Eva Zetterberg lamenta pobreza y terribles contrastes: “He visto aquí lujo que ni en Europa”
Lourdes Arróliga
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| Eva Zetterberg, embajadora de Suecia. archivo / end |
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Publicado en Confidencial
Después de Nicaragua, un respiro en Suecia y luego a Etiopía, un país de 75 millones de habitantes donde le espera su nueva misión diplomática. Así cierra la embajadora Eva Zetterberg cinco años que ubica entre los “más importantes de mi vida”, cuyas experiencias le han “beneficiado muchísimo”.
“La verdad es que estoy saliendo con muchas emociones contrarias...”, expresa la embajadora, quien ha recibido múltiples muestras de cariño de distintos sectores sociales, pero severos ataques y descalificaciones de parte del gobierno y los medios oficialistas.
Se lleva consigo la misma impresión de muchos inversionistas y extranjeros ante el subdesarrollo: “Creo que ustedes no entienden qué belleza y qué riqueza tienen, yo veo el potencial de Nicaragua. No es un país pobre, es sumamente rico, pero lo que ustedes tienen es un país donde la mayoría vive en pobreza, por distintas razones. Además, la brecha social, la inequidad, para mí, es intolerable, que hay gente que vive allá (arriba), que tiene lujos que casi yo no he visto en Europa, mientras otros viven en la pobreza absoluta, extrema”.
La brecha disminuye, sí, pero a “paso de tortuga”, reconoce. “Hay que apurar eso y mejorar las condiciones para todos”, aconseja”.
“Hemos mantenido un respeto grande por Nicaragua”
Franca y directa serían dos términos que describen a la embajadora Zetterberg, aunque en círculos políticos oficiales no lo tomaron de la mejor manera, sobre todo por la posición de su gobierno y la Unión Europea ante la penalización del aborto terapéutico en vísperas de las elecciones nacionales de 2006.
Con la clase política tuvo “experiencias mixtas”, conoció a algunos --principalmente fuera de Managua-- que están “muy comprometidos” con su gente desde las alcaldías, y gobiernos regionales que trabajan en las comisiones de desarrollo local.
“Es cierto que he recibido críticas de algunos o varios políticos, diputados o gobierno, y por supuesto que me hace sentir triste, y también las acusaciones de injerencia, pero al mismo tiempo, creo que cada uno tenemos una misión y hay que ser leal a esta misión”, explicó.
“Mi misión aquí es defender los valores del gobierno de Suecia, en cuanto a democracia, derechos humanos, los derechos de la mujer, de la niñez, y contra los fenómenos de la corrupción”, agregó.
La embajadora se declara consecuente con las dos guías de su vida: “la Biblia, por supuesto”, y Dag Hammrskjöld (q.e.p.d.), estadista sueco cuyos discursos sobre libertad, derechos humanos e igualdad “me han servido mucho como persona”.
“Para ser leal a sus principios y valores, uno tiene que estar dispuesto a recibir críticas también porque la persona que no recibe críticas de nada, tal vez no ha hecho nada, y es muy difícil complacer a todo el mundo”, comentó.
¿Con la penalización del aborto terapéutico, ¿hubo un retroceso en materia de derechos humanos?
Sí, tremendo.
¿Se mantiene en la agenda de la cooperación sueca en los dos próximos años como prioridad la salud y los derechos humanos?
Claro que sigue siendo, y lo que he visto es que tal vez las instrucciones en el Minsa siempre es salvar la vida de la mujer a pesar de la ley.
Pero creo que estas decisiones de Nicaragua han sido muy inoportunas y significan un retroceso, y ahí no voy a ceder. Me pueden acusar de cualquier cosa, pero --según diferentes acuerdos internacionales, de las Naciones Unidas, que también Nicaragua ha firmado, por los derechos de la mujer-- creo que han cometido un error.
Hablemos de las relaciones con el gobierno actual. ¿Cómo tomaron las declaraciones del vicecanciller Manuel Coronel Kautz de declararlos non gratos por supuestamente opinar sobre asuntos internos del país?
Yo lo he tomado muy en serio. Me ha dolido mucho porque considero que Suecia y los otros países aquí presentes somos amigos, no estamos para criticar a Nicaragua ni perjudicar su forma de trabajar, al revés, estamos aquí para ayudar.
