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  CON TODO EL PODER DE LA INFORMACIONManagua, Nicaragua - Sábado 30 de Agosto de 2008
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Nuevo Amanecer
ago 30, 2008

Guillermo Rothschuh Tablada, pintor por la palabra

El 21 y 22 de agosto pasados se llevó a cabo en la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua (UNAN-Managua), el V Simposio sobre el Habla y la Literatura Nicaragüenses, en homenaje al poeta Guillermo Rotschuh Tablada, maestro de generaciones. Como una extensión a ese homenaje publicamos dos breves ensayos sobre su obra y algunos de sus más recordados poemas.


1220057440_Tela de códores.jpg

Guillermo Rothschuh Tablada hizo de la cátedra una catedral con los estilos de la poética para la enseñanza de la poesía que impartió él mismo a jóvenes, pedagogos y poetas como él, quienes por las lecciones del maestro también han brillado dentro y fuera de Nicaragua.

Ahora que los soles del otoño han iluminado sus cabellos, haciendo visible su sabiduría, se ha retirado a Palo Solo, en Juigalpa, pero desde allí nos llama y escuchamos su voz en multitud de palabras fragorosas que orquestan el canto de su poesía.

Justo y generoso, Guillermo Rothschuh Tablada elogió a Vicente Hurtado Morales, su paisano, jinete y torero de Chontales, con “Letanías a Catarrán”; compuso a don José Lezama Lima, quien era gongorino y barroco como él, un quinteto que es música de hombres y de ángeles; y con voz policromada ha estampado, con el stilus del poeta, a falta de paleta, el homenaje a un pintor.

“Tela de cóndores” es color y vuelo. Con la reventazón de onomatopeyas y con la precisión del francotirador que con certeza dispara una a una –por proyectiles— las palabras, saluda al gran ecuatoriano Guayasamín, poeta del color de la luz y del claroscuro.

“Tela de cóndores”, de Rothschuh Tablada, es un poemario de la solidaridad, no sólo con la angustia, la fatiga, el temor y el dolor del hombre contemporáneo, sino también con la tristeza ancestral y la borrosa esperanza de las civilizaciones precolombinas del continente americano. Lo que Guayasamín estampó con la paleta de colores, Rothschuh Tablada explicita y elogia con el stilus que graba la palabra creadora.

Leer a Rothschuh Tablada en “Tela de cóndores” es como retirarse de la ciudad, es como darle espacio a las alas, es como darle pasto a la mente, es como recorrer la distancia o subir las alturas hasta donde no llegan los ruidos y se puede, entonces, escuchar la música de Pan que afina a quienes de verdad son poetas.



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