Gustavo Ortega, conservador, socialcristiano, sandinista Un testimonio integral
* De los 12 a los 76 en un compromiso consecuente contra las dictaduras y por los cambios sociales
* El Mosan, el Inprhu, el INSS y el ejemplo de Reynaldo Antonio Téfel
* De sus carceleadas y la foto histórica del cadáver de Pedro Joaquín Chamorro
Edgard Barberena | ebarberena@elnuevodiario.com.ni
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| Gustavo Ortega, cuando estuvo preso en 1978 en “La Aviación” (hoy Delegación Policial “Ajax Delgado”). Él es el de lentes. Cortesía Gustavo Ortega / END |
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Nació hace 76 años en uno de los populosos barrios de la vieja Managua: Buenos Aires. Hizo su primaria en el Colegio República de Chile, y a los 13 años recibió la primera “dosis” de la represión somocista.
Nos referimos a Gustavo Ortega Artola, a quien el somocismo tuvo preso en ocho ocasiones, pero jamás se doblegó en la decisión que adoptó cuando era todavía estudiante de secundaria, de luchar hasta derrocar la dictadura.
Trabajó desde niño, ya que su progenitora, Sonia Campos Bello, falleció cuando él tenía 12 años. Aprendió la carpintería y la ebanistería. Se casó joven, tiene tres hijos: Gustavo Eugenio --labora en el Instituto de Defensa de los Consumidores--; Gustavo Antonio --se desempeña en la Asociación de Bancos Privados--, y Socorro del Rosario, quien trabaja en una institución bancaria.
José Eugenio Ortega Torres, su padre, fue un conservador y furibundo antisomocista, y admirador de la lucha que libró contra la intervención norteamericana Augusto C. Sandino.
El presidente Ríos y “El Cadejo”
Cuando llegó al país el presidente chileno, Juan Antonio Ríos, quien gobernó ese país sudamericano entre el 2 de abril de 1942 y el 17 de enero de 1946, “mi papá como era antisomocista me dijo que ese día (de la visita del sudamericano) yo no fuera a la escuela, porque iban a llevar a los estudiantes a saludar al presidente de Chile”.
Por no haber ido al acto con el presidente chileno, “el director de la escuela me puso a escribir cinco mil veces: ‘Debo asistir a los actos escolares’”.
Cuando Emiliano Chamorro regresó al país después de haber estado en el exilio, se produjo una enorme manifestación, y su papá, que había sido coronel de los conservadores chamorristas, lo llevó a esa manifestación a darle la bienvenida al “Cadejo”, término con el que identificaban al general Chamorro. Dos días después, su padre lo llevó al hotel Lido Palace, donde se había alojado Emiliano, y que estaba ubicado junto al Distrito Nacional.
“Desde entonces ando metido en los avatares de la política, y por eso fue mi relación con Reynaldo Antonio Téfel, de la juventud progresista conservadora, y “desde ese momento me interesó su amistad, porque vi que era un hombre de gran sensibilidad social”.
Cuando triunfó la revolución, el 19 de julio de 1979, “Téfel me llevó como asistente del Instituto Nicaragüense de Seguridad Social, INSS”, aseguró.
Olama y Los Mollejones
Dice que Téfel era un hombre consecuente, y “lo que predicaba lo hacía. No era de los capitanes Araya, que embarcan a la gente y se quedan en la playa”.
Por Téfel, Gustavo se involucró en la gesta de Olama y LosMollejones, en lo que iba a ser un frente interno que operaría en Managua para respaldar el desembarco.
Gustavo nunca perdió la oportunidad de participar en cualquier actividad que fuera en contra de la dictadura somocista. Recuerda que cuando Fernando Agüero fue presidente de la Juventud Conservadora y tienen que elegir al presidente de Managua, los candidatos eran Téfel y Clemente Guido, y Gustavo era representante del barrio Buenos Aires.
Para esas elecciones, Téfel organizó el “Plan Managua”, rodeado de una serie de muchachos de la época, como Bayardo Quintanilla y Erwing Izabá, entre otros. “De tal manera que cuando vamos a las elecciones, me mandó a llamar Agüero y me dice: ‘Ve, Gustavó, dicen que estás apoyando a Reynaldo Antonio Téfel”. Y yo le dije que sí”.
Agüero le contestó: “¿No ves que él (Téfel) es un burgués, un aristócrata?” Gustavo le dijo al líder conservador: “Usted es el presidente nacional, y no tiene por qué meterse en eso”, ya que quería que votáramos por Clemente Guido, que era su candidato.
Hasta el mismo Clemente llamó a Gustavo para pedirle su apoyo, ya que habían sido compañeros de clases en el colegio.
Téfel ganó las elecciones y se van al Partido Social Cristiano
Las elecciones departamentales las ganó Téfel (la presidencia por Managua del Partido Conservador), lo que provocó arrechura en Agüero. Cuando se llevó a cabo una convención en el Cine Luciérnaga, “todos le volamos penca a Agüero, y ahí rompimos con el Partido Conservador y nos vamos al Partido Social Cristiano, con Reynaldo Antonio Téfel a la cabeza, porque era nuestro líder”.