Cuando hemos criticado también es lo que se hace entre amigos, y con un amigo de corazón, uno siempre dice la verdad. Pero amigos que siempre dicen: “Sí, sí, sí, eso te queda bien, tienes toda la razón”, cuando realmente uno ha cometido un error.
Entre amigos hay que ser sinceros, y lo siento mucho que el gobierno lo ha tomado mal.
Que lo han tomado como eso de que tenemos una actitud injerencista. Creo que todos hemos mantenido un respeto muy grande hacia Nicaragua y no cabe duda, no importa cuánta cooperación recibe de nuestra parte, es un país independiente.
¿Cómo reaccionan los diplomáticos cuando el presidente Ortega en reiterados discursos los llama europeos esclavistas, colonizadores...? ¿Hay molestia?
Claro que sí, y no pensamos que tiene razón. Podemos entender bien la crítica que el Presidente tiene hacia el mundo capitalista y los abusos de recursos. Pero creo que calificar a nuestros países de esta forma no es lo correcto. Yo lo siento mucho, por supuesto que nos molesta, pero en ningún momento hemos sentido temor de estar en Nicaragua.
¿Han tenido experiencias similares de que un gobierno los critique abiertamente?
Suecia tuvo momentos aquí con Alemán cuando unos de mis predecesores tuvo sus maletas preparadas, cuando se criticó fuertemente el uso de los fondos de la Contraloría.
Pero después creo que ningún embajador sueco ha sentido temor, porque también tenemos amistad con los ministros.
Creo que está equivocándose el gobierno cuando habla de estas cosas. Ninguno quiere negar la historia fea de la colonización, la esclavitud, y todo eso que es cierto. Suecia no ha sido un país colonizador, pero si hablamos de los países europeos en general, durante los siglos que han pasado hemos intentado cambiar, mostrar la otra cara de la moneda. Y creo que es importante recordar la historia, pero más importante es mirar hacia el futuro.
Los altibajos de la cooperación
T Algunos programas son asistencialistas, no sostenibles; el país debería poner más atención al sistema tributario
Suecia lleva 30 años de cooperación con Nicaragua, y cerrará este capítulo en 2010 para concentrarse en África y sólo en tres países latinoamericanos: Guatemala, Bolivia y Colombia.
Es cierto que hay mucha “frustración de todos” los donantes porque no se percibe el impacto de la cooperación. Sin embargo, para la embajadora es difícil trasladar las muestras de gratitud que recibió de la gente a los miles de contribuyentes suecos.
Hace poco realizó su última gira por Matagalpa, Matiguás, Río Blanco, donde inauguró un acopio de leche con capacidad para producir 50 mil litros cuando antes sacaban casi nada.
“Todo mundo nos daba las gracias, yo sé que es gracias a su trabajo. Nosotros ponemos la plata, pero el esfuerzo de estas personas es mejorar su vida”.
Lo que casi la hace llorar es pensar en las 700 mujeres beneficiadas con el componente “economía de patio”, fondos de mil, 700 y 500 dólares asignados por familia en un lapso de tres años, lo que da para comprar gallinas, cerdos, etc.
“Eso de ver estas mujeres, yo he salido a visitarlas y me cuentan cómo esto ha mejorado sus vidas. Y una vez, una señora Juana, le pregunté en qué sentido se ha beneficiado. Pensé que iba a mencionar que ahora tiene más plata en su bolsillo, porque lo tiene, o que había mejorado la alimentación de sus hijos, no. Imagínese lo que me contestó: ‘Yo he ganado autoestima’”, relató.
“Yo lo vi en la cara, no había duda, es una mujer muy fuerte, que confía en su valor. Estaba produciendo en mejores condiciones para su familia, y creo que para mí es lo esencial”, manifestó.
Estas mismas mujeres formaron un grupo musical y le han dedicado como muestra de gratitud sendas canciones a la embajadora: “Doña Eva, eres tan bonita, que no te vas...” “Muy sinceras, y yo siento que es demasiado para mí”.
Teniendo Nicaragua potencial, como usted menciona, y que ha recibido tanta cooperación, ¿por qué no hay mejoría?, ¿qué deducen ustedes?
Es cierto que no tenemos suficiente paciencia para esperar los resultados. Hay programas exitosos donde se ve un impacto, porque la pobreza es multidimensional, no es solamente ganar más dinero, también el acceso a salud, a la justicia, educación.
