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  CON TODO EL PODER DE LA INFORMACIONManagua, Nicaragua - Lunes 18 de Febrero de 2008 - Edición 9884
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En la Guerra Fría que calienta a Colombia y a Venezuela

Nicaragua no puede ser satélite

El presidente Álvaro Uribe, de Colombia, y el presidente Hugo Chávez, de Venezuela, están protagonizando un verdadero tour de force. ¿Cuáles son las implicaciones para nuestra política exterior? Esta semana se reavivaron los temores de que Nicaragua se convierta en un satélite de esta confrontación, que tiene de trasfondo la delicada relación entre Israel e Irán

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Nicaragua no puede ser satélite - Foto
Tomada de Internet / END.- Los presidentes Hugo Chávez y Álvaro Uribe.

La última vez que estuve de visita en Cartagena de Indias, Colombia, a mediados del 2007, un taxista me dijo que el presidente de Venezuela, Hugo Chávez, había prohibido los vallenatos en Venezuela. ¿Y eso por qué?, le pregunté. “Por Uribe”. El argumento del taxista costeño me dejó estupefacto, pero ilustra cómo el enrarecimiento de las relaciones entre ambos países ha creado no sólo cierta paranoia, sino hasta mitos urbanos.

La BBC de Londres también se ha dedicado a auscultar lo que llama “ambiente de guerra”, que se vive al nivel de las declaraciones políticas de los gobiernos de Uribe y Chávez, pero sus enviados especiales a los pueblos fronterizos encuentran comunidades despistadas que consideran inconcebible un conflicto con su país vecino.

Colombia y Venezuela comparten una frontera común de 2,300 kilómetros, así como un antagonismo histórico, a pesar de ser pueblos con culturas caribeñas y de alma llanera, debido a lo variado de su geografía.

Las acusaciones entre ambos estados no tienen límites. Colombia ha acusado a Venezuela de dar albergue a la guerrilla de las FARC y del ELN. Venezuela ha señalado a Colombia de infiltrarle sus paramilitares. A este lenguaje altisonante se ha sumado un rearme mutuo. Uribe ha comprado una flota de Kfir israelíes. Chávez una flota de Sukhoi rusos. Uribe se ha alineado con Washington e Israel. Chávez busca alianza con Rusia e Irán.

El plan de liberación

El episodio que prendió la mecha fue el plan para liberar a varias mujeres secuestradas por las FARC, lo que se convirtió en un show publicitario. Uribe dejó entrar a Chávez en el esfuerzo, pero como decía un columnista de su país, supo cómo meterlo, pero no tenía ni idea de cómo sacarlo del conflicto interno.

La de Chávez y Uribe, dice el analista nicaragüense Emilio Álvarez Montalván, es una relación rara. “Al principio ellos estuvieron en conjunto en el plan de la liberación de las dos mujeres que habían estado en cautiverio. Y después Uribe canceló esta conexión con Chávez que retomó el caso por su cuenta, y al fin Uribe regresó a colaborar con él; de tal manera que las mujeres llegaron a feliz término a Caracas”, afirmó Álvarez.

A su juicio, “hay una competencia de figuración entre los dos por ser más notables o importantes en el canje de prisioneros, que por cierto Uribe lo ha intentado y no lo ha podido hacer, y la verdad es que es inhumana la presencia de esos secuestrados, debería haber una mayor colaboración y confianza entre Uribe y Chávez, ya que los que pagan el plato roto son los que están bajo cautiverio”.

¿Hay terminación para Nicaragua?

Hace varias semanas, el presidente Daniel Ortega estremeció al país cuando --acompañado de Chávez-- anunció que Nicaragua se sumaría al Ejército del Alba, lo que levantó ampollas en la sociedad nicaragüense, sobre todo después que Ortega advirtiera que “si tocan a Venezuela, tocan a Nicaragua”, y “si tocan a Nicaragua, tocan a Venezuela”.

Nicaragua tiene con Colombia un diferendo por límites en el Mar Caribe entablado ante la Corte Internacional de Justicia de La Haya, el cual se ha avivado a nivel político en las últimas semanas, sobre todo después de una nota verbal de Colombia en la que amenazaba con considerar que sus fronteras con Nicaragua se extienden hasta la Costa Caribe nicaragüense.

“Chávez quiere arrastrar a Nicaragua a ser solidaria con su política conflictiva con Colombia”, advierte Álvarez Montalván, para quien “Colombia a su vez da pretexto al querer permanecer hasta el meridiano 82, ya que el fallo preliminar de La Haya dice que el Tratado Bárcenas Meneses-Esguerra no establece los límites entre ambos países y manda que éstos sean negociados”.

La DEA en escenario

En el ínterin, Ortega introdujo al juego una maniobra considerada “habilidosa” por Álvarez Montalván, como fue la de movilizar a la Agencia Antidrogas estadounidense, DEA, invitándola a patrullar en conjunto el Mar Caribe nicaragüense, que de acuerdo con el Estado de Nicaragua, se extiende más allá del meridiano 82 y abarca hasta el meridiano 79.

La iniciativa no ha tenido una respuesta oficial de Washington, pero Nicaragua ya cuenta con un Tratado de Asistencia Marítima con Estados Unidos que incluye la participación de guardacostas estadounidenses en la persecución en Nicaragua, de elementos del narcotráfico internacional.

