Mi sentimiento por las ballenas
Las yubartas son las más sofisticadas cantoras de la naturaleza. Sus cantos son tan especiales y significativos, que una grabación de ellas, avanza por el espacio a bordo de la nave Voyager, rumbo a las estrellas, siendo parte del mensaje de este planeta
Alonso Restrepo Gómez
Mi afecto y admiración por las ballenas se definió hace muchos años, cuando siendo estudiante de la Universidad viajé con varios amigos a un bellísimo lugar de la costa pacifica colombiana llamado El Choco. En este lugar cubierto por una de las selvas húmedas más exuberantes del planeta, conocí a una familia de ballenas jorobadas, que aparecieron rompiendo el horizonte hasta acercarse a las escarpadas costas.
Embrujado por el espíritu de la selva, verlas aparecer fue una experiencia muy impactante que ha trascendido toda mi vida.
La ballena, que en mi mente era un ser fantástico forjado en libros de aventuras, se hizo de golpe real. El animal mítico estaba frente a mí y no me defraudó, por el contrario creció mi asombro y curiosidad. Una migración llena de riesgosLas jorobadas llegaban culminando un enorme viaje bordeando Sudamérica, después de pasar el verano, alimentándose en las aguas que rodean la Antártica.
Una migración llena de riesgos, que ellas, como lo habían hecho sus antecesoras durante siglos, realizaban dos veces durante el año, en uno y otro sentido.
Era una familia que transmitía energía y fortaleza. Sus enormes cuerpos de más de 15 metros, negros con manchas blancas en la cola y aletas, a veces saltaban varios metros sobre la superficie de las aguas, para caer con un retumbo que estremecía y enmudecía la selva, que callaba para verlas.
Luego averigüé que las yubartas no sólo son grandes atletas, poseen además una cualidad que las hace únicas: son las más sofisticadas cantoras de la naturaleza. Sus cantos son tan especiales y significativos, que una grabación de ellas avanza por el espacio a bordo de la nave Voyager, rumbo a las estrellas, siendo parte del mensaje de este planeta.
Desde esos momentos nació mi curiosidad por las ballenas y el comienzo de un compromiso. Aprendí que las ballenas han sido una de las especies animales más interesantes de la naturaleza, pero al mismo tiempo, una de las más atacadas por la humanidad, que llego casi a exterminarlas.
¿Por qué llegamos a estos niveles de barbarie? Una pregunta y enseñanza que nos dejó esa sombría época. Una realidad que debemos conocer y nunca olvidar.Su historia La historia de las ballenas tuvo un extraño comienzo. Hace unos 50 millones de años, un mamífero que había permanecido mucho tiempo en tierra, por alguna razón regresó al océano. Se trataba del antecesor de las ballenas.
La primitiva ballena en el transcurso de los siglos trasformó su organismo, se hizo parte del océano, diversificándose, adaptándose a una serie de ecosistemas marinos específicos.
La mayoría, como fue el caso de las Jorobadas o de la Ballena Azul, aprendieron a alimentarse de plancton. Las demás, conocidas como las ballenas dentadas, se convirtieron en cazadoras. Algunas muy aguerridas como las Orcas, otras como el Cachalote, alcanzaron un alto grado de especialización para incursionar en ecosistemas oceánicos impensables para cualquier ser de la superficie.
Esta ballena de grueso morro, el cazador más audaz del planeta, es capaz de penetrar más de 2 mil metros en las oscuras profundidades de los océanos, en busca de su presa favorita, el calamar gigante: un ser monstruoso provisto de largos tentáculos letales, de más de 14 metros de longitud.La especie humana y las ballenasCuando apareció la especie humana y logró asomarse a los océanos, las ballenas tenían más 40 millones de años de existencia. Con el tiempo algunas tribus desarrollaron embarcaciones que les permitieron desplazarse en las aguas e inventaron arpones, convirtiéndose en pescadores de ballenas. Sin embargo, fue una relación basada en el respeto, muy profunda, religiosa y mágica.
Pasaron los siglos y la humanidad dominó los mares, mejoró sus técnicas y perfeccionó los sistemas de caza.
El siglo XIX y las primeras décadas del XX, fueron mortales para las ballenas. Su pesca se convirtió en una gran industria que movía gigantescos capitales. Miles de barcos cruzaban los mares movidos por la ambición, con una visión totalmente irracional de corto plazo, asesinando todo lo que encontraban a su paso.
Fue una matanza absurda, murieron millones y millones de ballenas de todas las especies sin distingo alguno.
Cuando por fin, a mediados del siglo XX, el planeta fue conciente de esta locura, las ballenas estaban a punto de ser aniquiladas y borradas de la faz de la Tierra.
En 1982 se logró con el apoyo de tres cuartas partes de los países del mundo, establecer un acuerdo o moratoria de la caza de ballenas comercial, que entró en vigor en 1986.
¿Cuáles han sido las consecuencias de este acto irracional de la humanidad? Hasta ahora no se sabe.
El hecho descarnado y real es la dimensión de la matanza y la disminución de su número. De 500 mil o más ballenas azules que se supone existían, sobreviven unos 4 mil ejemplares. De unas 600 mil ballenas francas, sólo quedan unas 3 mil ó 4 mil; y así por el estilo ocurrió con las demás especies.La ballena y su relación con el océanoPara la dinámica y salud de los océanos, la disminución del número de ballenas tiene que haber sido una verdadera tragedia, cuyos efectos reales se desconocen.
Durante unos 40 millones de años hasta nuestra época, las ballenas fueron piezas fundamentales para mantener el equilibrio de los mares, parte vital de los ecosistemas oceánicos y de sus cadenas alimenticias.
