La consulta popular en el FSLN
Guillermo Enrique López Salinas* Para ubicar mi opinión debo recurrir a la propaganda: soy el único congresista del Frente Sandinista de Liberación Nacional que votó en contra de la expulsión de Herty (q.e.p.d.) en la sesión extraordinaria de Matagalpa. De paso, señalo que en la posterior sesión donde se ratificó la Vicepresidencia y otros aspectos, no se llamó a votos en contra.
Con lo anterior quiero decir que mi opinión como militante activo no siempre coincide con las posiciones oficiales del partido, como muchos otros, con la diferencia de que no teniendo impedimento de expresarme, lo hago. Y ahora me manifiesto acerca de la consulta popular en mi partido, que está contemplada en nuestros estatutos.
La consulta anterior en las elecciones municipales no fue precisamente una lección o ejercicio de democracia, ya que pasando de un extremo a otro, hay compañeros que no saben aplicar este método si no lo combinan con la gastada costumbre de la mal llamada “conspiración” y los ataques verbales, calumnias, inventos, manipulaciones, consignas insultantes y hasta enfrentamientos físicos. Todo eso pasó o estuvo a punto de suceder en la última consulta de El Tuma, La Dalia, y ocurrió también en muchos municipios del país, y no pasó porque a última hora se desplazó desde Managua una gran cantidad de compañer@s que garantizaron la transparencia de la consulta. El colmo de este ejercicio fue el de un militante ortodoxo recalcitrante que fue alcalde en Cinco Pinos, y al chocar su ambición personal con la modalidad de la consulta que debía presentar un candidato aliado, se fue tranquilamente al partido recién creado por el ingeniero Bolaños, con lo que logró dividir el voto sandinista y perder las elecciones con siete y once votos de diferencia entre las tres fuerzas, mandando al Frente al tercer lugar. Y hay muchos ejemplos anteriores más que llegan a la división del voto sandinista como en Chinandega, que conjugado con la Ley Electoral --que permitía la suscripción popular-- dieron más derrotas al Frente. No se ha inventado el sandinómetro o el fidelidómetro para garantizar que un compañero se mantenga maduramente en el proceso, ya que además involucran a personas motivadas por candidez política o por promesas edilicias.
El voto de castigo existe, recordemos el de 1990. Y lo vivimos en La Dalia por el mismo sandinismo en 2000, que nos marcó más de 1200 votos nulos en las elecciones de un alcalde que llegó a la candidatura por consulta amañada. Por supuesto que no hablo de Jaime Aráuz, actual alcalde; es otro compañero que, además, no supo compensar su rara llegada a la alcaldía con una buena gestión.
En las actuales circunstancias, la Consulta Popular no abonaría a la estabilidad del Frente en los municipios, y de hecho los medios han dado a conocer varios “motines”, ya que se ha difundido que en esta ocasión no habrá consulta interna, y aunque no se ha dicho por qué (como muchas veces ocurre) estoy de acuerdo en que así sea.
Pronto habrá o debe haber un sesión del Congreso. Allí, pues, se pueden reformar los estatutos o aprobar medidas transitorias, no cerrando el ejercicio de la consulta, sino abriendo la posibilidad de ejercerla a través de procesos pequeños e internos, como en el 89 de cara al 90. En todo caso, los Consejos Sandinistas Municipales, alcaldes (donde tenemos), secretarios políticos pueden proponer. Esto es para no presentar una imagen a deteriorar del sandinismo, ya que siendo un partido en el poder, deben ser otras las prioridades a revisar, y los activistas tenemos otras actividades en qué enfocarnos. Lo que menos necesitamos ahorita es abrir o reabrir heridas entre hermanos, las que en algunos casos no se cerraron aún, y la unidad no debe ser tentada por las aspiraciones de compañeros que hablan de vocación de servicio y actúan con ansias de poder. Ya ilustré que aún la consulta no siempre trae al mejor candidato.
Igualmente, la consulta trae un costo económico alto, ya que el material, transporte, capacitación y demás acciones en su casi totalidad son financiadas por la tesorería del Frente Sandinista. A esto hay que agregarle que ya no hay tiempo, que algunas estructuras departamentales de la consulta fueron cuestionadas (con pruebas que algunos aún guardamos) y reelegidas como premio, que no tenemos la madurez para aceptar resultados que no nos favorecen, que… etc, etc. Argumentos sólidos y flojos, que juntos me llevan a la conclusión de que no hay condiciones para llevar a efecto la consulta para decidir quiénes serán nuestros candidatos en las elecciones municipales.
Siempre habrá perdedores y ganadores en esto, de la forma que se haga. Nunca serán resultados satisfactorios. No ha habido nunca, ni habrá, elecciones internas, nacionales o a cualquier nivel en cualquier país que de un 100 % al vencedor. Mejor analicemos, revisemos, opinemos, discutamos, propongamos sobre otros aspectos del sandinismo, ya sea en esta sesión o en otra.
…Y se puede cortar la reelección de concejal@s, para dar espacios a más compañer@s en el municipio, y...
*Congresista del FSLN por El Tuma, La Dalia, y por mí.
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