Juventud, esperanza en la política
Mario Cruz A.* Mucho se había especulado a raíz de la reciente renuncia del comandante Fidel Castro Ruz a sus funciones como jefe de estado y de las fuerzas armadas cubanas. Cientos de cables noticiosos y variopintas informaciones cargadas de pretensiosos análisis políticos queriendo vislumbrar el futuro de la isla, nos bombardearon por días y siguen aun hasta hoy. En el oficialista Granma, el comandante hizo público un escrito donde explicaba las causas de su retiro y a su vez reflexionaba aconsejando a su pueblo sobre el futuro inmediato del mismo, buscando preservar el modelo político socioeconómico que ha mantenido por medio siglo. Posiciones sumamente encontradas se han debatido día a día a través de los años, frente a las implicaciones que de manera positiva y negativa han repercutido para los cubanos la puesta en práctica de este tipo de modelo de Estado, hoy en día, con más razón, anverso a las nuevas exigencias de un fenómeno mundial implacable para ésta que llaman nueva etapa de la historia humana, la globalización, sin embargo, la intención final de estas líneas no está en discutir el modelo, sino en quienes lo llevan a la praxis y que podemos aprender los jóvenes nicaragüenses de este acontecimiento.
Es importante destacar que en el mensaje enviado por el comandante, hace saber a su pueblo que responsablemente su persona no está en condición física (pero sí mental, claro está) para continuar el proceso revolucionario, agrega que afortunadamente el pueblo cubano cuenta aun con cuadros de la vieja guardia, además de aquellos que eran casi niños cuando inició el proceso, haciendo ver que su participación en el mismo les garantiza a estos autoridad y experiencia para el reemplazo. Pero es aun más significativo destacar que en líneas ulteriores hace referencia a todas las generaciones posteriores que acompañaron el sistema aprendiendo a organizar y dirigir el transcurrir revolucionario. En vista de la reciente elección del nuevo gabinete y parlamento cubano mi gran pregunta es: ¿dónde están y quiénes son esas nuevas generaciones?
Hoy día, en nuestro país contamos con cuadros y figuras que han trascendido las esferas políticas, sociales y económicas por más de cuarenta años, involucrados éstos en procesos dictatoriales, revolucionarios, neoliberales y ahora a expensas de lo que el futuro nos depare, concibiendo nuestra sociedad, como una sociedad siempre anuente al cambio, aunque éstos, los cambios, lamentablemente no han traído consigo resultados palpables que denoten mejorías significativas en la calidad de vida y un nivel de desarrollo óptimo para todos y cada uno de los nicaragüenses.
Sin embargo, es también lamentable señalar que la clase política como batuta del destino y guía del porvenir de la nación, concentra casi la totalidad de sus figuras y sus cuadros en éstas veteranas generaciones, cerrando la puerta a otras nuevas que desean abrirse camino en la contienda política con propuestas frescas y acordes a la realidad que nos conmueve, haciendo de ésta una elite con las mismas propuestas de tiempos pasados, por lo que como jóvenes y mayoría que somos en nuestro país, insto a crear conciencia de la necesidad, no a lo inmediato de un cambio en la política, sino de forma conveniente y equilibrada de un cambio en los cuadros políticos que gradualmente y por ende, traiga consigo en base a las nuevas propuestas, cambios sustanciales que en el mediano y largo plazo se conviertan en políticas públicas efectivas en pro de los intereses de nuestra nación pero claro está, que esto sólo se logra si como jóvenes actuamos de una manera consciente, transparente y sobre todo racional si queremos optar realmente por el cambio tan urgente que nuestra sociedad demanda, siendo minuciosos especialmente a la hora de elegir a quienes queremos que nos representen apegados a nuestro derecho al sufragio del que gozamos según nuestra constitución y el sistema político que nos ofrece opciones para elegir.
La historia y la experiencia han demostrado una vez más los errores y aciertos, lo positivo y negativo, lo bueno y lo malo que los distintos sistemas políticos en el mundo han traído para sus naciones, pero está en cada uno de nosotros tomar los aciertos, lo positivo y sobre todo lo bueno para ponerlo en práctica en nuestra propia casa y aprender de sus errores para no caer en ellos. Hoy es el momento para que los jóvenes tomemos conciencia sobre el futuro que nos depara como nación. Que mañana no sea demasiado tarde.
*Estudiante de la Facultad de Diplomacia & RRII de la Universidad Americana
(UAM)
correodemariocruz@gmail.com*
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