Al desaparecer abruptamente, es posible que muchos ecosistemas oceánicos sufrieran serios daños. Es algo que debe ser averiguado.
Sólo puede suponerse que esta terrible matanza, además de afectar la salud del gran ecosistema oceánico, afectó asimismo al gran ecosistema del planeta, del cual el océano es uno de sus componentes principales.Las ballenas y el siglo XXINos encontramos en el comienzo del siglo XXI; nuestro planeta, su naturaleza y sus océanos están golpeados por una profunda crisis ambiental. A pesar esta situación, algunos países o mejor las industrias balleneras de algunos países, reviviendo la barbarie, ignorancia y codicia que dominó los dos últimos siglos, han decidido, contra el sentir de la mayoría de los seres humanos, continuar con la matanza de ballenas.
Tratan de justificar el hecho alegando que lo hacen con fines científicos, una idea totalmente descabellada. Sería absurdo desde todo punto de vista sólo pensar en la posibilidad que la ciencia tuviera que asesinar seres humanos para poderlos investigar.
Lo único real de este hecho es que las empresas que participan están obteniendo grandes ganancias, vendiendo un producto suntuario no necesario, sólo para satisfacer gustos exóticos.Las ballenas y la nueva humanidadLa terrible matanza de las ballenas y la posibilidad que desaparezcan de este planeta, las han convertido en un símbolo de la nueva humanidad que lucha contra la irracionalidad humana, causante de la grave crisis ambiental que padece el planeta. Es una lucha donde el sentimiento juega un fuerte papel, pero asimismo consideraciones muy importantes de carácter biológico y ecológico.
Los cazadores de ballenas esgrimen como argumento que el número de ballenas de las especies que ellos pretenden matar ha llegado a un punto que se asegura su sostenibilidad. Se podría entender que han logrado establecer que la muerte de algunas ballenas no pone en riesgo el futuro de la especie atacada. ¿Será verdad esto?
Es un concepto muy discutible. Los últimos criterios científicos coinciden en afirmar que la sostenibilidad de una especie, está íntimamente relacionada con la sostenibilidad de los ecosistemas que hace parte. Esto significa que el futuro de las ballenas está determinado por la salud de los océanos.
Sin embargo, el medio oceánico se ha convertido en un gigantesco basurero, donde se vierten todo tipo de sustancias tóxicas, petróleo y aún residuos radioactivos. Estos productos afectan a los seres, generando graves daños en sus organismos, limitando sus posibilidades de reproducción, dañando por lo tanto las cadenas alimenticias, la esencia de la vida. Como resultado, el océano como ser vivo está muriendo.
Las ballenas son particularmente susceptibles. ¿Podrán ser sostenibles en ese medio? Es una incógnita, todo parece indicar que no.
Mantener una especie de ballenas sobreviviendo al borde de la extinción, sometida a una cacería indiscriminada no selectiva no es sostenibilidad, es someterla a una muerte lenta y dolorosa.
Perseguida sin descanso por veloces barcos armados de arpones provistos de explosivos, su vida debe haberse convertido en un infierno; siempre huyendo, escuchando la agonía de sus miembros, que en la mayoría de los casos a pesar de lo letal de las armas con que se les da caza, demoran muchos minutos en morir.
Dice un informe emitido por Noruega, uno de los países pesqueros, que el 10% de los animales --algo difícil de comprobar-- sobreviven al primer golpe y deben ser rematados con un tiro de rifle. En otras palabras, una ejecución. Sólo pensemos qué nos ocurriría si la especie humana fuese perseguida sin descanso para darle muerte, escuchando la agonía de los que son atrapados. Seguramente la gran mayoría de nosotros estaría al borde de la locura.
Lo más recomendable sería invertir el dinero que se gastará en la pretendida investigación científica, para investigar qué está ocurriendo en los océanos y la forma cómo están siendo afectadas las ballenas.El futuroEstamos enfrentando grandes batallas que definirán el futuro de nuestro planeta y de nosotros mismos. Las ballenas convertidas en el símbolo de esta lucha, nos plantean una paradoja: o continuamos matándolas, agudizando la crisis que padecen los océanos y por lo tanto el planeta, o desarrollamos una nueva relación basada en el principio de no cazarlas.
Los beneficios serán vitales. Las balleneras convertidas en “curadoras” de los ecosistemas oceánicos y sus cadenas alimenticias, permitirán que el mar se regenere y sus recursos se potencialicen, siendo mejor aprovechados por la humanidad.
Para concluir, quiero plantear una inquietud y formular una pregunta compartida con muchos, que aún nadie ha podido contestar: ¿Por qué las ballenas son pacíficas, mansas y tolerantes con los humanos que se aproximaban, y aún estimulan el encuentro?
Estos inmensos seres, poseedores de un poder y fuerza inverosímil, a pesar de haber sido atacados, perseguidos y asesinados, toleran y aún inician deliberadamente acercamientos amistosos con las personas.
¿Será que han olvidado totalmente las atrocidades que se cometieron contra ellas? Algo improbable, pues son animales de gran inteligencia y memoria. Entonces, ¿qué tratan de decirnos o por qué desean comunicarse?
Gracias a uno de mis libros de cuentos: “La Ballena Jorobada”, me he comunicado con muchas personas, especialmente niños. Todos sin excepción muestran hacia ellas una atracción profunda, afecto que también comparten millones en el planeta.
¿Podrá concluirse que existe un sentimiento reciproco? Es la pregunta.
Nos llegó el momento de responderla y saber qué queremos decirnos.
Coexistir con ellas en forma pacífica, con el fin de enriquecernos mutuamente, debe ser el objetivo de esta nueva relación entre humanos y ballenas, en el mundo que viene, que necesariamente debe ser diferente si queremos sobrevivir.
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