Industrias Pochi Desde San Judas, refrescando a toda la capital
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| Yasmín González y su marido frente a la máquina para agua carbonatada. |
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“Pasé rezando todo el día para que se vendieran las cien unidades que había dejado en consignación a una mujer del mercado. Era mi primer día como fabricante de esos refrescos embolsados que en Nicaragua conocemos como bolis. A las cinco de la tarde, cuando llegué, aquella mujer me recibió diciéndome: ‘¿Cómo es posible que usted no dejara un teléfono para llamarla? Los cien bolis se vendieron en un ratito. Una gran emoción se apoderó de mí. Me parecía mentira. Lo peor fue cuando me dijo: ‘Mañana tráigame 500’. Tuve que decirle que no tenía capacidad de hacerlos. Trabajé muy duro toda la noche y al día siguiente le llevé 200”.
Dieciocho años después, sentada en la oficina de su empresa, Industrias Pochi, Yasmín González habla de los inicios de su vida...
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