Reina Zamora convirtió su tragedia en un apostolado Injusticia vivida la inspiró a a defender derechos humanos
* Monseñor Hombach apadrina a nueva entidad humanitaria
* Una cruzada de jóvenes hace realidad en sueño del Inipdh Rafael Lara | rlara@elnuevodiario.com.ni
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| De izquierda a derecha, Reina Zamora, defensora de derechos humanos en la Inipdh; Monseñor Bernardo Hombach, Presidente Honorario de la Inipdh y Jean Pierre Cajina, Presidente de la misma organización. Manuel Zapata / end |
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Vino a Managua en busca de trabajo y de mejor calidad de vida, pero de manera injusta se encontró con un homicidio y una condena de 15 años, situaciones que la marcaron hondamente, y ahora la impulsan a trabajar en el recién fundado Instituto Nicaragüense para la Promoción y Protección de los Derechos Humanos (Inipdh).
En marzo de 1999 inició la tragedia de Reina Zamora, una joven que en compañía de una “amiga” se vio involucrada en una situación delicada, cuando fue invitada a ir a un hospital para conocer el estado de un conocido.
Dos horas después de estar en su casa, varios oficiales de Policía llegaron a buscarla. Su amiga, aparentemente para salvarse de responsabilidades, la inculpó. Nadie creyó en su inocenciaTrasladada a la Estación III de Policía, con lágrimas en sus ojos, Zamora brindó testimonio de los maltratos que le ocasionaron algunos oficiales. Igual sucedió en la Dirección de Investigaciones Criminales, donde asegura haber sido presionada, a pesar de dar su versión de los hechos, lo cual nadie le creyó. Así pasó privada de libertad durante 14 meses en espera de un juicio.
Entre sollozos dijo: “Un jurado de conciencia me condenó a 15 años de prisión por algo que yo no hice, y me trasladaron a la cárcel de mujeres La Esperanza”. Según sus declaraciones, ahí fue maltratada y abusada de diversas maneras, tanto por las internas como por el personal de la prisión.
“Ahí creció en mí el odio, la amargura y el rencor”, dijo, asegurando que tuvo que ingerir alimentos en mal estado, con enormes carencias, y en medio condiciones infrahumanas, donde sólo eran bien tratadas las que entregaban coimas.
Sin embargo, la joven decidió superarse, y estudió primaria, secundaria y varios cursos, incluyendo manualidades y uno para facilitadores de derechos humanos. Entre tanto, logró conocer a una abogada que le ayudó en su caso.
“Yo no tenía a nadie. Mi familia es de lejos, sin recursos económicos, y les resultaba imposible visitarme o llevarme algo. Me sentía totalmente sola”.
Luego de prácticamente 10 años tras los barrotes, una mañana, una oficial la llamó y le dijo que se alistara porque iba a los juzgados. Ese día salió en libertad condicional y le dio gracias a Dios, porque ya estaba perdiendo las esperanzas hasta en el Creador.
Zamora comenta que actualmente está estudiando Derecho, y después de su amarga experiencia está decidida a luchar contra las injusticias del sistema judicial a través del Inipdh, organismo de derechos humanos que ayer oficialmente fue abierto para dar atención a personas que sienten que sus derechos humanos son vulnerados.
La dirección del Inipdh tiene como presidente honorario al Obispo de la Diócesis de Granada, monseñor Bernardo Hombach, en la presidencia ejecutiva está el joven arquitecto Jean Pierre Cajina, y en la vicepresidencia el licenciado Boanerges Antonio Ojeda.Sin banderas políticas Pierre asegura que su organización está alejada de banderas políticas y es totalmente independiente, incluso de una visión eclesiástica, a pesar de que su presidente honorario es un Obispo.
“Monseñor Hombach fue seleccionado por su experiencia y su trabajo en pro de los derechos humanos en las cárceles, tema en el que inicialmente nos centraremos. Sin ningún distingo, estamos abiertos a defender a cualquier persona cuyos derechos hayan sido violentados. Tenerlo con nosotros nos enorgullece, además, que se debe tomar en cuenta que pertenece a una institución de mucha rectitud y credibilidad”, expresó el presidente de Inipdh.
El prelado opinó que Dios defiende a todos por igual, ya sean personas pobres o adineradas, y felicitó la iniciativa de los jóvenes que desde hace año y medio vienen con la decisión de luchar por los derechos humanos.
Por otra parte, sobre la solicitud de amnistía elaborada en la Asamblea Nacional, el religioso indicó que el sentido de ese beneficio era el sentido del perdón, pero que ésta debe tener un fondo de justicia, no basarse en consideraciones políticas ni particulares.
“Esto me parece que sería el camino equivocado. He estado muchas veces en las cárceles escuchando los testimonios de gente enferma, abandonada, y que ha purgado muchos años por el delito cometido, pero éstos no caen en la amnistía, cuando ellos tienen el mismo derecho. Si se da una amnistía tiene que ser para todos, no solamente para los políticos”.
Finalmente, indicó que si la persona es culpable de un delito, que se proceda según la ley establecida y no por consideraciones de conveniencia política.
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