Hay polarización

El ex viceministro de Relaciones Exteriores, Víctor Hugo Tinoco, explicó que hay un escenario de polarización entre Colombia y Venezuela. “Los regímenes de ambos países son bastante contradictorios. Uribe es un líder fuerte con mucho respaldo electoral desde una posición de derecha. Chávez también es un líder fuerte, pero desde la izquierda. Ese es un fenómeno de polarización. Y en Colombia hay un conflicto de insurgencia de medio siglo que ahora se ha complicado con narcoactividad”.

Sumado a ello, “hay un rol preponderante de Estados Unidos en Colombia a través del Plan Colombia, en contra de la narcoactividad, con decenas de millones de dólares en ayuda y, por el otro lado, Chávez está en una lucha enfrentado con Estados Unidos”.

¿Qué opciones tiene Nicaragua frente a este conflicto? Según Tinoco, “Nicaragua tiene con los dos países relaciones importantes por razones diferentes. Con Venezuela tenemos una relación comercial muy importante por el petróleo y una relación política. Con Colombia tenemos una relación política jurídica especial, por el diferendo de límites”.

La mezcla de Ortega

A su juicio, “debemos separar nuestro abordaje del conflicto. Con Venezuela debemos continuar la cooperación sin involucrarnos más allá de lo necesario, y con Colombia el caso debe quedarse en la relación jurídica diplomática”. “A nosotros no nos conviene mezclar los dos conflictos, Ortega los mezcló cuando al regresar de una cumbre del Alba, comenzó a hablar de un Ejército del Alba; aunque por lo visto ha modificado su posición y ha entendido que debemos sostener el caso con Colombia en el marco del derecho internacional”, señaló Tinoco.

Por lo tanto, insistió en que Nicaragua no necesita ninguna alianza militar con nadie, de hecho ningún otro país del Alba ha recogido este planteamiento, por lo que se debe cultivar la cooperación económica con Venezuela y el respeto al Derecho Internacional con Colombia.

Guardar distancia

José Pallais, también diputado de la Comisión del Exterior del parlamento, sostuvo que “Nicaragua no debe inmiscuirse en absoluto en el conflicto colombo-venezolano, debe restringir su participación al tema de límites ante el Tribunal de la Haya, y como país pequeño debe reconocer sus aspiraciones de paz y confiar en el Derecho Internacional”.

“No es bien apreciado que un país que está recurriendo a La Haya se involucre en una política de confrontación y ligue sus intereses a otro país que sí tiene una confrontación”, señaló Pallais.

El legislador afirmó que “ya la sentencia preliminar es un avance que va reconociendo la legitimidad de las posiciones de Nicaragua, hablar de que Nicaragua debe ser parte de un Ejército del Alba es deslegitimarse y poner en riesgo lo que podemos ganar conforme al Derecho Internacional y en la resolución pacífica de nuestros conflictos”.

En fin, al igual que Tinoco, el doctor Pallais consideró que Nicaragua debe guardar distancia del conflicto colombo-venezolano.

“La paz está en peligro”

En su misiva al secretario general de la ONU, Ban Ki Moon, el presidente Daniel Ortega sostiene que la situación que vive Nicaragua con Colombia “puede poner en peligro el mantenimiento de la paz y seguridad internacionales”.

A continuación, Ortega hace una relación del caso y de la demanda de Nicaragua ante La Haya, en el 2001, y la subsiguiente sentencia del 13 de diciembre de 2007, sobre las objeciones preliminares interpuestas por Colombia. El mandatario reseña que la Corte decidió que es competente para conocer la controversia relativa a la “soberanía sobre las formaciones marítimas reivindicadas por las partes, excepción hecha de las islas de San Andrés, Providencia y Santa Catalina”; y, “la controversia relativa a “la delimitación marítima entre las partes”. (Para. 142. 3 de la sentencia.)
Corte es competente
“La Corte se declaró competente para conocer del reclamo principal de Nicaragua resolviendo que el meridiano 82 no es límite marítimo, e igualmente se declaró competente para conocer el reclamo nicaragüense sobre los cayos Roncador, Serrana y Quitasueño, y todas las demás formaciones marítimas en la zona con excepción de las tres islas específicamente mencionadas por sus nombres, a saber: San Andrés, Santa Catalina y Providencia”, dijo el presidente Ortega.

En la misiva, Ortega sostuvo que Nicaragua mantiene su reclamo sobre San Andrés, Providencia y Santa Catalina. Y le reitera a Ban Ki Moon que en su sentencia, la Corte estableció:
“En consecuencia, después de haber examinado los argumentos presentados por las partes y los elementos que le fueron sometidos, la Corte concluye que el tratado de 1928 y el Protocolo de 1930 no efectuaron una delimitación general de los espacios marítimos entre Colombia y Nicaragua” (para. 120 de la sentencia)”.

Ortega, en alusión a lo dicho por Colombia, sostuvo que “el hecho de que esos límites no hayan sido establecidos no significa que deban imponerse unilateralmente para evitar el caos en las relaciones entre ambos estados”.

Posición de fuerza

“El gobierno de Nicaragua estima que las referidas declaraciones oficiales del gobierno de Colombia y el uso de sus fuerzas militares para imponer su posición, no contribuyen al mantenimiento de las buenas relaciones entre los estados y más bien ponen en peligro la paz al pretender limitar el ejercicio de la soberanía y derechos soberanos de Nicaragua en sus espacios marítimos”, sostuvo Ortega.

Finalmente, Ortega reiteró que “Nicaragua desea dejar claramente establecido que no dejará de ejercer sus derechos en esos espacios marítimos en beneficio de los pescadores y demás pueblo trabajador de Nicaragua”.




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