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  CON TODO EL PODER DE LA INFORMACIONManagua, Nicaragua - Viernes 08 de Febrero de 2008 - Edición 9874
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La Educación se cuestiona mediante la investigación y el debate


La mayor grandeza que posee la ciencia es su capacidad de pensar sobre sí misma, sus logros, vacíos, errores y limitaciones. Esta metaciencia le hace trasvasar sus fronteras e ir más allá de sí misma, cuestionándose con honestidad, investigándose a sí misma; aquí reside su mayor fortaleza y potencialidad. Las ciencias de la educación, por la complejidad e interdisciplinariedad que les caracteriza, poseen este gran resorte con el que tienen la posibilidad de mirar críticamente sus modelos pedagógicos, su quehacer y resultados en la práctica. La investigación desde dentro de la educación, en este sentido, representa para el país una condición necesaria para tomar decisiones de cambio o de reforma que sean relevantes y pertinentes.

Tal recurso es mucho más enriquecedor y prometedor cuando se trata de una investigación realizada por los propios actores educativos y no desde fuera de la educación. Esta, al ser realizada desde fuera del sistema, es desencarnada, no comprometida y nada efectiva. La investigación para la educación que realizan consultores externos, tan de moda en nuestro país, ha estudiado la educación pero sin responsabilidad ni compromiso con los cambios. Sus recomendaciones a los educadores no han tenido resonancia, precisamente por su carácter descontextualizado y alejado de la realidad compleja de nuestra educación. La investigación en educación, realizada por educadores que vivencian y padecen la problemática educativa, por el contrario, tiene la virtud de involucrar a los propios actores claves para que indaguen sus concepciones, rutinas y quehaceres, comprendan el significado de los roles que desempeñan y se comprometan a realizar cambios relevantes y sostenibles en sus prácticas.

Es por ello que, la Investigación-Acción-Participativa, se presenta como un potente instrumento de cambio, al ser realizada por maestros y maestras que, más que seguir recomendaciones de cambio de investigadores alejados del compromiso con la educación, se trazan sus propias metas de cambio, revisándolas sistemáticamente. Pero, ¿nos hemos preguntado alguna vez por qué nuestros dirigentes, técnicos y maestros, no han sido preparados para utilizar esta potente herramienta? ¿Hemos valorado el ahorro que esto pudiera significar en agilizar cambios y en recursos? ¿No será que existe una agenda encubierta al respecto, que es preciso desentrañar para bien de la educación?
En contraposición a esta lógica perversa de una investigación educativa desde fuera, nada mejor que poner de relieve el reciente Primer Congreso de Educación realizado los días 29 y 30 de Enero de este año por la Facultad de Educación e Idiomas de la UNAN- Managua, con la participación de educadores de todos los niveles y modalidades educativas Más de noventa trabajos presentados, más de ochenta expositores, y más de seiscientos participantes en las cinco áreas disciplinares con diez mesas de discusión. Todos ellos investigadores y maestros de los cinco subsistemas educativos, del sector público y del privado, del Pacífico y del Atlántico, de centros universitarios de formación, del Ministerio de Educación, de las organizaciones de la sociedad civil. Por primera vez, en casi veinte años, el Ministro de Educación tuvo una participación destacada en este debate, y se desvelaron los nudos críticos que atraviesan, no sólo al subsistema de Educación Básica y Media y al de la Educación Superior, sino a los tres restantes subsistemas, imprimiendo al evento una mirada de totalidad articuladora de la educación nacional. Faltó más tiempo para debatir, y es que la atmósfera del evento puso en evidencia que, la gran comunidad educativa, quiere decir su palabra y tiene mucho que decir. Era hora, como afirma Paulo Freire, que nuestra educación abandonara “la cultura del silencio” y abrazara “la cultura de la palabra”. Algunas ideas fuerza atravesaron las ponencias y discusiones del evento:
-Desde las Áreas de Política y Reformas Educativas sobresalen el interés de definir políticas endógenas, sostenibles, coherentes, responsables y pertinentes con la situación del país. La participación e incidencia en la toma de decisiones de toda la sociedad, especialmente de los maestros, la integralidad de los cambios y reformas, y el desarrollo de capacidad nacional y de fortalecimiento institucional; los cambios no deben responder a modas, sino a necesidades sentidas por la sociedad y los maestros en particular.

-Desde el Área de Gestión Educativa resalta la importancia de crear modelos de gestión pertinentes para el país, una gestión centrada en las personas, moderna; una gestión activa, comprometida, participativa y desburocratizada, dinamizadora de los procesos educativos.

-El Área de la Profesión Docente señala con claridad que es hora de superar el discurso y tomar decisiones que beneficien la integralidad de la profesión docente; mejorar la calidad de vida del maestro y el logro de sus derechos como condición necesaria para alcanzar el derecho a una educación de calidad; considerar y fortalecer la profesión docente desde los diferentes componentes que la conforman; dinamizar la formación docente con nuevas estrategias desde una perspectiva de reflexión crítica y transformadora, así como lograr la unidad del magisterio para que la lucha por sus derechos sea efectiva.

-El Área Didáctica sienta bases firmes para fortalecer el desarrollo de metodologías e innovaciones didácticas que dinamicen capacidades y aprendizajes, a partir de procesos de enseñanza-aprendizaje-evaluación más efectivos, participativos y cooperativos; poner en acción estrategias superiores de aprendizaje como dinamizadores estratégicos de capacidades; resaltar nuevas rutas a transitar para mejorar la formación docente en las distintas disciplinas específicas; y democratizar y optimizar el uso de las Tecnologías de la Información y la Comunicación.

*Ph. D. Ideuca




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