A propósito del Mensaje del General Ortega
Wilmar Cuarezma Fuentes* Nuestro ilustre Obispo Emérito de Chontales, mecenas y filósofo, recordado, Monseñor Pablo Antonio Vega, decía que la comprensión de la historia no es un conjunto de hechos sucesivos, sino parte de un proceso hilado por las acciones humanas y que esto hace que la historia deje de ser una ventana hacia el pasado, para transformarse en un vínculo con el futuro. Dos contextos que se van articulando y que previsiblemente el General Ortega nos alerta en pos de la unidad para construir la PATRIA GRANDE que nuestros Héroes y Mártires continúan demandando
Los caminos de Dios son inescrutables y la vida es un inmenso misterio, dice Monseñor Vega. Al liberarnos de la tutela de los dioses y concedérsenos la razón para hacer uso responsable de ella, los hombres iniciamos un proceso consciente de hacer y escribir nuestra propia historia y la de los demás. En este sentido el General Ortega manifiesta su preocupación y compromiso con Nicaragua, siendo su principal afán el comprender ese pasado que explica la vida en el presente. Y ya con esto estamos claros en señalarle al tiempo presente, a la Historia - Viva
Desde los tiempos de la Grecia clásica antigua con Herodoto y Tucídides, en el siglo V A.C., se ha manifestado en el hombre la necesidad de interrogar continuamente al pasado descubriendo no pocas sorpresas con relación a la propia naturaleza humana. En el fondo la historia es una antropología filosófica que intenta definir y explicar las relaciones del hombre con sí mismo y la naturaleza que le circunda
Esta perspectiva histórica nos conlleva a la necesidad de reinterpretar las relaciones geoestratégicas, frente a las nuevas tendencias de las relaciones internacionales que integran, tanto la globalización de las economías, como la consolidación de los procesos de regionalización y de fragmentación social.
El Libertador Simón Bolívar por ejemplo nos decía: “Aquí nacerá la patria nueva, aquí nacerá Venezuela, el velo se ha rasgado, ya hemos visto la luz y se nos quiere volver a las tinieblas, se han roto las cadenas, pero se pretende volver a esclavizar”
El Doctor Francesco Vincenti, Coordinador de Naciones Unidas, decía en el marco de la primera concertación durante el Gobierno de Doña Violeta Barrios de Chamorro: “Ya es hora que todos los nicaragüenses se den cuenta de la gran responsabilidad social que tienen con el futuro. Es necesario repensar el país y fomentar los espacios de diálogo para la discusión respetuosa y los debates enriquecedores para una Concertación Nacional para la gobernabilidad democrática, en paz, justicia y libertad”
En este sentido, al aporte sociohistórico y político del General Ortega está dado en un momento crucial y de alta prioridad nacional. El fundamento de los hechos históricos que señala el General Ortega es un argumento que suficiente para no esperar más y concentrarnos en una concertación sin exclusiones, en el ámbito socioeconómico y política, porque hoy más que nunca nuestro país nos exige estar a la altura de las circunstancias. El mundo está viviendo tiempos difíciles, al borde de la debacle económica de las naciones más poderosas que insinúan tragedias para los países más pobres y dependientes. Por eso deberíamos actuar con determinación y contribuir desde nuestros espacios a la eficiencia, a la productividad y al sentimiento de que todos pertenecemos a la misma nación, para superar juntos en forma continua y sostenida nuestras dificultades.
Aprovecho este momento para contarle al General Ortega una anécdota:
El General dice en su documento acerca de la admiración que su Madre tenía por el Mártir de las Libertades Públicas, doctor Pedro Joaquín Chamorro Cardenal
En ese mismo orden de cosas mi madre, Haydée Fuentes Maradiaga, entonces Presidenta cantonal del Partido Conservador, fue muy amiga de Doña Lidia y siempre Doña Lidia visitaba a mi madre. Todavía existe el Guayacán donde compartían utopías y recuerdos de sus hijos, ambas madres de Héroes y Mártires. Pero, una plática sagrada y permanente, era precisamente la lucha del Doctor Chamorro por la liberación de Nicaragua. Doña Lidia admiraba el coraje, la valentía y la decisión de un hombre que se enfrentaba solo contra una dictadura. Al final, mi madre muere en 1997 y una de las pocas personas que la visitó en su lecho de enferma fue Doña Lidia. Doña Lidia le dijo: “votamos a la dictadura” y mi madre con mucho esfuerzo le respondió: “me voy tranquila”.
*Fundación Internacional Educación a Distancia (FUNDEC@D
wilmar.cuarezma@gmail.com
|
Opinión
Es necesario, es básico, es vital, es personal… ¡Es el agua!
Arena movediza
Aquel 26 de febrero
¿Por qué matemática y español?
Fidel, ¿ex presidente o Quijote en reposo?
A propósito del Mensaje del General Ortega
|