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  CON TODO EL PODER DE LA INFORMACIONManagua, Nicaragua - Sábado 26 de Julio de 2008
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Nuevo Amanecer
jul 26, 2008

Eclipse

Noticia de libros en libertad


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José Adiak Montoya.

Poesía y prosa de José Adiak Montoya

Si hubiera justicia en el universo mundo de las letras, antes de juzgar la obra del escritor, el lector debería poner en la palestra el trabajo del editor que facilita o pone en riesgo el encuentro con el autor. Tal es mi intención, descifrar primero el enigma que nos propone Rodrigo Peñalba en la composición tipográfica de la carátula de Eclipse: José Adiak Montoya Prosa & Poesía (Managua, INC-ENITEL, 2007). El nombre del autor interpuesto entre el título y el subtítulo. ¿Acaso la alegoría de un eclipse? Hay un astro pasando por la sombra de otro como ocurre con la luna cuando la tierra se interpone entre ella y el sol. ¿La ocultación del creador a la sombra de su obra?
Se tiene entre las manos medio centenar de hojas de papel Bond cubiertas con una tapa de cartón satinado. Se va a interrogar a un artefacto. Se halla uno a merced de las conjeturas. Y éstas abren las interrogantes en la misma portada de Peñalba para convertir el acto de la lectura en un diálogo incesante entre lector y escritor. A leer vamos de la mano del diseñador que no da tregua a nuestra inteligencia y nos pone a pensar sin apenas haber abierto el libro.

Duelo en la penumbra que nos adentra a la zona de tiniebla inventada por José Adiak Montoya con su Eclipse prosa y poesía. Ruptura con la claridad de los encendidos oros atribuidos a la tradición objetivista que inaugurara la Vanguardia en Nicaragua hace casi ochenta años y que pervive aun entre las generaciones más recientes de poetas. Lleva nombre de guerreros, por Adiak y por Montoya el autor que ha dicho “!Basta ya!” a la reproducción fotográfica de la realidad cotidiana o a la anécdota informativa; y fajándose con la escritura se dio a la invención de una realidad fantástica, fantasmagórica, como si procediera de la línea subjetiva, onírica y gótica que iniciara Rubén Darío con “Boca de sombra” y otros textos suyos ambientados en atmósferas tenebrosas y de descomposición, tales como los de la novela gótica del siglo XIX. Esa es la talla de este escritor que transgrede las convenciones temáticas a fuerza de trabajar la palabra y la imaginación; y cuya genealogía, anota con verdad Eunice Shade en la contraportada, no es otra sino la de Baudelaire y Edgar Allan Poe.

En un medio como el nicaragüense, donde se ha soslayado la existencia de los discursos minoritarios y alternativos al predominio de una literatura hegemónica, la creación de José Adiak Montoya debe entenderse como gesto y gesta en contra de la ideología reaccionaria vigente que impone modelos historiográficos y criterios de periodización basada en el supuesto tautológico de una literatura nacional homogénea, continua y que trasciende a las generaciones.

El trabajo que presentamos esta noche es prueba fehaciente de tal falsedad. Es una muestra de que en Nicaragua ha habido, hay y habrán voces diferentes, que superando el chauvinismo cultural se nutren de diversas fuentes y miran hacia otros horizontes, con afán de resignificar la cultura autóctona sin dejar por ello de ser auténtica literatura nicaragüense.

Un joven del siglo veintiuno que explora el inframundo, cuyo eco nos viene a nosotros por mesoamericanos del infierno de Xibalbá, que se apropia de la herencia necrófila de la literatura occidental del siglo diecinueve para poblar sus relatos de espectros que habitan en los predios de la muerte. Un autor novel signado por la impronta postmoderna que erosiona las fronteras de los géneros literarios. ¡Y en eso, también, es fiel a la herencia modernista o dariana que irrespetó, mezcló o hibridó los géneros! Aunque el subtítulo de Eclipse Poesía & Prosa, nos alerte equívocamente de la existencia de dos entidades distintas en el contenido del libro, como si prosa y poesía fueran incompatibles o, mejor, como si los textos en prosa de José Adiak Montoya no vibraran de temblor poético o como si en los versos de los poemas suyos no hubiera una voz narrando desde distintas perspectivas.

Así que a las veces sus poemas nos parecen historias y sus relatos poemas en prosa, que se abstienen del suspenso, como si se tratara de un video clip que se resiste al estatuto del thriller. Es que los textos de Eclipse nos remiten de continuo a los géneros audiovisuales y tecnológicos propios de los medios de comunicación que marcan los géneros literarios de hoy, lo cual da al trabajo de José Adiak Montoya un rasgo insólito y singular.

Trece, número mágico si los hay, son los relatos en prosa que pueden llegar a desasosegar la más plácida lectura a causa de las situaciones grotescas, misteriosas y violentas de la sección narrativa “Los muertos piensan”; y treinta los poemas de la segunda parte, titulada “De relojes y gavetas”, conjunto éste que para mi gusto representa la mejor sección del libro, sin desdoro de la primera, en tanto que los versos revelan al artista que se ha ejercitado en su oficio engarzando, puliendo, forjando como con hierro candente las palabras y las estructuras sintácticas, sin dejar por ello de privilegiar su lenguaje llano.

Es seguro que el autor sabe que en literatura, para inventar, primero hay que saber escribir; jamás descuidar el estilete, que siempre habrá que iluminar el objeto rodeado de noche, o eclipsado. Textos tenebrosos, inquietantes por oscuros y quizás perversos, se diría que fraguados a la lumbre de don Luis de Góngora y Argote, quien proverbialmente sentenciara, “sombras suele vestir el bulto bello” como si aludiera a la materia sobre la que trabaja José Adiak Montoya.

No cese el creador de inventar ni el artesano de laborar. No se detenga en su tarea de fantasear. Que no haya tregua ni reposo en sus campos de fatiga, porque la faena comienza apenas para este escritor que hoy nos muestra su garra.


Managua 24 de julio 2008



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