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  CON TODO EL PODER DE LA INFORMACIONManagua, Nicaragua - Viernes 18 de Enero de 2008 - Edición 9553
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De magos y magias líbranos señor


“Desde que Eisenheim (Edward Norton), inicia su fina actuación con su maravilloso espectáculo de ilusionista en Viena, inmediatamente conocen sobre sus increíbles poderes, pero el observador príncipe Leopold (Rufus Sewell), no cree en “santos que orinan”, y va a demostrar que el mago y la magia, es un engaño bien hecho, trata por todos los medios de desenmascararlo y se condene al experto embustero”.

Desde niños sentimos una fascinación única por los magos y la magia, pero a medida que crecemos, nos damos cuenta perfectamente que esos poderes mágicos, no es lo que nosotros imaginábamos, sino una simple ilusión óptica. Por eso a ellos les llamamos ilusionistas, porque tienen la capacidad de ilusionarnos y que todo lo que dicen y hacen creemos que es un acto de maravillosas realidades. Muchos inclusive, en su ignorancia, llegan al odioso extremo de entregar sus almas por esos personajes, dotados de tan peculiares facultades. Capaces de hacer aparecer y desaparecer súbitamente desde un periodista, una asamblea nacional, una nueva tiranía y hasta un país entero para su familia y allegados.

Del ilusionista no podemos decir que solamente es un embustero, mentiroso, chantajista, o algo por el estilo, es eso, y mucho más. Es un vendedor de falsedades que tiene la maravillosa habilidad para hipnotizarnos y que toda sus actuaciones aunque sea mentira, al final nos las mete como verdades: Sólo las personas que poseen intuición o conocen que no es la verdad pueden reconocer que es simple espejismo, un grandioso truco, un perfecto juego de palabras, o el más barato de los engaño en forma de magia.

Cuando quiere mostrarse popular, actúa en las esquinas de barrios y pueblos, ofreciendo frijoles y más pobres del mundo, con el más descarado populismo. Otras veces para congraciarse con los ricos, lo hace en lujosos hoteles y clubes sociales negociando pactos y acuerdos, pregonando las magias del capitalismo. El mencionado actor, si se le puede decir así, es un auténtico vendedor de humo. No en vano, con sus pequeños trucos y sus fantásticos enredos, logra confundir al público, sin la necesidad de tener una buena historia detrás. O al menos una bien contada.

Él prepara meticulosamente sus escenas, siempre está cerca de nosotros, pero lo suficientemente alejado, esa distancia es la clave de su éxito, más largo se sitúa de nosotros, más nos engaña, para que no lo detectemos, apreciemos y podamos darnos cuentas de sus movimientos y trucos. Sus actos son hábiles y rápidos, con precisión milimétrica y con muchos enredos visuales, hechos con astucia y fríamente calculados; normalmente utiliza objetos prefabricados, animales o personas que en todos los casos no hacen ruido ni hablan para dramatizar de mejor manera sus presentaciones, y hacer caer sobre nuestras mentes ingenuas sus poderes y encantos. Para impresionarnos, sus aliados son sus rarísimos trajes, la decoración lumínica, sus nítidos juegos de luces, sus baúles y un maquillaje cadavérico. Además le agrega una buena dosis de lo misterioso, lo desconocido, con poses de misericordioso y caridad papal, y algunos cómplices ubicados, en lugares estratégicos del escenario, en fin, todo aquello subjetivo que nos impresione, que nos haga creer, soñar, difícil de probar y experimentar. Si por acaso tienen duda, pueden preguntarles a nuestros políticos y diputados. Ellos aunque no son tan buenos magos, saben de magias.

Sin darnos cuenta, hace años operan en nuestro país, hemos sido sus clientes favoritos, pues tienen una capacidad de reproducirse increíble, es más, entre ellos, nuestro presidente y la primera dama son de los mejores. Un día hacen aparecer a Somoza, el otro a Sandino, el siguiente a Goebbels y finalizan para volver a comenzar con el cuentesito del libreto aburridísimo del imperialismo. Después, como por arte de magia, sin más protocolo, tenemos en nuestra tierra a su íntimo amigo, un súper-mago y loco consumado. El Teniente Coronel Golpista Venezolano, quien promete un socialismo sacado del sombrero con el nombre mágico de “Siglo XXI”. Maquillado con su ideología Chaveta de los petrodólares y hasta un referéndum perdido, prometiéndonos más guerras civiles, más conflictos y hasta la muerte de sus antiguos e imprescindibles socios Norteamericanos.

Hasta que un día en unos de sus actos, a pesar de tener supuestamente un buen truco como el de los CPC, nos lleve a una división social y enfrenamientos más confusas y tormentosas que la mismísima guerra de los años 80 o al mero infierno, del que ni las mejores magias del mundo nos podrán salvar. Ojalá se arruine para siempre su escoba y nos termine decepcionando totalmente, solo así todos los nicaragüenses muy pragmáticos como el príncipe Leopold, haremos del mago y su magia una basura enterrada para siempre.

*Abogado y Notario Público
Coronel®




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