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  CON TODO EL PODER DE LA INFORMACIONManagua, Nicaragua - Viernes 19 de Septiembre de 2008 - Edición 10094
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La Policía de Tránsito y la percepción ciudadana


Toda institución obedece a una lógica inequívoca. Así la Policía de Tránsito tiene por función más concreta evitar los accidentes y disminuir el costo en vidas y recursos de la ciudadanía. La Policía nicaragüense demuestra con estadísticas que nadie ha cuestionado que los accidentes han disminuido, especialmente en casos de fatalidad, durante eventos masivos y en temporadas de circulación frecuente. Eso todos lo reconocemos y elogiamos.

Donde esta lógica inequívoca se agrieta es cuando la población percibe --a veces la percepción dice más que la realidad-- que la Policía de Tránsito tiene otras tareas al margen de esa lógica inequívoca. La percepción de mucha gente es que la Policía de Tránsito, en muchas ocasiones, sirve de colectora de impuestos a través de la multa, o en el peor de los casos, la insistencia en la multa esconde otro vicio que creíamos superado: la mordida. Ya en artículos periodísticos se ha mencionado una patente que se repite con frecuencia cuando le detiene un Policía de Tránsito. Desde la pregunta de costumbre: ¿Sabe porqué lo he detenido? hasta la silenciosa revisión de documentos y consultas con el colega a cierta distancia, hasta la advertencia de que le va a aplicar la multa pero debe tomar en cuenta que tiene que pagar determina cantidad de dinero y tiempo que perder.

Para ilustrar un poco esta percepción podemos tomar el ejemplo de la llamada rotonda Jean Paul Genie. Muchas veces hay dos policías motorizados sobre la avenida mirando hacia la rotonda. Pero da la casualidad que los accidentes más frecuentes en esa área ocurren unos cincuenta metros detrás de los policías, justamente en el cruce de la calle que viene de Santo Domingo y la Jean Paul Genie. En este caso es evidente que la función y la lógica inequívoca que mencionábamos al principio ha sufrido una significativa variación. El fin no siempre justifica los medios, pero a veces un medio se puede convertir en fin.

Se argumentará, por supuesto, que la multa es un elemento disuasivo para los que abusan e irrespeten las Leyes de Vehículos y Tráfico, pero ¿por qué la multa, con mucha frecuencia se aplica a vehículos particulares y no al transporte público causante de los mayores accidentes?.

Digo todo esto no para empañar la encomiable labor de la Policía en general, sino para reflexionar sobre esta percepción que escuchamos con tanta frecuencia y revisar si en el trabajo diario hemos perdido la brújula y estamos mirando al este cuando el problema está al oeste.




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