Recuerda que a Téfel no lo querían en el Partido Social Cristiano, “porque le tenían miedo por su capacidad de dirigente, de líder, y además del apoyo del montón de chavalos con los que entramos a los socialcristianos y copamos los cargos en el partido”.
Su etapa sindicalista
Fue sindicalista. Perteneció al Movimiento Sindical Autónomo Nicaragüense (Mosan), que fue una rama del Partido Social Cristiano, aunque “éramos no confesionales y no partidarios, pero queríamos destruir a la dictadura somocista y éramos inspirados en la doctrina socialcristiana”.
Trabajó en el Instituto de Promoción Humana, Inpruh, que había levantado Téfel junto al doctor Emilio Álvarez Montalbán y a Marvin Caldera.
Primero formaron el Instituto Social Nicaragüense, “donde dábamos charlas de sindicalismo, cooperativismo y política a los trabajadores de las empresas”.
Un día se terminó ese instituto, y “pasamos un año, cuando me dice Téfel: ‘Ve, Gustavó, vamos a hacer otro instituto, pero con otra mentalidad. Que en vez que los trabajadores vengan al instituto, nosotros vamos a ir a buscar a los trabajadores, porque ya tenemos líderes formados en los barrios’, y así se forma el Inprhu, y nos vamos a trabajar a los barrios”.
“Fuimos los primeros en traer a Nicaragua a Paulo Freire”
“Teníamos amigos curas que nos daban el chance de reunirnos con los pobladores en las casas curales, y de ahí surgieron un montón de guerrilleros”. El método que utilizaban en la formación era el de Paulo Freire.
“Los primeros que trajimos a Freire para enseñar el método sicosocial para la alfabetización fuimos nosotros”, dijo.
El Inprhu fue como una especie de “cuartel” de luchadores antisomocistas, como el doctor Pedro Joaquín Chamorro Cardenal, Lea Guido, la gente del Movimiento Pueblo Unido, que llegaban a reunirse casi en los albores del derrocamiento de la dictadura somocista. El Inprhu estuvo ubicado de la iglesia de Santa Ana para abajo.
“El Inprhu fue como una incubadora de guerrilleros”, dijo Gustavo, quien recordó que después que triunfó la revolución, la estuvo apoyando bajo la dirección de Téfel, quien también llegó a ser diputado y vicepresidente de la Asamblea Nacional.
Ocho carceleadas
Gustavo estuvo preso por la GN en ocho ocasiones. Aún conserva una fotografía que le hicieron tras los barrotes en las ergástulas de la dictadura, que estaban ubicadas donde están las instalaciones de la Policía Nacional en la Carretera Norte, conocida como la “Ajax Delgado”.
La última carcelada en 1978 fue de seis meses. Acompañado de fotografías y recortes de la Prensa de entonces, Gustavo mostró la foto donde aparece y leyó el titular: “Salen en libertad”.
En el pie de foto decía: “Esta secuencia gráfica captada por la cámara de Francisco Chávez, registra momentos emocionantes de la salida de los prisioneros que fueron cobijados por la amnistía” (cuando vino al país la Comisión Bowdler) “madres, esposas y hermanos abrazan a los seres queridos que recobraron la libertad, y entre ellos aparecen Gustavo Ortega, del Inprhu; y Óscar Perezcassar, entre otros”, dice la publicación de la época.
La última carceleada que sufrió fue cuando Tomás Borge y Marcio Jaen estaban presos e incomunicados. Las madres de héroes y mártires se declaraban en huelga de hambre en la Cruz Roja, y gente del FSLN “nos convoca para que nos tomáramos los colegios de secundaria”. Fue una huelga en la que participaron los colegios y “Somoza nos invitó (a cinco personas) para que depusiéramos la protesta”.
Ahí el dictador les dijo que era una huelga política, pero “nosotros le dijimos que no, sino una huelga de madres y estudiantes de secundaria”. Tacho les dijo: “Sí, ya los conozco. Aquí tengo el expediente de cada uno de ustedes; son comunistas”, pero Gustavo le indicó: “No venimos a discutir eso, ya que usted nos convocó para hablar sobre la huelga”.
Después que terminó la huelga “entregamos el Ramírez Goyena y ofrecí un discurso”. A los días comienzan a caer presos los muchachos, “y cuando los periodistas me entrevistaron, yo dije que Somoza era un mentiroso, porque nos había prometido que no habría represalias, y a los pocos días me capturaron en las inmediaciones de la Nunciatura”, expresó Ortega.
La suerte que tuvo cuando lo capturaron es que lo vio Modesto Rojas, quien en ese tiempo era piloto de la Fuerza Aérea Nacional, FAN, y Ortega aprovechó para gritarle que lo llevaba preso la GN. Quisieron ocultarlo, pero hasta Miguel Obando y Bravo indagó sobre su suerte.
La fotografía del cadáver de Pedro Joaquín Chamorro
Cuando asesinaron al doctor Pedro Joaquín Chamorro, alguien lo llamó por teléfono y le dijeron que acaba de ocurrir un accidente, y “como siempre andaba mi cámara, llego al lugar y no había nada, y me dicen que estaba en el Hospital ‘Manolo Morales’”.
