sep 9, 2008
El divorcio y los hijos
El divorcio, pese a ser una experiencia dura, demanda mucha madurez para las partes involucradas cuando se tiene hijos. Es importante evitarles traumas y resentimientos que a futuro afecten la relación padre e hijos Velia Agurcia
El divorcio es con la pareja, no con los hijos; una premisa que aunque se dice fácil, cuesta mucho llevarla a la práctica.
“La separación de una pareja o el divorcio, debería entenderse como el simple hecho de ya no seguir juntos. Desgraciadamente no es así. Y ahí es donde surgen los conflictos”, asegura la psicóloga Dinorah Medrano, especialista en violencia y salud mental.
El problema más grande de este tema es cómo se maneja cuando hay hijos de por medio.
Medrano explica que para evitar agravar el problema, se debe tener en cuenta que quienes se separan son los adultos, no los hijos; cosa que normalmente la pareja en cuestión no entiende. Debido a que no saben manejar la situación, haciendo a un lado sus resentimientos y dolores, involucran de manera directa e indirecta a los hijos en medio de la batalla campal del divorcio. Intereses: empeoran la situaciónExisten dos factores que no hacen más que engrandecer el problema. El primero es el de la manipulación de los hijos para que tomen el lado de la madre o del padre, o bien, el recurso del chantaje.
Medrano refiere que muchas veces, una de las partes utiliza a los hijos como medio de chantaje para conseguir que se continúe la vida en pareja; otros, los usan como pretextos con la típica frase de “no me divorcio por mis hijos”. Sin embargo, la especialista aconseja que se piense ante todo en los hijos, en lugar de ponerlos como el obstáculo o el punto de batalla entre la pareja.
El segundo factor es el económico. Debido a que la ley exige que la persona que tiene la custodia de los hijos reciba un porcentaje del salario del padre que no vive con ellos, en calidad de manutención, muchas veces quien espera ese dinero obliga a sus hijos a pedirle a quien debe darla, según comenta Medrano. Y lo peor es que cuando no se cumple con ese acuerdo, el padre que debe recibir el dinero despotrica en contra de quien debió darlo y hace que quede como “el malo de la película” ante sus hijos, asegura la especialista.
De acuerdo a Medrano, ésta puede llegar a ser una experiencia traumática para los niños, porque no entienden lo que pasa. Lo único que perciben “es que tiene un papá y una mamá que sólo viven peleando”, señala.¿Qué se puede hacer?La psicóloga Dinorah Medrano explica que lo más importante que deben entender los padres es que la maternidad y la paternidad son cosas muy distintas a ser esposo y esposa.
De igual forma, da cuatro consejos para poder minimizar el daño emocional, tanto para los hijos como para ellos mismos:
1. Ser claros. Se debe “desculpabilizar” a los niños y hacerlos entender que son sus padres quienes se separan entre sí, no ellos de sus padres.
2. No hablar mal del otro. “Los resentimientos son nuestros, no de nuestros hijos”, dice Medrano.
3. Poner las reglas claras. Especialmente cuando se trata de las visitas, los padres deben respetar el tiempo del otro. Ambos son y deben ser parte de la vida de sus hijos, por lo tanto, se debe entender que ambos tienen derecho a compartir momentos con los niños. Y en ocasiones, hasta se debe ser flexible.
4. Los padres deben comunicarse (pero no a gritos). Medrano cataloga este último paso como posiblemente el primero y el más importante. La especialista recomienda hacer a un lado los resentimientos y entender que como ahora cada quien es libre de hacer su propia vida; la causa de su separación no debe empañar la vida de su hijo. Por ello, deben hablar entre sí, pero siempre pensando en el bienestar de su hijo.
Aunque esto no es una receta, si se toman en cuenta estos pasos, el niño será menos afectado. Incluso, se evitan el estrés. Además, los hijos pueden verle el lado bueno a la separación.
Una de las máximas de esta especialista en cuanto a relaciones de matrimonio es que “una separación bien hecha vale más que una familia disfuncional”, por lo que ella aconseja que cuando un matrimonio va mal y la pareja siente que no se entienden entre sí, lo mejor es separarse de la mejor manera posible.
“El divorcio lleva a dos cosas. Una, a ver la importancia que tiene la unión con la otra persona y estar conciente que dicha unión trae como consecuencia un hijo. Esto lleva al segundo punto, que es valorar la responsabilidad de la maternidad y la paternidad”, agrega Medrano.
La experta concluye invitando a tomar conciencia de que “se trae una persona al mundo para que sea feliz, no para sufrir”, y menos por resentimientos de sus padres.
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