El violento origen del reparto “Walter Arata” en Chinandega Los sin tierra en propiedad privada y una masacre
José Adán Silva y Róger Olivas
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| Catarina López señala el lugar donde cayó Walter Arata Munguía, en Chinandega. Ahora se levantan ahí un asentamiento, un monumento y una cruz de hierro. ÓSCAR SANCHEZ / END. |
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Este asentamiento urbano, con aires de mucha pobreza rural, tiene sus raíces llenas de surcos y sangre. Antes de convertirse en este campamento de calles polvorientas y casas de plástico-madera-cemento, era una finca de zafra cañera para molienda de unos dueños que todavía la reclaman. Hace tres años fue tomada entre fuego de metralla, clamores de ira y llanto y sangre, mucha sangre.
Hace años, este lugar no era así. Ahí donde ahora se levantan casas de plástico, cartón y madera, con una que otra piedra de cemento y muchas hojas de cinc, lo que había eran verdísimas matas de caña de azúcar, enterradas disciplinadamente en los surcos de una tierra café oscura, que olía a abono de mierda de vaca.
Al anochecer del 2 de febrero de 2005, cuando ya los labriegos se habían...
Ley de Costas con dos caras de la moneda
José Adán Silva La consigna está gritada a los cuatro mares: urge una Ley de Costas que establezca las reglas claras para el manejo y desarrollo de las playas nicaragüenses. Al mismo tiempo, conforme se avanza hacia dicha ley, los clamores también se lanzan a los aires: ¿Quién garantiza que mi tierra no será tragada como un tsunami por la nueva Ley? Miedos, enredos, dudas y populismo giran como olas en...
Castellón, desde Córdoba hasta Nicaragua
María Haydée Brenes El apellido Castellón fue tomado de la Villa de Castellón, en la provincia de Gerona, es de origen catalán, y según la autora Ángela Rivas Delgadillo, este apellido es noble y antiguo. Se extendió por Valencia y las islas Baleares, pero muy escasamente por el resto de la Península.
Los caballeros de esta casa pasaron a Aragón, Valencia y Barcelona, y fueron también muy distinguidos...
Cuando Chávez bajó la espada y pidió perdón
Juan Jesús Aznárez Madrid / EL PAÍS
Apenas un día antes de que regimientos leales y una iracunda pueblada le devolvieran el mando, Hugo Chávez permanecía atrincherado en el Palacio de Miraflores de Caracas, sede del Gobierno venezolano. Era un hombre profundamente abatido, dispuesto al suicidio, convencido de que el golpe cívico castrense del 11 de abril de 2002 contra su presidencia había triunfado....
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