Al llegar se encuentra a Carlos Fernando que está en una puerta recostado y le preguntó: “¿Y tu papá?” “Ahí está”, le responde Chamorro Barrios. “Pero cuando entré ya tenían a Pedro en una camilla, y estaban Xavier Chamorro Cardenal y un médico que después fue director del Hospital Militar”.
En el hospital andaba “Chavita” (fotógrafo de La Prensa de entonces), a quien le pidieron que tomara la fotografía, pero no quiso, y se fue quizá por miedo. Justificó que no andaba el flash”, por lo que le propusieron a Gustavo que tomara la foto con su cámara.
“Me subí a una silla y le tomé la foto”. Fue la que el doctor Danilo Aguirre puso en la portada del diario La Prensa, donde informaba sobre el asesinato del doctor Chamorro.
La foto que le dio la vuelta al mundo fue impresionante, porque el lente de la cámara de Gustavo captó el cuerpo perforado por los perdigones de una escopeta que accionó Domingo Acevedo Chavarría, “Cara de Piedra”. Ocho carceleadasGustavo estuvo preso por la GN en ocho ocasiones. Aún conserva una fotografía que le hicieron tras los barrotes en las ergástulas de la dictadura, que estaban ubicadas donde están las instalaciones de la Policía Nacional en la Carretera Norte, conocida como la “Ajax Delgado”.
La última carcelada en 1978 fue de seis meses. Acompañado de fotografías y recortes de la Prensa de entonces, Gustavo mostró la foto donde aparece y leyó el titular: “Salen en libertad”.
En el pie de foto decía: “Esta secuencia gráfica captada por la cámara de Francisco Chávez, registra momentos emocionantes de la salida de los prisioneros que fueron cobijados por la amnistía” (cuando vino al país la Comisión Bowdler) “madres, esposas y hermanos abrazan a los seres queridos que recobraron la libertad, y entre ellos aparecen Gustavo Ortega, del Inprhu; y Óscar Perezcassar, entre otros”, dice la publicación de la época.
La última carceleada que sufrió fue cuando Tomás Borge y Marcio Jaen estaban presos e incomunicados. Las madres de héroes y mártires se declaraban en huelga de hambre en la Cruz Roja, y gente del FSLN “nos convoca para que nos tomáramos los colegios de secundaria”. Fue una huelga en la que participaron los colegios y “Somoza nos invitó (a cinco personas) para que depusiéramos la protesta”.
Ahí el dictador les dijo que era una huelga política, pero “nosotros le dijimos que no, sino una huelga de madres y estudiantes de secundaria”. Tacho les dijo: “Sí, ya los conozco. Aquí tengo el expediente de cada uno de ustedes; son comunistas”, pero Gustavo le indicó: “No venimos a discutir eso, ya que usted nos convocó para hablar sobre la huelga”.
Después que terminó la huelga “entregamos el Ramírez Goyena y ofrecí un discurso”. A los días comienzan a caer presos los muchachos, “y cuando los periodistas me entrevistaron, yo dije que Somoza era un mentiroso, porque nos había prometido que no habría represalias, y a los pocos días me capturaron en las inmediaciones de la Nunciatura”, expresó Ortega.
La suerte que tuvo cuando lo capturaron es que lo vio Modesto Rojas, quien en ese tiempo era piloto de la Fuerza Aérea Nacional, FAN, y Ortega aprovechó para gritarle que lo llevaba preso la GN. Quisieron ocultarlo, pero hasta Miguel Obando y Bravo indagó sobre su suerte.
La fotografía del cadáver de Pedro Joaquín Chamorro
Cuando asesinaron al doctor Pedro Joaquín Chamorro, alguien lo llamó por teléfono y le dijeron que acaba de ocurrir un accidente, y “como siempre andaba mi cámara, llego al lugar y no había nada, y me dicen que estaba en el Hospital ‘Manolo Morales’”.
Al llegar se encuentra a Carlos Fernando que está en una puerta recostado y le preguntó: “¿Y tu papá?” “Ahí está”, le responde Chamorro Barrios. “Pero cuando entré ya tenían a Pedro en una camilla y estaban Xavier Chamorro Cardenal y un médico que después fue director del Hospital Militar”.
En el hospital andaba “Chavita” (fotógrafo de La Prensa de entonces), a quien le pidieron que tomara la fotografía, pero no quiso, y se fue quizá por miedo. Justificó que no andaba el flash”, por lo que le propusieron a Gustavo que tomara la foto con su cámara.
“Me subí a una silla y le tomé la foto”. Fue la que el doctor Danilo Aguirre puso en la portada del diario La Prensa, donde informaba sobre el asesinato del doctor Chamorro.
La foto que le dio la vuelta al mundo fue impresionante, porque el lente de la cámara de Gustavo captó el cuerpo perforado por los perdigones de una escopeta que accionó Domingo Acevedo Chavarría, “Cara de Piedra”.
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