Consuelo Mora Benard*
Acto de graduación. Perfume académico que invade el aire…respirar es complicado, cientos de tacones aguijonean el piso, la temperatura del teatro falsifica un frío muy cortés. Los salones de belleza tuvieron buenas ventas hoy, nadie habla alto para evitar despeinados. Los personajes de birrete se sientan a presenciar lo que representa para muchos la cúspide de sus vidas. Pasa el tiempo, aplausos y flashes. De pronto llaman a una figura chiquita al escenario, sin ninguna presunción camina tranquila con la toga a manera de gurú hindú y el birrete confundido, arrastra unas pantuflas y una sonrisa sellada en la cara, recibe el papelito que la acredita como abogada. Mira la cámara pero ella es la que captura y almacena la imagen.
Fastforward. En algún lugar de su ropero guarda el papelito que obtuvo esa noche. Con unos años más, hoy se da cuenta que desde muy joven ha creado para sí misma otra escuela: La literatura. El texto perdido (cuento) y Escaleras abajo (poesía) son dos libros publicados que contienen los textos de los primeros años de vida literaria consciente de Eunice Shade. La computadora de su cuarto alberga ya el esbozo de su primera novela, ella espera que esté lista a finales de 2008. Con la segunda edición de su libro de cuentos en mano y el proceso de impresión de la primera edición del de poemas, Eunice se siente como una escritora polígama en cuanto a exploración de géneros literarios. “Quiero explorarlo todo en el área de la literatura”, cuenta en la entrevista.
Acomodada en una silla de su comedor, toma El texto perdido y habla: “Éste es un libro intempestivo, de búsqueda, que refleja todos mis estados de ánimo y cambios de ciclos, va un poco de extremo a extremo. Es un libro bipolar, pues, jejeje. Un momento sí, no es un bipolar cliché de lo triste a lo alegre, es un bipolar que va, por ejemplo, de la euforia del sexo libre hasta una tragedia de discriminación racial. Aparte es una mezcla de influencias, vos sabés, Literatosis, Joyce y, por supuesto, Carmen Naranjo y Pedro Lemebel.
Cuando pregunto si le gusta leerse a ella misma en uno de esos libros, interrumpe, con un NO rotundo. “Para nada. Y cuando me leo, lloro. Desde que lo publiqué no lo leo ni en la intimidad y las veces que he intentado leerlos en recitales o actividades termino llorando”, dice.
Nació en 1980 en Guadalajara, mientras sus padres, de origen nicaragüense, estudiaban allá. De pequeña vivió en Estados Unidos, ha mochileado por Centroamérica y en su vida literaria le ha tocado ir a Sudamérica con el programa Entresures y a México, la última vez, a un encuentro de escritoras en Guadalajara.
“Ahorita en Guadalajara tuvimos un debate sobre las fuentes que uno utiliza para escribir. Yo decía que yo no creía en la jerarquía de la fuente, hay personas que piensan que uno sólo puede influenciarse de los libros. Yo dije que mis fuentes eran todas las posibles, mi técnica es observar, observar, observar la vida y esperar a que algo pase, entonces click, tomo la foto, que queda en mi cabeza, me siento en la computadora y la escribo”, relata.
“Mis influencias son todas: la música, pero no sólo un tipo, sino toda, desde rancheras hasta blues y quebraditas, los libros, el arte contemporáneo, el cine, los animales, la naturaleza, las ciencias, los químicos”.
Planea presentar su libro de poesía en las próximas semanas. “Mi trabajo con estos dos libros ha finalizado. Ahora es momento que las personas los lean, no voy a decir que los compren, porque comprar un libro no quiere decir que va a ser leído”.
* La presente entrevista fue tomada de la guía cultural de Managua Patadeperro, enero 2008.
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