Para darte otro ejemplo, en justicia tenemos a los facilitadores judiciales rurales, hay más de 1,700 en todo el país que hacen llegar la justicia a la gente pobre que antes no tenía acceso. ¿Hay falta de sostenibilidad de los programas?A veces hemos tenido la culpa nosotros porque hemos implementado programas bonitos que no están establecidos de manera sostenible, sino en forma de asistencialismo en vez de dar las herramientas.¿Y el gobierno tiene su cuota de responsabilidad?También, pero no siempre nos hemos coordinado bien con el gobierno, los municipios o las ONG. Pero hay algo que quiero enfatizar, y creo que este gobierno debe tomarlo mucho más en serio, veo muy poca voluntad de reforzar los esfuerzos propios del país.
Yo veo que se está hablando mucho de la solidaridad, de la cooperación, Suecia, Europa, Estados Unidos, ahora Venezuela, Irán, y creo que es necesario, pero la otra parte es lo que hace el país mismo.
Por ejemplo, a mí me molesta mucho el sistema de recaudación de impuestos, que es mucho más efectivo ahora. Pero en general, es un sistema regresivo en vez de ser progresivo, y para mí es increíble, inaceptable, el hecho que la gente que tiene más recursos, la clase alta, paga 15% de impuestos, es una locura.
Bajo el concepto que no entiende el impuesto como un beneficio de todos...
Por eso le cuento, en mi caso pago aproximadamente el 40-45% de mi salario en impuesto en Suecia. ¿Por qué pago más? Porque mi salario es más alto, pero todo mundo paga, y claro que estamos quejándonos de los impuestos, pero fundamentalmente los suecos estamos contentos porque recibimos algo. Yo tengo de regreso una educación buena para mis hijos, una salud pública excelente y otros beneficios.
Creo que aquí el gobierno tiene que sacar más de la clase que tiene. También creo que nosotros como diplomáticos nos hemos beneficiado de las exoneraciones muy generosas, pero también las exoneraciones son exageradas, y también se pueden limitar un poco.La demanda de transparenciaLa corrupción y la transparencia son temas claves en la agenda de los cooperantes y donantes, que los conciben como un problema estructural que acarrea el país.
“Por supuesto que se ha mejorado en mucho sentido, pero también hay casos que no vemos, y creo que sigue siendo un problema serio para Nicaragua”, comenta la embajadora Zetterberg, quien opina que debe interesar a toda la sociedad cómo se usan los fondos del gobierno y también las donaciones.
“También es importante lo que se ha mencionado tantas veces, de los fondos de la cooperación que vienen de tantos países. Nosotros, los que estamos, aquí ha sido importante plegarnos a las instrucciones de canalizar nuestros fondos a través de la Cuenta Unica de Hacienda para el control, y nos ha costado mucho la burocracia a veces, tener la aprobación de la Asamblea, pero lo que quiero ver también son los fondos de Venezuela, los que llegarán de Irán, de otros países, también hay que canalizarlos para tener recursos muy transparentes”, menciona.
¿Éste es un tema de discusión del grupo de apoyo presupuestario?
Sí, esto es muy importante para dar legitimidad y confianza en Nicaragua. Pero creo que hay avances en los controles, y afortunadamente tenemos muy buenos resultados. No tenemos ningún caso de corrupción hasta ahora, creo que sí han aprendido y que el control, las auditorías, muchas instituciones están aprendiendo esto.
¿Ve avances en materia de democracia, gobernabilidad…?
En el tema de democracia y gobernabilidad creo que ahí hay condiciones que han tenido por mucho tiempo, que no se cambian fácilmente con cualquier gobierno, porque la corrupción es un fenómeno que mucha gente está acostumbrada a eso.
Otro problema estructural que he observado y que creo que es sumamente grave, es el concepto cortoplacista, están planificando con muy poco futuro y no pensando a largo tiempo.
Cuando hay un cambio de gobierno, y pasó con Bolaños y Alemán, que se cambia casi a toda la gente en los puestos, hasta conductores, jardineros, y para mí es absolutamente una locura. Por eso mencioné el hecho que en mi caso, fui nombrada por un gobierno, y otro totalmente distinto (le otorgó un nuevo período) porque yo no trabajo por mi partido, no trabajo para un gobierno de una tendencia, sino para el estado de Suecia.
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