Los culpables del siniestro del Mercado Oriental
Lesbia Espinoza Gutiérrez Los costos del enorme desastre ocasionado por el incendio del Mercado Oriental de Managua, todavía son incalculables. Y pudo haber tenido consecuencias trágicas mayores. Todos, absolutamente todos debemos darle gracias a Dios, porque el viento corría de arriba hacia abajo o sea de este a oeste; sin embargo, el incendio corría en sentido contrario. Esta tragedia económica debe dejarnos muchas lecciones de obligatorio e inmarcesible aprendizaje.
Todos decimos que esto ya era una tragedia anunciada, que la situación del Mercado Oriental era una bomba de tiempo, pero nadie tomaba en serio estas aseveraciones. Y sigue y seguirá siendo otra bomba de tiempo si no se toman medidas drásticas y de inobjetable cumplimiento, afecte a quien afecte.
Esta tragedia económica tiene muchos culpables, no solamente Unión Fenosa, como dice la mayoría de los comerciantes, o Commema. Son muchas las instituciones culpables: Commema, Unión Fenosa, Minsa, MECD, La Alcaldía de Managua, la Policía, Sinapred, la Dirección General de Ingresos. ¿Cómo es posible permitir tantas conexiones ilegales? ¿Cómo es posible que para ganar más impuestos se permita que los comerciantes pongan en media calle su puesto de vaho, de vigorón, su canasto de medicinas, de chinelas o de cualquier cosa, y enseguida ya con “permiso pagado? Hacen un mamarracho y ya a eso le llaman tener “un puesto o un módulo en el mercado”, y así, la calle que debería estar libre se va tupiendo y convirtiendo en un enjambre riesgoso de gente mezclada con carretas, carretones, canastos, porras de sopa, estufas ardiendo y más. Estos “permisos” pagados, generan empleo o modo de vivir, es cierto, pero ya ven, ahí tenemos ahora las consecuencias. No hay reglas de construcción, no hay la mínima exigencia para que los comerciantes tengan un lugar cómodo y digno donde ganarse la vida en ese gran centro financiero de nuestro país, no hay conexiones de electricidad ni tuberías de agua potable adecuados, ni de drenajes pluviales o de aguas sucias; ya no se diga de una seguridad para los compradores. Ahí vemos tugurios, hacinamiento, desaseo, insalubridad, antros de vicio, pensiones de mala muerte, en su mayoría centros de explotación y carnicería sexual y que no tienen por qué existir en el corazón del mercado (de ningún mercado). Estos aberrantes lugares “trabajan” a la vista gorda y el consentimiento de la Policía, que dicho sea de paso, no se sabe por qué razones no los termina de cerrar. Las autoridades no tienen por qué ser tan complacientes sólo por el hecho de percibir unos cuantos centavos de impuestos o de mordidas, a costa de la indolencia y el amodorramiento de comerciantes a quienes les da lo mismo estar en uno u otro ambiente.
Unión Fenosa, sabe que en medio de ese “marasmo arquitectónico” no es posible tener un tendido eléctrico sin esperar las consecuencias como las vividas ahora con este incendio. Unión Fenosa sabe que muchos de sus clientes venden a su vez energía a otros comerciantes mediante conexiones hechizas y sin ningún camuflaje. Lógicamente, esto se debe al costo criminal con el cual la empresa del monopolio energético, esquilma a sus usuarios. Sabemos de comerciantes que por tener una bujía en un tramo pequeñito le cobran 400 córdobas o más. Unión Fenosa cobra una energía carísima para cobrarse los costos que ocasionan tantos ilegales.
Por otro lado, es incomprensible que muchos comerciantes que fueron avisados del incendio, la noche del jueves, se hayan quedado tranquilos en sus casas, esperando confiados quizás, que el incendio no llegara hasta sus tramos y que fuera una cosa más leve. Esa actitud egoísta, fue incapaz de hacer una alerta mayor, sino hasta la media noche o las primeras horas de la madrugada, cuando ya el fuego era de dimensiones incontrolables.
Si recordamos bien, el ordenamiento del MO ha sido tema de las campañas políticas de varios candidatos a alcalde, pero también hemos visto que a la hora llegada, los alcaldes (Cedeño, Lewites y el mismo Marenco) han escapado de ser linchados o cuando menos, repudiados, cuando con alguna tímida afirmación, han dado los primeros pasos para hacer ya en serio el necesario reordenamiento. Y lo que es peor, no han tenido el respaldo de las otras instituciones del Estado ni del gobierno central, que deben jugar un papel importante en el sentido de ordenar ese lugar.
Las autoridades de la Policía, la Alcaldía de Managua, la Dirección General de Ingresos, Commema, el Minsa, Enacal, la Dirección General de Bomberos, el MECD, Sinapred y hasta Patrimonio Cultural del Ministerio de Cultura, deben urgentemente empezar a trabajar en la planificación y construcción de un centro digno del movimiento económico que genera nuestro Mercado Oriental, digno de la población que ahí llega a comprar o a vender. De lo contrario, la próxima vez, no nos lamentemos de las consecuencias.
El Comité Hípico tuvo una atinada decisión al haber suspendido el desfile ecuestre. Era imposible aceptar que mientras una buena parte de nuestra sociedad esté pasando por momentos trágicos, en la otra parte sefomenten ánimos de egoísmo, de yoquepierdismo ausentes de solidaridad y capaces de reír a la par de los que lloran su desgracia.
Ahora, pasado el susto del incendio, los comerciantes luchan por entrar a sus antiguos locales, a limpiar o a reiniciar su vida laboral, es lógico. Pero también insisten en quedarse en el mismo desorden. Una buena parte de esos comerciantes debe ser reubicada o esperar la construcción de los esperados decentes galerones de un nuevo Mercado Oriental. Las autoridades pertinentes y el Gobierno de Nicaragua deben discutir con los líderes o representantes de los comerciantes, no con todos, porque nunca llegarían a un acuerdo, y sobre todo hacer prevalecer el orden, la higiene y la seguridad. No se puede construir un país con caprichos, con desorden, con anarquía lejos del compromiso y el sacrificio de muchos.
lesbiae@hotmail.com
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