El milagro chino
Arnulfo Urrutia
En diciembre de 1978, mientras los nicaragüenses nos preparábamos para derrocar a la dictadura somocista, la revolución cubana era el espejo de muchos sueños y la izquierda latinoamericana, desde la clandestinidad, promovía el marxismo-leninismo, en la China comunista también clandestinamente, 18 emprendedores agrícolas sembraban la semilla de lo que años más tarde se conocería como capitalismo de rasgos chinos.
Fue en la provincia de Anhui donde un grupo de habitantes de la aldea Xiaogang, cansados de las hambrunas que pasaban sus familias, muy al estilo de los tres mosqueteros, hicieron el siguiente pacto: uno para todos y todos para uno. Si por desobedecer las normas productivas establecidas por el Partido y el Estado alguno de ellos era encarcelado y castigado, los demás...
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